Sara Leisten, junto a Superman, como ellos lo llaman.
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Si Superman naciera en Suecia, difícilmente podría llevar ese nombre.
Si por alguna razón, una pareja quiere llamar a su hijo de ese modo, tampoco es posible.
Así lo comprueba la reciente experiencia de una mujer y su esposo, residentes en la localidad de Gotemburgo, donde se les negó inscribir a su hijo con el nombre de Superman.
Nacido como súper-héroe
La pareja no eligió el nombre al azar. Lo escogieron porque el pequeño nació con el brazo estirado, en la misma posición que toma el personaje Superman cuando es representado volando en dibujos y películas.
Pero las autoridades argumentaron que esa elección podía afectar en un futuro al niño, quien podría convertirse en objeto de bromas.
Las autoridades negaron anotar a un niño como Superman para evitar que le hagan bromas.
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Sin embargo, otros súper-héroes no correrían la misma suerte.
Batman, Tarzan o Asterix, podrían nacer en suelo sueco, sin tener que ocultar su identidad, si así se lo propusieran.
El uso de esos nombres para personas sí está permito y es uno de los argumentos que mueve a un grupo de parlamentarios a pedir cambios en la legislación para limitar restricciones en la elección de nombres.
Batalla por un nombre
Sara Leisten y su marido festejaron la iniciativa, mientras siguen peleando en la justicia para llamar a su hijo Superman.
En un primer fallo, la Justicia dijo que se trataba de una palabra apropiada para un apellido pero no para un nombre.
Los padres intentaron, luego, con el término levemente alterado, que también fue rechazado.
Ahora preparan un nuevo intento con El Superman.
Aún no se sabe la suerte que puede correr la nueva versión, pero lo cierto es que la carrera por el súper-nombre parece ser difícil.