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Sábado, 05 de julio de 2003 - 16:06 GMT
Un sueño en Chelsea
![]() Se rumorea que Juan Sebastián Veron, uno de los jugadores favoritos de Eriksson pasaría al Chelsea.
Escribe Raúl Fain Binda, columnista deportivo de BBC Mundo
Roman Abramovich, el tema es Roman Abramovich, estúpido. Un cartel con esta exhortación ya tiene un lugar destacado en los escritorios de periodistas deportivos, dirigentes de clubes, representantes de jugadores, publicistas, ejecutivos de empresas y funcionarios de ligas y confederaciones de fútbol. En un mercado deprimido, cuando los jugadores valen la quinta parte de lo que valían hace dos o tres años, la irrupción del millonario ruso ha dejado a todos con la boca abierta. Su estilo es de los apostadores de alto riesgo: nada de color, impares o primera docena, a él le gustan los plenos, con la máxima postura y en varias mesas al mismo tiempo.
Déme media docena de ese estante y un jarro lleno de aquéllos en el escaparate. Sueño y realidad Por el momento se debe conformar con mucho menos: confirmó al entrenador Claudio Ranieri y compró al joven Glen Johnson, del West Ham y al camerunés Geremi, del Real Madrid. Y ahora es posible que consiga al irlandés Damien Duff, del Blackburn Rovers.
Johnson es un defensor joven muy prometedor, Geremi uno de los mejores mediocampistas africanos y Duff un wing excelente, uno de los mejores jugadores de la Premier League, pero no se pueden comparar con Nesta, Ronaldinho y Totti. Llama mucho la atención la disparidad entre lo que Abramovich pretende y lo que consigue. Da la impresión de que la lista de los "imposibles" es la que le propone su asesor, el agente de jugadores Pini Zahavi, mientras que los "posibles" salen de la lista de incorporaciones presentada por Ranieri antes de enterarse de la llegada del ruso. En otras palabras, Zahavi propone repetir el modelo AC Milan mientras que Ranieri quiere mejorar el modelo Chelsea. Suerte y espíritu La semana pasada dijimos que Abramovich tenía el dinero y el empuje necesario para repetir la experiencia de Berlusconi en el Milan. Si profundizamos el análisis debemos considerar otras dos condiciones imprescindibles para triunfar en el fútbol moderno: la buena suerte del conductor y el espíritu ganador del equipo. Berlusconi tuvo la suerte de encontrar a un director técnico sin antecedentes pero con un proyecto audaz, Arrigo Sacchi, que a su vez encontró a los jugadores capaces de llevarlo a la práctica. Parece simple, ¿no?
En el Chelsea las frustraciones son más numerosas y el recuerdo de los triunfos más lejano. De modo que es más fácil devolver la fe a un club habituado a ganar que inyectarla en otro acostumbrado a perder. Blackburn y Leeds En el fútbol inglés encontramos dos ejemplos recientes de proyectos futbolísticos impulsados a fuerza de cheques: Blackburn Rovers y Leeds United. Ambos terminaron en lágrimas. El Leeds, que hasta hace muy poco se codeaba con Manchester United, Arsenal y Liverpool en la Premier League y en Europa, terminó cediendo por migajas a sus mejores hombres y se salvó por un pelo de descender de categoría. El Blackburn le arrebató al Manchester United el título de la Premier League en 1995 pero no pudo sostenerse y poco después fue relegado nuevamente. El Chelsea es mucho más que Blackburn y Leeds, por supuesto. La comparación que merece es con otro club de Londres, el Arsenal, más poderoso y por encima de todo habituado a ganar. El contraste es llamativo. El Chelsea, un club tradicionalmente mal administrado, tiene ahora un propietario lleno de millones, mientras que el Arsenal, siempre cuidadoso con el dinero, está ahora en plena crisis financiera por su decisión de construir un nuevo estadio justo cuando se seca la fuente de la televisión. O sea que el Chelsea querrá comprar los mejores jugadores, esta temporada o la venidera, mientras que el Arsenal sólo puede aspirar a retener los que ya tiene. Proyecto o lista El Chelsea atrajo en los últimos años a buenos jugadores ya veteranos, por salarios muy elevados. Si ahora quiere contratar a buenos jugadores todavía jóvenes, deberá ofrecerles mucho más, inflando así el presupuesto salarial y creando resentimiento en la plantilla. Si Pini Zahavi sabe de fútbol tanto como de su oficio de representante, le recordará a su patrón que el Real Madrid se limita a incorporar una estrella por año. Le dirá que los atracones son indigestos. Todo parece indicar que el Chelsea no tiene todavía un proyecto. Tiene una lista de compras. El Arsenal, en cambio, tiene un proyecto, el de su entrenador Arsene Wenger, que con un presupuesto muy inferior al del Manchester United ha rivalizado en los últimos años con el gigante del norte. Ahora nos llega un rumor, con fuerza creciente: el proyecto del Chelsea existe, lo está preparando Sven Goran Eriksson, quien se incorporará al club después del campeonato europeo del año que viene. De ser así, es posible que en los próximos días escuchemos hablar del posible pase al Chelsea de Juan Sebastián Verón, uno de los jugadores favoritos de Eriksson.
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