El Centro Hans Rausing tiene trece proyectos en marcha en Latinoamérica.
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Cerca de 6.000 lenguas se hablan en todo el mundo, pero una desaparece cada dos semanas, según investigadores.
Por este motivo, se iniciará en la capital británica el Proyecto Lenguas en Peligro Hans Rausing, con un presupuesto de US$40 millones y que tendrá como sede la Escuela para Estudios Africanos y Orientales de la Universidad de Londres.
El objetivo del proyecto será investigar, practicar y archivar las 3.000 lenguas que están en peligro de extinción en todo el mundo.
Según un portavoz, este es el proyecto más ambicioso que existe actualmente en el mundo.
El director del proyecto, Peter Austin, resaltó la importancia de que los investigadores, además de tener un buen conocimiento de la lengua, se relacionen y establezcan lazos fuertes con las comunidades que las hablan, para que el esfuerzo de preservarlas sea más efectivo.
Trece en Latinoamérica
El Hans Rausing tiene trece proyectos en marcha en Latinoamérica.
Desde el Sakapulteko en Guatemala, hasta el Niclavé en Argentina, los investigadores intentan crear diccionarios de gramática y vocabulario y grabar los diálogos de las comunidades que practican estas lenguas.
En Bolivia, el proyecto de rescate del Takana y el Reyesano representa la última oportunidad de que estas dos lenguas se documenten antes de que desaparezcan.
El objetivo es grabar material, coleccionar textos y crear diccionarios, por lo menos para el Takana.
Otras de las lenguas consideradas como "prioritarias" para el centro, por su alto riesgo de desaparecer, son las Tupian en Brasil.
El principal objetivo en este caso es salvar el máximo de información sobre esta familia de lenguas y obtener expresiones culturales tradicionales de sus comunidades.
Austin se mostró optimista con los proyectos de rescate. "La metodología de trabajo que tenemos le está dando un poco de vida a las viejas lenguas"
"Los jóvenes están mirando estas lenguas de una forma distinta, las ven ahora más excitantes", agregó.