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Viernes, 23 de abril de 2004 - 11:39 GMT
Retrato de Gonzalo Rojas

Manuel Toledo
BBC Mundo

El poeta chileno Gonzalo Rojas recibió este viernes, de manos del rey Juan Carlos de España, el premio Cervantes, la mayor distinción literaria de la lengua de Castilla.

"Ya Cervantes lo dijo todo en esta lengua de nacer y seguir naciendo, desde la meseta hermosa hasta los últimos parajes insulares, de los trópicos a la Antártida", dijo el poeta en su discurso de aceptación del premio, en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.

Gonzalo Rojas        Foto: Ilonka Csillag P.
Gonzalo Rojas, Premio Cervantes. Foto: Ilonka Csillag P.

Cuando lo visité recientemente en su casa de Chillán, en la zona central de Chile, don Gonzalo me contó que estaba preparando la lectura que tendría que hacer en la ceremonia de entrega del premio.

"Anoche estaba desvelado y me puse a releer las primeras páginas del Quijote", me dijo.

"Qué maravilla de libro, hijo mío, qué maravilla".

Según don Gonzalo, a quien también le han otorgado el Premio Nacional de Literatura de Chile, el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Octavio Paz de Poesía y Ensayo, el Cervantes debería haber ido a parar a manos de algún escritor menos conocido.

"Los premios no me interesan mucho, aunque debo admitir que algunos ayudan a vivir".

"El Premio Nacional de Chile, que acá pagan mensualmente, me ha sido muy útil en ese sentido", dijo.

El barco azul

En abril de 1935, cuando tenía 17 años, Gonzalo Rojas escribió, a bordo de una nave que lo llevaba a Perú, el primer poema que le publicaron, "La litera de arriba".

Total me leí el libro de Joaquín
Cifuentes Sepúlveda: "El Adolescente
Sensual", a una semana
de "El Artista Adolescente";
cuánto espejo
en el oleaje de Talcahuano a Iquique con las gaviotas
inmóviles como cuerdas en el arpa del cielo
amenazante.
Más y más Dédalo,
me recojo en el mío.

"¿Viste? Ya en esa época me había leído bien a Joyce", me dijo, mientras recorríamos de popa a proa su otro barco, su larga casa azul de Chillán.

"La casa la mandé a construir por teléfono, desde Estados Unidos".

Niñez en Lebu

Me mostró una foto.

Gonzalo Rojas, en su juventud.
Gonzalo Rojas, en su juventud.

"Éste era mi padre. Era minero en Lebu. Murió cuando yo tenía cuatro años. Mi madre se hizo cargo de los ocho hijos".

Recordé un poema en que habla del padre, "Uno escribe en el viento", y que termina con un verso que dice "Hubo una vez un niño...". "¿Cómo fue ese niño?", le pregunté.

"Ése soy yo. Todavía soy ese niño al que le gustaban el mar, las piedras y un potro colorado que mi padre me regaló. Me gustan mucho los caballos. Mira cuántos hay en mi casa y en mi poesía".

"Sigo siendo ese niño. Seguramente a ti te pasa igual. La infancia es la edad más fecunda y es muy decisiva para la creación poética. Por eso, no quiero dejar de jugar".

Le dije que, sin embargo, en otro poema suyo, "Los niños", me parece leer que, ya desde que uno viene al mundo, pierde sus alas, deja de ser ángel y se convierte en algo feo.

"Sí, tal vez cuando lo escribí pensaba así".

Sin compromiso

Mencioné que, excepto en algunos poemas como "Uno escribe en el viento" y "Carbón", dedicado a su padre, yo no recordaba muchas referencias explícitas a temas sociales en su obra.

"Mi ejercicio", me corrigió, "escribir para mí no es más que un ejercicio".

Pablo Neruda, Fernando Alegría y Gonzalo Rojas.  Foto: Cortesía Universidad de Chile.
Pablo Neruda, Fernando Alegría y Gonzalo Rojas.

"Efectivamente. Nunca he sido un poeta... ¿cómo los llamaban?... comprometido".

"Mi amigo Pablo Neruda era hijo de un ferroviario y escribió mucho sobre esas cosas".

"Yo soy hijo de un minero y no lo hice".

"Pero...¿en qué año estamos? ¿en el 2004?... de Neruda lo que se leerá en el 3004 serán sus poemas de "Residencia en la tierra", no su poesía política".

Le pregunté si no considera que el "Canto General" sea un gran libro.

"Indudablemente es un libro fundamental de lo que yo llamo el segundo Neruda. Pero no me parece que sea lo mejor que escribió".

Poquitico

"Lo que pasa es que Neruda escribió demasiado, para mi gusto".

De Neruda lo que se leerá en el 3004 serán sus poemas de 'Residencia en la tierra', no su poesía política

"Una vez estábamos en una reunión, creo que en 1960, y un amigo que era muy pícaro le preguntó: Pablo, ¿qué cree usted de la poesía de Gonzalo Rojas?".

"Mi amigo, muy intrigante pero muy simpático, vino al otro extremo de la mesa y me dijo: dice Neruda que tú no eres un mal poeta, pero que escribes poquitico".

"Dile que él es un genio, pero que escribe demasiadito, le contesté. Él fue y se lo dijo. A Neruda eso le encantó, según entiendo. Al final, muy sonriente, me dio un fuerte abrazo fraternal".

Exilio

Como Pablo Neruda, Gonzalo Rojas fue diplomático durante el gobierno de Salvador Allende.

Estaba trabajando en la embajada chilena en La Habana cuando, como escribe en "Diáspora 60", "llovió largo el 73, un año sucio".

Afiche que recuerda a Salvador Allende.
Al morir mi querido amigo Allende, Chile cambió y no pude regresar

"Al morir mi querido amigo Allende, Chile cambió y no pude regresar".

"Quise ir a México y a otros lugares, pero no me dejaron".

"Finalmente fui a parar a la República Democrática Alemana, con mi esposa Hilda. Me ofrecieron un puesto en la Universidad de Rostok".

"Allí, aunque me pagaban puntualmente todos los meses, no me dejaban enseñar".

"Un buen día me cansé y le dije a Hilda "nos vamos de aquí" y así lo hicimos. Los representantes diplomáticos del gobierno militar chileno por supuesto me ponían trabas en todas partes".

"Pero, con la ayuda de un amigo que tenía una caja llena de pasaportes en blanco, logramos salir adelante".

"Estuvimos un tiempo en Venezuela, donde enseñé en la Universidad Simón Bolívar".

"Luego pasamos muchos años entre Chile y Estados Unidos. Ese cuadro que mirabas en la pared me lo envió mi amigo Matta cuando estábamos allá".

La desabrida

"En su poema 'Alegato', usted dice "me echaron, me amarraron y me echaron" de Chile. Pero hace varios años que regresó. ¿Cree que Chile ya lo recibió?"

De la república asesinada y de la otra me echaron. / De las antologías me echaron. / De las décadas salobres me echaron. De lo que no pudieron / es del aire.
"Alegato", 1988

"No del todo. Muchos jóvenes me leen pero, en general, Chile sigue siendo un país muy conservador".

"¿Y, a los 86 años, continúa usted escribiendo?"

Don Gonzalo fue hasta la proa de su barco azul y regresó con un largo poema de amor que acababa de pulir, "La desabrida".

"Es un texto muy atrevido", me dijo, "no creo que a mucha gente le vaya a gustar".

"Empecemos por el final, o casi el final. Yo estaba en Jerusalén, con una amiga italiana, Oriana, ahí escribo su nombre, a quien le entraron tremendos deseos de orinar y no encontraba dónde".

"Le dije: "Mea ahí mismo, sobre esas piedras. En Jerusalén todas las piedras son sagradas". Y lo hizo. Por eso escribo:

¡Habráse visto encima
de esos peñascos sagrados!
¡La pinta! Pensar
que las santas mujeres lavaron el bellísimo
cuerpo del Ensangrentado, y ella ahí mea
que mea flaca, fea, feroz
encima del mismo Dios
".

Cada vez menos

Seguimos conversando, durante horas, sobre sus lecturas, sus hijos, el Lebu de su niñez, sus viajes, sus poetas favoritos.

Gonzalo Rojas en Lebu.  Foto: Cortesía http://www.cervantesvirtual.com
Gonzalo Rojas en su Lebu natal.

Me habla de Juan Rulfo, Jorge Luis Borges, César Vallejo, Octavio Paz, Ezra Pound, Santa Teresa, Lautreamont, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Julio Cortazar.

Le pregunta a mi amigo Dimas si todavía se lee a Miguel Hernández en Alicante.

"Cada vez la poesía tiene menos lectores. En general, queda muy poca gente que sepa leer de verdad ", nos dice.

China

Pasamos a otra habitación. Nos muestra fotos de sus hijos, nos habla de las visitas de sus nietos, nos enseña una cama que él y su difunta esposa compraron en China.

"Tiene más de 300 años", dice y nos cuenta sobre Pekín y un encuentro con Mao Tse Tung.

"Yo había leído algunos de sus poemas, pero me asombró lo bien informado que estaba sobre la poesía contemporánea y sobre el tema más aburrido del mundo, la teoría literaria, que yo enseñé durante tantos años".

Los dioses

Finalmente entramos a la habitación donde trabaja y sueña Gonzalo Rojas.

Nave Fresia de la Compañía Sudamericana de Vapores.
A bordo de la nave Fresia, Rojas escribió su primer poema publicado.

"Mira esta foto donde estoy con mi querido Allende. Y en aquella esquina están mis dioses".

Había fotografías de, entre otros, la Mistral, Borges y Neruda. Saco mi cámara digital para hacerle un retrato junto a ellos.

"Espera, que estas otras dos amigas no pueden faltar", dice, mientras pone una botella de whisky sobre un libro de Santa Teresa.

Por la ventana entraba la luz suave del atardecer de Chillán.

Don Gonzalo vio la foto en la pantalla de mi cámara y me dijo que le gustaba mucho. Prometí enviarle una copia.

Al día siguiente, un ladronzuelo huyó con mi cámara y con la voz juguetona del poeta.



ESCUCHE/VEA
Poeta Gonzalo Rojas recibe el Cervantes
Vía Libre - 23.04.04



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