La señora Honga pasa la mayor parte del tiempo durmiendo.
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Kamato Hongo, la mujer más vieja del mundo, celebró sus 116 años.
Sin embargo, la anciana -quien vive en una isla del sur de Japón- durmió durante casi todo el transcurso de la fiesta que su familia celebró en su honor.
Pero no hay nada de qué preocuparse, pues la mayor parte del tiempo lo pasa durmiendo, señaló su familia.
La señora Hongo nació en 1887 en la isla de Kyushu, también ciudad natal del hombre -ya fallecido- más longevo del mundo, con 120 años.
La anciana, tiene siete hijos y más de 20 nietos y ha sobrevivido a su hija mayor quien falleció hace tres años a los 90.
Dos despierta, dos dormida
Hongo es ya una personalidad en Japón. Su hábito de pasar dos días durmiendo y dos días despierta ha causado la admiración de muchos japoneses.
"Puede dormir tranquilamente durante dos días seguidos, luego se despierta para volver a dormirse en seguida. Incluso le damos de comer mientras duerme", comentó a la BBC su nieto, Tsuyoshi Karauchi.
En Japón hay aproximadamente más de 20.000 personas que superan los cien años.
Se cree que una de las razones de esta inusual longevidad es la dieta, rica en pescados y frutos de mar y de bajo contenido graso.
No hay "bien que por mal no venga"
A esto se le suma la eficacia del sistema de salud pública en Japón y la cooperación de las familias con sus miembros más ancianos.
Sin embargo, el hecho de que la esperanza de vida en ese país sea tan prolongada tiene su costado negativo.
Mientras que la población longeva aumenta, la fuerza de trabajo -que mantiene un número cada vez más alto de pensionados- se reduce.
Según los economistas, es muy probable que dentro de pocos años, el sistema de pensiones entre en crisis porque el dinero que se paga en jubilaciones excede en gran medida el dinero entrante.