El informe intenta resolver las divisiones tras la ordenación de un obispo abiertamente gay en EE.UU.
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Un informe de la Iglesia Anglicana publicado este lunes pide que se declare una "moratoria" en la consagración de obispos homosexuales de esa denominación cristiana y critica las ceremonias de bendición de parejas gay.
Conocido como Informe Windsor, el documento también condena a los prelados que asistieron a la investidura episcopal del titular de la diócesis estadounidense de New Hampshire en noviembre pasado, quien es abiertamente homosexual. El documento pide que ofrezcan una disculpa.
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Por la causa de nuestra vida común pedimos a los obispos anglicanos que no autoricen los ritos de bendición de parejas del mismo sexo
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El informe es el resultado del trabajo de una comisión establecida a raíz del debate que se generó por la consagración de un hombre homosexual como obispo de New Hampshire.
Gene Robinson se convirtió en el primer obispo abiertamente gay de la Iglesia Episcopal, la rama en EE.UU. de la Comunidad Anglicana Mundial, lo que ahondó las divisiones dentro de esa denominación y acercó más aún la anunciada posibilidad de un cisma.
Poco después de la consagración episcopal, prelados particularmente de África y Asia emitieron condenas en severos términos y hablaron de "un estado de comunión rota".
Bendiciones
"Este informe no es juicio. Es parte de un proceso. Es parte de un peregrinaje en el proceso de curación y reconciliación", dice el texto, que intenta definir un cuerpo único de creencias compartidas entre los 80 millones de fieles en todo el mundo.
"Por la causa de nuestra vida común pedimos a los obispos anglicanos que no autoricen los ritos de bendición de parejas del mismo sexo", expresa el documento.
A la vez el informe enfatiza su oposición a la homofobia, y dice que ésta es contraria a la "caridad y los principios básicos del deber pastoral".
Poco antes de la publicación del informe, el reverendo Martin Reynolds, vocero del Movimiento Cristiano Gay y Lésbico del Reino Unido, declaró: "Esperamos que podamos mantenernos dentro de la Iglesia Anglicana".
Reynolds explicó: "No queremos la desunión de la Iglesia; no queremos que nadie se aparte de ella, ni siquiera nuestros detractores. Nosotros los necesitamos y ellos nos necesitan. Hay espacio para todos".