El objeto que cayó esta semana en la provincia de Corrientes, norte de Argentina, es parte de un satélite de comunicaciones lanzado por la agencia espacial de Estados Unidos, la NASA, en 1993.
"Completamente terrestre". Se trata de un pedazo de un satélite.
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La información fue divulgada este martes por Fernando Colomb, directivo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales de Argentina, CONAE, en declaraciones a la emisora Radio 10.
Ante las diferentes versiones que surgieron por la caída del artefacto, Fernando Colomb aseguró que se trata de un objeto "completamente terrestre".
El objeto -un cilindro de 3,5 por 1,5 metros- es parte del sistema de propulsión de un satélite de los utilizados por los sistemas globales de localización (GPS, por sus siglas en inglés).
Y la NASA "no avisó"
Según Colomb, la NASA sabía que parte del satélite iba a caer en suelo argentino. "No sé por qué no habrán avisado", dijo.
Aunque explicó que lo normal es que este tipo de artefactos tenga suficiente combustible para poder aterrizar en un lugar seguro después de que termina su vida útil.
Agregó que según las pruebas el objeto no emitía ningún tipo de radiación y que, a pesar de lo espectacular de la caída -con humo y explosiones- "nunca nadie murió por la caída de chatarra espacial".
El "ovni" se estrelló cerca de la localidad de San Roque, 700 kilómetros al norte de Buenos Aires, el martes en la noche. Al día siguiente, los bomberos lo recogieron y lo transportaron a un lugar seguro.
Desde este jueves un grupo de expertos de la Fuerza Aérea y de la CONAE trabajan para determinar las posibles causas de la caída del cilindro.