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Sábado, 04 de enero de 2003 - 22:02 GMT
La Utopía de Cúper
![]() ¿Por qué lee "La República" el entrenador del Inter?
Escribe Raúl Fain Binda
En sus ratos libres, tras lidiar con futbolistas de piernas peludas y cabeza vacía, Héctor Cúper se sienta en el sillón más cómodo de su casa y lee "La República" de Platón. En una entrevista publicada el 1 de enero por la página web de su club, el Internazionale de Milán, Cúper destaca el carácter utópico de este diálogo socrático: "Es la idea de un Estado perfecto, una idea para mejorar el presente, haciendo referencia a un objetivo futuro". Cúper no es un intelectual, tampoco un snob. Es un hombre sencillo, de pueblo chico, que prefiere esforzarse para mejorar en vez de lamentar la mediocridad de los demás. Fútbol como dictadura ¿Por qué lee "La República" el entrenador del Inter? Se dirá que si le gustan los clásicos le convendría leer "Comentarios de la guerra de las Galias", de Julio César, un político metido a general, como en cierto sentido lo son los entrenadores de fútbol.
"Esto no es una democracia", dicen los jugadores veteranos cuando recomiendan paciencia a los jóvenes. En la primera línea de los equipos europeos encontrábamos hasta hace poco diversos tipos de dictadura: la despótica (Fabio Capello), la benevolente (Vicente del Bosque), la tecnocrática (Louis Van Gaal), la paternalista (Alex Ferguson), la profesional (Arsene Wenger). Búsqueda de Utopía Pero las lecturas de Héctor Cúper nos han hecho reflexionar. La conclusión inevitable es que el régimen de los equipos de fútbol es una típica búsqueda (imperfecta, claro) de Utopía, esa isla misteriosa, escurridiza, donde el esfuerzo individual contribuye al bien común. Un buen entrenador de fútbol no es un mero dictador que impone su voluntad por provecho personal. Al menos teóricamente, sus arbitrariedades buscan la satisfacción común.
Por su condición de argentino, Cúper acaso tenga una motivación adicional para leer "La República": recordarse a sí mismo y recordar a sus compatriotas que "los hombres justos necesitan un castigo que los obligue a gobernar, y el castigo mayor consiste en verse gobernados por gentes perversas e inferiores a ellos". Cúper busca el bien común a través del esfuerzo de cada individuo. Esa fue la causa de su ruptura con Ronaldo, un egoísta que pretendía la satisfacción personal apoyado en el esfuerzo colectivo de sus compañeros. Un diálogo socrático Queremos creer que Cúper no toma decisiones basándose en la técnica de los diálogos socráticos. Si "La República" se le subiese a la cabeza, una conversación con un futbolista de pobre rendimiento seguiría estos carriles: -Dime, Mengani, ¿no crees que es justo hacer el bien a tus amigos y el mal a tus enemigos? -Sí, Mister, creo que sí. -¿Pero no crees también que conviene distinguir entre tus amigos y tus enemigos, para determinar quiénes son buenos y quiénes malos? -Este... ¿cuál puede ser la utilidad de eso? -¿Cuál es a tu juicio el valor más importante, la justicia o la amistad? -La justicia, Mister. -Entonces, si tienes un amigo malvado y un enemigo justo, ¿no surge de eso que debes castigar a ese amigo y favorecer a ese enemigo? -Bueno... si usted lo pone así... -O sea que en ciertas circunstancias, por amor a la justicia, un compañero deja de serlo y un adversario se convierte en nuestro amigo. -Así parece... -Muy bien, entonces ahora que se abre el mercado de pases vamos a incorporar a Fulani, del Chievo, que es muy bueno por el carril izquierdo, y vamos a venderte a ti, porque no has dado resultado... Ya que estamos de acuerdo puedes irte, Mengani. Ulises y Polifemo Y ya que estamos en cuestiones de griegos antiguos, resulta evidente la semejanza entre los entrenadores de fútbol, esos trotamundos del deporte, y Ulises/Odiseo, ese aventurero que busca su identidad de isla en isla, de club en club. Héctor Cúper, el lector de Platón, se ha convertido en el entrenador latinoamericano más exitoso en Europa desde Helenio Herrera, en el mismo club/isla que éste, bajo un presidente tan cruel con los entrenadores como el cíclope Polifemo lo era con los colegas de Ulises. Según se cuenta en la Odisea, Polifemo devoraba un par de marinos por día y se hubiera comido a todos si Ulises no lo hubiese cegado. En el siglo XXI, la única forma de cegar a Polifemo es con el brillo de un trofeo importante. Tenga paciencia Cúper lo sabe. Por eso, en la misma entrevista en que aconsejaba la lectura de "La República", dirigió un mensaje a Massimo Moratti, el presidente del Inter:
Esa alegría es el campeonato italiano, el scudetto, o la Copa de Campeones Europeos. A Polifemo no le importan las Utopías del futuro: tiene su único ojo fijado en las victorias del presente. Si Cúper no le da el gusto -y pronto- Moratti le cascará el cráneo contra una roca y le sorberá los sesos, como Polifemo hizo con sus antepasados. |
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