Esta vez el espectáculo le costó caro. Un famoso cazador australiano estuvo bajo la mira del gobierno por haber acercado demasiado a un bebé a las mandíbulas abiertas de un cocodrilo.
El polémico acto: un hombre, un bebé, un cocodrillo y trozos de pollo.
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La imagen de Steve Irwin colocando a su hijo Robert, de un mes de edad, a sólo un metro de la boca del reptil dio la vuelta al mundo y causó ira entre los australianos.
Mientras sostenía al niño en un brazo, con el otro paseaba trozos de pollo sobre la cabeza de animal.
Cuando el cocodrilo atrapó la carne, se dio vuelta hacia el pequeño y le dijo: "Buen chico, Bob".
La acción se llevó a cabo en el zoológico de Queensland y las autoridades de esa ciudad estudiaron las cintas de video sin editar para determinar si violaba regulaciones de seguridad.
Horas más tarde el gobierno de Queenslad informó que no presentaría cargos en su contra.
"Los Irwins informaron a los servicios de protección al menor que esto no se repetirá", dijo el gobernador encargado Terry Mackenroth.
El cazador y su esposa informaron que el niño no había corrido ningún peligro pero prometieron no volver a intentarlo.
El incidente ha sido comparado con el de Michael Jackson balanceando a su hijo desde el balcón de un hotel.
Decenas de quejas
Tras el polémico acto, decenas de personas llamaron a un número de emergencia dedicado al cuidado de niños para quejarse.
¿Alguna similitud?
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La Asociación de la Familia de Australia lo definió como "abuso de menores" y la Fundación de la Infancia lo condenó, definiéndolo como temerario.
Joe Tucci, integrante de esa organización, aseguró que "es una negligencia".
"Los niños no deberían ser expuestos nunca a peligros como ése", dijo.
Irwin defendió el "show", aunque tras tantas quejas indicó que no lo repetiría.
La esposa de Irwin,Terri, también participó en el acto, llevando al bebé hasta el recinto en que se encontraba el cocodrilo.
Según ella, el pequeño Robert disfrutó de la experiencia.
La ministra de la Familia australiana, Judy Spence, señaló que no tiene dudas de que los Irwin quieren mucho a su hijo, pero que exponerlo así fue un error de juicio.
Steve Irwin asegura que siempre estuvo en control de la situación y que el niño no estuvo nunca en peligro real.
Sin embargo, aclaró que dado su currículo es su deber de padre convertir al menor en un "conocedor de reptiles".