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Domingo, 01 de septiembre de 2002 - 13:27 GMT
El rey de la selva
![]() Florentino Pérez hace todo, desde comprar jugadores "imposibles" hasta firmar autógrafos para niños.
Escribe Raúl Fain Binda
Florentino Pérez es una bestia formidable en la selva del fútbol, de pecho ancho y barriga profunda, que se traga un Figo crudo en el desayuno, un Zidane frito en el almuerzo y un Ronaldo al horno en la cena. Después de cada atracón, de sobremesa, ahíto, se abandona a su juego favorito: mortificar a esas fieras desangradas, abatidas, ciegas, que se atreven a desafiar su voluntad. En la "operación Ronaldo", el presidente del Real Madrid, un empresario de la construcción, impuso su voluntad al petrolero Massimo Moratti, presidente del Inter, en una de las batallas de ingenio, cálculo y picardía más intrigantes del fútbol moderno. De paso, casi sin proponérselo, le ganó de mano al hotelero Joan Gaspart, presidente del Barcelona, y le arrancó las uñas al conservero Sergio Cragnotti, presidente del Lazio. Muchos creen que Pérez se ha tragado un manjar indigerible, que es insensato de su parte armar tanto revuelo y pagar tanto dinero por un jugador irregular, traicionero, caprichoso, disminuido física y espiritualmente, que lo puede dejar en la estacada. El riesgo existe, por supuesto, pero el Real Madrid se ha protegido con seguros y una cláusula insólita en los anales del fútbol: si la rodilla de Ronaldo (lo único que ya no se puede asegurar) interrumpe nuevamente su carrera, el Madrid suspende de inmediato sus pagos al jugador y al club vendedor.
De ser cierto, se trataría del golpe de mercado más lucrativo en la historia. El Madrid ha terminado pagando menos de la mitad de lo que pidió inicialmente el Inter, con lo que Ronaldo resulta más barato que Rio Ferdinand, un jugador de medio pelo, bueno pero inflado por las crónicas inglesas. Pérez y su mano derecha, el director general deportivo Jorge Valdano, que tiene un fino instinto para las relaciones públicas, dan la impresión de que todo esto lo hicieron porque no hubo otro remedio, que ellos estaban en sus despachos, leyendo los diarios, cuando Ronaldo entró de repente y se sentó en sus rodillas, como la rubia de las películas de gangsters. En el aire se esparce un tufillo de azufre: Ronaldo queda como un oportunista, cínico, calculador, que además de defraudar a Moratti también manipuló al Real Madrid, haciéndole creer que el Inter deseaba una negociación. Esta táctica lleva el asunto al plano personal del jugador y su padre/presidente, protegiendo a las instituciones y los directivos que lanzan la campaña hostil. (En privado, la gente de Ronaldo afirma que el "padre/presidente" Moratti quería vender por veinte dólares al brasileño en mayo, antes del mundial, y cambió de opinión pidiendo cien millones cuando el Real Madrid se interesó en el goleador del mundial.)
Moratti se defendió con uñas y dientes, pero su posición era insostenible: la opción de conservar a Ronaldo, para darle una lección, era un consuelo de perdedor. El brasileño está acostumbrado a no jugar y de él cabía esperar una campaña de desestabilización de la plantilla del Inter, cuyo equilibrio es precario desde que perdió vergonzosamente el título de liga. En estos casos, los acuerdos siempre se cierran a último momento, porque se trata de acorralamientos. Esta característica no se le escapó a Gaspart, el presidente del Barcelona, cuyas maniobras de los últimos días han sido de lo más curiosas. Es evidente que Gaspart no le ha perdonado a Pérez el "rapto" de Figo. Tras ese desgarramiento, que hirió muy hondo el orgullo culé, el presidente del Madrid ofreció un pacto de no agresión, que él creyó consolidado cuando se abstuvo de pujar por Rivaldo, forzando la marcha de éste a Italia, donde no molestará al Barsa. (En realidad, al Madrid no le interesaba Rivaldo, por tratarse de un jugador "viejo", arisco, que ya tenía equivalente técnico en la plantilla... y además Pérez y Valdano ya estaban siguiéndole la pista a Ronaldo.) Pérez se pasó de listo al creer que su rival catalán le daría una mano cuando se hizo evidente que la única forma de cerrar la operación Ronaldo incluía el pase de Fernando Morientes al Inter y su inmediata descarga al Barsa para generar fondos en efectivo. Gaspart, como buen culé, es rencoroso cuando se trata del Madrid: a último momento, cuando todo parecía arreglado, puso fin a las conversaciones con Morientes y dejó a medio mundo desnudo. Todos los catalanes entendieron su motivación: de haber aceptado la operación, se exponía a la terrible acusación de haber contribuido a financiar el fortalecimiento del Madrid, y para colmo con Ronaldo, un jugador blaugrana raptado por los piratas, igual que Figo.
En Madrid, acostumbrados a los juegos del poder, saben perfectamente a qué atenerse. La reacción de Pérez fue una obra maestra: en 20 minutos de negociaciones febriles forzó a Moratti a aceptar una nueva disminución del precio de Ronaldo. El presidente del Real Madrid rindió a Moratti y frustró a Gaspart en una sola jugada, "el plan B" según dijo después Valdano. Y en esto dónde entra Cragnotti, se preguntarán ustedes. Cragnotti y otros, porque la operación Ronaldo marca todo el mercado. El presidente del Lazio quería resolver todos sus problemas financieros con la venta de una de sus dos joyas, Nesta y Crespo. La "operación Ronaldo" deprimió los precios y Cragnotti debió resignarse a vender a los dos, Nesta al Milán y Crespo al Inter. Otro león desdentado en la selva del fútbol. |
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