"El bostezo, es una opinión", una de las tantas reflexiones de Benedetti.
|
El escritor uruguayo Mario Benedetti presentó su último libro "Existir todavía", que incluye un total de 83 poemas, tantos como años cumplió en septiembre pasado. En esa fecha además, presentó en Madrid, España, su libro de relatos "El porvenir de mi pasado".
Es el autor uruguayo más editado, traducido, leído y querido por sus compatriotas y también en el exterior, donde ha estado, por razones políticas o de salud.
Las muestras de cariño se renuevan cada vez que, como el artista más popular, llena la amplia sala Zitarrosa de Montevideo, para presentar su último trabajo.
Este lunes, el rito se repitió, y entre la
concurrencia, no faltaron muestras de ese afecto hasta de México, como fue el caso de Marta Elisa Baqueiro y Miguel Ángel Arcique.
Éste, tras auxiliar a Benedetti con un libro anterior, para que leyera un poema
pedido, ganó el premio de su autógrafo.
"Vinimos de México para ver al maestro que es muy admirado allá y le queremos mucho", dijo emocionado Arcique a la BBC.
Marta, que es poeta, le pudo obsequiar su libro, "Marte, Júpiter, Agosto..." y su emoción le traicionaba la voz.
Existir todavía
En este libro, cada poema, representa un año de vida del autor. Es un verdadero viaje por su memoria, las cosas, personas, la naturaleza y todo el rico universo de sus sensaciones cotidianas, tantas veces golpeadas, pero que ha sabido embellecer con su poesía,
proponiendo emborracharnos de "esperanzas utópicas".
"A los 83 años -dice el resumen-, la voz melancólica del poeta le rinde homenaje a la existencia, y la mirada se extiende hasta capturar el alma de las cosas más queridas".
También está dedicado "como siempre a Luz (su esposa), esta vez con 57 años de buena unión", según lo destaca con su habitual buen humor el autor.
Del papel al CD y celuloide
La música no le es ajena, ya que debutó componiendo con el catalán Joan Manuel Serrat el disco titulado "El sur también existe". También con su compatriota, el cantante Daniel Viglietti, Benedetti se encontró en París, en los setenta.
Comprobaron que por separado estaban haciendo cosas similares en apoyo de sus compatriotas en el exterior, y terminaron presentándose ante auditorios multitudinarios con el espectáculo, "A dos voces". Es autor de títulos llevados al cine, como "La Tregua" (1960), traducida a 19 idiomas, o "Gracias por el fuego" (1965).
Vivió exiliado en Argentina, Perú, Cuba, y en España, donde disfruta sólo del verano, para repetir la experiencia estacional cada año, por razones de salud.
Tertulia con tres poetas
Entre bambalinas, reunimos brevemente a Benedetti, y sus colegas, Washington Benavides y Elder Silva y este fue el diálogo compartido:
No lo sorprende este recibimiento...
No, siempre me resulta muy simpático y estimulante, sobre todo encontrarme con los jóvenes.
Son sus lectores preferidos, según las ventas...
Parece que sí. No sé bien, hay que preguntar a las editoriales.
¿En este libro hay más nostalgia que optimismo?
Hay de todo un poco, como siempre. No he escrito un libro que fuera todo nostalgia, ni otro que fuera todo optimismo. Son sentimientos que se mezclan, como en la vida.
Benavides, ¿es un Quijote Benedetti?
Es indudable, se levanta siempre. Ha tenido más porrazos ese breve cuerpo suyo, ha sido terriblemente maltratado por la vida y sin embargo, como don Quijote, él se levanta. Y ese Rocinante que tiene, ahí está en esos poemas inéditos admirables, alguno de esos están precisando el libro.
¿Don Mario, físicamente como se encuentra?
Tuve ocho operaciones, pero voy saliendo, como siempre. Ayer me habló, un buen amigo que tengo en París, que se llama Salsamendi, y me dijo, "sabes me van a operar de nuevo, es mi séptima operación". Te voy ganando por uno, le dije. Y no tengo interés en que me empates.
Elder Silva, ¿la poesía está herida de muerte?
¡Qué va estar herida! Es al revés. He estado leyendo en pueblitos pequeños y siempre está lleno de gente. En medio de los discursos de guerra, la poesía sale airosa y es muy necesaria.
Benedetti interrumpe: Es mucho más estimulante que los discursos económicos.
El Benedetti que viene
Para el final, el escritor se reservó la lectura de unas reflexiones inéditas, que denominó grageas y que fueron festejadas con las risas cómplices del público:
"Somos tan delicadamente urbanos, que proferimos los insultos en endecasílabos. De un tiempo a esta parte, los habitantes del infierno, del purgatorio, y del paraíso, se comunican por e- mail.
 |
Las hormigas trabajan sin cesar, porque no tienen sindicato
|
Lo mejor que le puede ocurrir a un cura, es cometer adulterio con una monja; que esté buena, claro.
Por distintas razones, los asmáticos y los
murciélagos, ya no fuman como antes.
El bostezo, es una opinión.
Los pobres copulan, los ricos fornican.
Los toros y las vacas no precisan sinónimos.
Las hormigas trabajan sin cesar, porque no tienen sindicato".