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Escribe: Raúl Fain Binda
  Miscelánea
Sábado, 10 de mayo de 2003 - 16:54 GMT
La punta de la hilacha
Alessandro Del Piero de Juevntus le roba la pelota a  Zinedine Zidane del Real Madrid, mientras David Trezeguet del Juventus observa.
Para Fain Binda los periodistas deportivos españoles tienen un vocabulario surtido de calificativos.
Escribe Raúl Fain Binda, columnista deportivo de BBC Mundo

Los españoles son gente muy cuerda, sensata y tolerante... hasta que sale el tema del fútbol italiano.

Y este es justamente el tema de rigor ahora, porque el Real Madrid debe enfrentar el miércoles a Juventus, por las semifinales de la Liga de Campeones Europeos, y de llegar a la final se encontrará con Milan o Inter.

El brasilero Roberto Carlos de Real Madrid y del Juventus Gianluca Zambrotta.
Roberto Carlos del Real Madrid y Zambrotta del Juventus.
El periodista deportivo español suele ser un individuo sereno, ponderado, a quien da gusto leer o escuchar. Las tertulias y programas deportivos son ejemplares, inteligentes, profesionales, de opiniones interesantes, un verdadero bálsamo... hasta que alguien menta al demonio.

Cuando surge el tema, los contertulios se transforman, la voz se les enronquece, un hilillo de baba les recorre la mandíbula, los ojos les brillan, las pupilas se dilatan...

Y los calificativos vuelan como granadas.

Vocabulario

Execrable, nefasto, nauseabundo, vil, infeliz, horrendo, soez, alevoso, despreciable, asqueroso, depravado, ruin, taimado, pérfido, tacaño, mezquino, artero, indigno, indecente, roñoso, repugnante, horripilante, inmundo, repulsivo...

No exageramos. Al contrario, nos quedamos cortos, porque no hay imaginación más fértil que la de un periodista deportivo español buscando adjetivos para descalificar al fútbol italiano.


Cuando surge el tema, los contertulios se transforman, la voz se les enronquece, un hilillo de baba les recorre la mandíbula, los ojos les brillan, las pupilas se dilatan ...

La palabra más utilizada es "rácano", que en América Latina no rueda mucho. Tiene la virtud, en este caso, de abrazar buena parte de los significados enumerados más arriba.

Hasta las chicas bonitas de la televisión se incorporan al festín. Hace unos días escuchamos a una locutora de noticiero descalificar la importancia del partido Inter-Milan, porque "se trata de dos equipos italianos que practican el negativo cattenacio".

No nos sorprendería si un buen día la chica del pronóstico del tiempo nos dice que "la tormenta sobre Génova es la más rácana de las tempestades, porque los italianos no arriesgan nunca".

Uno mejor que otro

Los aficionados neutrales de buen gusto prefieren el fútbol español antes que el italiano. El espectáculo es más generoso, más divertido. Sobre esto no cabe ninguna duda.

Lo raro, lo que llama la atención, es que los españoles sean tan quisquillosos y pierdan los estribos ante el fútbol italiano, como una viuda ante el aparecido.


Lo raro, lo que llama la atención, es que los españoles sean tan quisquillosos y pierdan los estribos ante el fútbol italiano, como una viuda ante el aparecido.

Nadie juega mejor al fútbol que los brasileños, cuando quieren, y desde Pelé para abajo todos los brasileños respetan mucho al fútbol italiano.

Los brasileños se acuerdan muy bien de ese 5 de julio de 1982, cuando Paolo Rossi les hizo tres goles en el mundial de España, cancelando los tantos de Falcao y Sócrates. Ese día Italia, rácana, repugnante, la roñosa Italia, eliminó al deslumbrante Brasil y después ganó el tercer título de su historia, tres más que los de España.

En la estela de los italianos también quedaron los argentinos (2-1) y los alemanes (3-1), de modo que en ese mundial de España los rácanos vencieron a todos los grandes.

Un tropezón

España, en cambio, tuvo en su propia casa una campaña lamentable.

Comenzó su grupo empatando 1-1 con Honduras, después ganó 2-1 a Yugoslavia y perdió 0-1 con Irlanda del Norte. Después, en la segunda ronda, cayó 2-1 ante Alemania y empató 0-0 con Inglaterra.

Esto no hace al fútbol italiano mejor que el español, pero nos hace pensar.

Cabe preguntarse por qué los españoles se burlan sin parar del fútbol italiano. Tal vez esto nos diga más sobre los españoles que sobre los italianos.

Muchos creen que los italianos han tenido en el plano internacional más éxito que el merecido, mientras que los españoles no han tenido todo el éxito que merecían.

Pero la pista sigue otras huellas, porque los españoles levantan la voz cuando se habla del fútbol de liga, de los equipos de clubes, y se quedan callados cuando se menta a las selecciones nacionales, tema que los aflige más de la cuenta.

Les indigna que los clubes italianos se salgan con la suya, que ganen defendiéndose, en vez de perder atacando.

¿Qué les pasa?

La defensa, el juego de contención y contraataque, es legal, si interpretamos bien los reglamentos.

El Real Madrid y el Manchester United nos ofrecieron hace unos días un espectáculo maravilloso, con siete goles. El Inter y el Milan nos asestaron en cambio un partido horroroso, sin ningún gol.

Si el Real Madrid es realmente un equipo tan bueno como dicen que es, como rogamos al cielo que sea, por el bien del espectáculo, pues entonces le debería bastar para superar claramente a sus rivales, por rácanos que sean.

Aclaremos de una vez por todas: a nosotros también nos gusta más el fútbol español, el espectáculo de La Liga. Lo que no nos gusta es comprobar que los españoles dediquen tanto tiempo y esfuerzo en proclamar la inferioridad de sus rivales.

¿Qué les pasa a estos muchachos?


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