Ni las bailarinas ni los propiertarios de los clubes están conformes con la nueva ley.
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¿Se acuerda (porque aunque usted jure que nunca ha estado en un club nocturno, seguramente las ha visto en alguna película) de las voluptuosas mujeres que en medio de la atmósfera cargada de humo y olor a alcohol de un cabaret, movían sus caderas frente al embobado espectador, le acariciaban la cabeza y se sentaban en sus piernas?
¿Se acuerda también que, al finalizar la danza, el cliente del local le colocaba dentro de su diminuta bikini un billete (preferiblemente en dólares) enrollado?
Pues bien, se acabó el tiempo de las lap dancers. Ya no habrá más bailarinas sentándose en las piernas de los clientes de los clubes nocturnos... al menos en Los Ángeles.
De ahora en más, esa sugerente imagen se convertirá en tan sólo un recuerdo.
Una nueva ley aprobada por el gobierno municipal angelino prohíbe el contacto físico de todo tipo entre los clientes y las bailarinas, lo cual se traduce en fin de este tipo de danza en los locales de la ciudad.
Bajo las nuevas normas, los clientes de los clubes de strip tease y afines, deben permanecer a una distancia de al menos dos metros de la bailarinas.
Cualquier contacto físico queda totalmente prohibido.
Esto significa que la mítica acción de colocar el billete dentro del sostén o la tanga de la bailarina, ya no será posible.
Fuente de ingresos
Las mismas lap dancers y los propietarios de los clubes no están conformes con la medida. Argumentan que esta nueva ley los dejará efectivamente sin trabajo.
Para las bailarinas, la cercanía con el cliente es precisamente la parte más importante de su "espectáculo".
Las propinas que reciben cuando se acercan o cuando acarician a su cliente, constituyen parte esencial de su fuente de ingresos.
"No habrá más lap dancers, no habrá más contacto físico, lo cual representa una gran entrada de dinero. Hasta ahora, ellas podían bailar alrededor de su cliente y acariciarlo también, aunque no en sus partes íntimas", comentó Chris McConne, DJ del club Río, en Los Ángeles.
Sin embargo quienes viven en las inmediaciones de estos locales, sostienen que las actividades de estos establecimientos fomentan la prostitución, el abuso de las drogas y ensucian las calles con condones.
La violación de estas nuevas normas anunciadas en Los Ángeles, puede resultar en seis meses de prisión o una multa de US$2.500.