Una japonesa considerada como la persona más vieja del mundo murió a los 116 años.
Kamato Hongo tenía el hábito de dormir dos días consecutivos para permanecer despierta los dos siguientes.
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Kamato Hongo falleció este viernes en un hospital, informó uno de sus nietos.
Hongo, quien vivía en la isla de Tokunoshima en el sur de Japón, había estado postrada en una cama desde hace tiempo.
Tuvo siete hijos y por lo menos 27 nietos.
Se cree que la persona más vieja del mundo es ahora Mitoyo Kawate, de 114 años, una japonesa que vive en Hiroshima.
Longevidad japonesa
Hongo era conocida en todo Japón por su hábito de dormir dos días consecutivos para luego permanecer despierta los dos siguientes.
La anciana vivía con su nieto Tsuyoski Karauchi, quien aseguró recientemente a la BBC que dormir era un pasatiempo favorito de la señora Hongo.
"Incluso la alimentábamos mientras dormía", contó Karauchi.
Al consultarle sobre el secreto de la longevidad de su abuela, Karauchi dijo que "ella creció en un buen ambiente y se alimentaba con productos locales saludables".
Agregó que nunca fumó "pero sí comenzó a beber hace casi dos décadas cuando ya estaba en sus noventas".
Los japoneses tienen la mayor esperanza de vida en el mundo. Se cree que su dieta, basada en el consumo de pescado y vegetales, contribuye a su longevidad.
Los economistas advierten que habrá una crisis en el sistema de pensión estatal japonés en pocos años, ya que los beneficios que se pagan exceden considerablemente al dinero que se recibe.