Los hombres en Camerún por fin encontrarán alivio: sus mujeres decidieron levantar una huelga sexual que los tuvo en vilo durante dos meses.
Seis mil mujeres de la aldea de Aghem en la región de Wum, en el noroeste del país, se rehusaron a tener relaciones sexuales hasta que no fueran escuchadas sus protestas por la destrucción de sus cultivos por la ganadería.
Además de esta dura estrategia de negociación, las mujeres tomaron como rehenes a siete gobernantes tradicionales.
La huelga se levantó tras la creación de una comisión que investigará sus reclamos y buscará soluciones.
Purificación
Tras levantarse la huelga, la población de Aghem participó en una ceremonia de purificación.
"La ceremonia es muy importante, porque los dioses de nuestra tierra están enojados de que el mal haya acaparado nuestro poblado", dijo Elizabeth Ewi, una portavoz de la sociedad secreta femenina Ndouh Fumbwi, que convocó la huelga.
Las mujeres permanecieron a la intemperie días y noches con sus rehenes, un acto condenado por la comunidad.
En la ceremonia, el jefe supremo de Aghem, Bah-ambi III, sacrificó varias aves e invocó a los ancestros para que derramen sus bendiciones en el poblado.
Acto seguido, los hombres de la aldea, incluido el jefe supremo, fueron a cumplir -y exigir- sus obligaciones matrimoniales.
Las camerunesas, quizás, siguieron el ejemplo de sus congéneres turcas, quienes hace dos años impusieron una huelga sexual hasta que el gobierno les pusiera agua corriente.
El gobierno de la remota localidad de Sirt aceptó.