Con un delicioso caldillo de congrio y la inauguración de un museo ferroviario, se comenzó a celebrar en Temuco el centenario del nacimiento de Pablo Neruda.
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Mis principales recuerdos son de Temuco, al sur. De ese
paisaje quedó impregnada mi poesía
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En esta ciudad del sur de Chile, fundada hace apenas 123 años, transcurrieron la infancia y la adolescencia del poeta.
"En esta frontera, o Far West de mi patria, nací a la vida, a la tierra, a la poesía y a la lluvia", escribió Neruda en sus memorias.
"Temuco es una ciudad pionera, de esas ciudades sin pasado, pero con ferreterías. Como los indios no saben leer, las ferreterías ostentan sus notables emblemas en las calles", contaba.
Todavía se ven serruchos y candados pintados junto a la palabra "ferretería" y enormes cabezas de caballos, frente a las tiendas donde se vende su carne.
Y Temuco, donde ahora viven unas 300 mil personas, gran parte de ellas mapuches (o araucanos, como los llamaron los españoles), está comenzando a recuperar su pasado.
El nombre de Neruda, silenciado durante los años del gobierno militar, vuelve a resonar en sus calles.
Nacimiento de Neruda
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El conductor José del
Carmen Reyes subió al tren de la muerte (y hasta ahora no ha vuelto)...
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"Estábamos en una reunión con el alcalde cuando dije que podría jurar ante un notario que Pablo Neruda había nacido en Temuco", le contó a la BBC Andrés Salvadores, director de la Cámara de Comercio local.
"¿Estás loco?", le dijeron, "todos los libros aseguran que Neruda nació en Parral".
"No", les contestó Salvadores, "quien nació en esa ciudad del centro de Chile, el 12 de julio de 1904, fue Neftalí Reyes Basoalto".
"Pero Pablo Neruda, el poeta, nació aquí".
Neruda lo dijo de otra forma, en estos versos:
"Del pecho polvoriento de mi patria
me llevaron sin habla
hasta la lluvia de la Araucanía.
Las tablas de la casa
olían a bosque, a selva pura.
Desde entonces mi amor fue maderero
y lo que toco se convierte en bosque".
Ciudad de trenes
Como recordaron el alcalde de Temuco, René Saffirio, y el presidente de Chile, Ricardo Lagos, en la ceremonia inaugural del Museo Ferroviario Pablo Neruda, Temuco debe su existencia a los trenes.
Sólo hasta aquí llegaban los trenes desde Santiago. Para ir más al sur, era necesario hacerlo por mar o por los polvorientos caminos robados a la selva.
El padre de Neruda, José del Carmen Reyes, conducía un tren lastrero en Temuco.
Mientras lo acompañaba en sus viajes hasta los pueblos vecinos, entró para siempre la naturaleza del sur de Chile en la vida y en la obra del futuro Premio Nobel.
"De ese paisaje quedó impregnada mi poesía. El mar, las montañas y los ríos de aquella región se quedaron enmarañados en mi alma. Sigue lloviendo dentro de mí, como hace setenta años en Temuco", escribió Neruda.
Con la inauguración de un museo donde se pueden ver los antiguos trenes que marcaron la vida de la región y donde se podrá conocer mejor la obra de Pablo Neruda, Temuco le rinde un hermosísimo homenaje al más universal de sus hijos.