El mal tiempo ha arruinado los planes de cambiarle el color a la mundialmente famosa estatua de Cristo en Brasil.
Algunos se preguntan si la lluvia no es un mensaje de una autoridad superior.
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La estructura de 38 metros, ubicada en la cima de una montaña de Río de Janeiro que mide 710 metros de altura, iba a lucir azul durante el fin de semana por obra y gracia de una diseñadora de luz francesa.
Pero preciso cuando Agnes Winter se preparaba para iluminar la estatua, se abrieron los cielos y la ceremonia tuvo que ser pospuesta.
Algunos de los muy supersticiosos residentes de la ciudad se preguntan ahora si ese fue un mensaje de una autoridad superior.
El evento, comisionado por el arzobispo de Río de Janeiro, celebraba los 72 años del Cristo del Corcovado.
La luz azul simbolizaba la paz, explicó Winter.
Igualita
No obstante, el gigante de la montaña de Corcovado no está acostumbrado al cambio.
De hecho, nadie lo había tocado hasta 1980, cuando lo limpiaron en preparación para la visita del Papa.
El Cristo del Corcovado otea desde las alturas.
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Con más lluvia torrencial prevista, la idea de bañar la estructura en luz azul zafiro durante 48 horas están suspendidos: hasta que mejore el clima, el Cristo lucirá su acostumbrada verde gris apariencia.
Con 125 millones de fieles, Brasil es el país con más católicos del mundo. Pero menos de uno en cada diez habitantes de Río de Janeiro ha visitado la estatua.
Sin embargo, el Cristo es un símbolo de la ciudad y una de las principales atracciones de Río. Más de 1.500 personas suben diariamente al morro sobre el que se asienta la estatua, desde donde se aprecia una vista panorámica sobre la bahía y la ciudad.