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Martes, 03 de septiembre de 2002 - 09:27 GMT
Batuta para la paz árabe-israelí
![]() Barenboim: "No hay una solución militar para el conflicto de Medio Oriente".
El maestro argentino-israelí Daniel Barenboim, arremetió una vez más con su propuesta de buscar el entendimiento entre árabes e israelíes a través de la música.
Un concierto en Berlín el domingo 1 de septiembre y otro en Estrasburgo el lunes 2 ante el Parlamento Europeo, además de varias interpretaciones de música de cámara, pusieron el broche de oro al trabajo que comenzó el 8 de agosto en Sevilla, España.
Es el proyecto mimado de Barenboim, quien conversó con BBC Mundo sobre esta promoción de un foro apolítico, de igual a igual, donde el encuentro y el intercambio de ideas dejan de ser utopías y se convierten en realidad.
¿Cómo surgió la idea de crear esta orquesta? Es un proyecto que hago desde hace cuatro años; nació en Weimar, cuando Weimar era la capital cultural de Europa.
El taller surgió de mi convicción profunda de que no hay una solución militar para el conflicto de Medio Oriente, ni para los palestinos ni para los israelíes, ni del punto de vista estratégico ni del punto de vista moral. Si esta tesis es correcta, quiere decir que tarde o temprano -y ya estamos bastante tarde-, tiene que haber un acuerdo de paz que termine con el conflicto, o por lo menos con las hostilidades.
Entonces, ¿por qué tenemos que esperar que los políticos encuentren la forma de hacer eso, cuando nosotros podemos empezar ahora esos contactos? Este taller no tiene un programa político, no se trata de adoctrinar a nadie; lo máximo que yo espero es que haya un intercambio abierto de ideas. El conflicto viene de la ignorancia de los unos con los otros. Si el cambio está en manos de la gente, en manos del arte en su caso, ¿cómo se cambia la manera de pensar, cómo se combate el odio? Eso es muy difícil, porque el odio es algo que excita mucho más que la alegría. No se puede combatir. Lo que se puede hacer es encontrar las personas con las cuales se pueda compartir cosas que se quieran en común En este caso, la música, que también es una pasión, y por lo tanto muy fuerte. ¿Qué evaluación hace de su campaña por promover ese igual a igual entre israelíes y palestinos? Yo puedo dar mi evaluación en lo que se refiere a lo musical: ante la música somos todos iguales.
Y eso es lo que habría que entender, y tendría que pasar fuera de la música también. Cuando yo tengo a los chicos delante mío, y ensayo la Quinta Sinfonía de Beethoven, yo no pienso 'A este oboe no le puedo pedir más o menos porque es judío o porque es musulmán'. ¿Cómo es la vida dentro de estos talleres? ¿Cómo interactúan los jóvenes? Dentro de lo posible, en cada atril está sentado un árabe y un israelí.
Yo diría que son 40% de israelíes, 40% de árabes y 20% de españoles. Tocan todos mezclados; en la música de cámara están todos mezclados en los grupos. Duermen en las mismas habitaciones por dos, comen juntos, nadan juntos, juegan al ping pong juntos. ¿Y qué dicen? ¿Están felices con la convivencia? Yo creo que sí, la mayoría sí. Solamente que hay mucha gente que no está de acuerdo con nosotros sobre posiciones políticas, pero se habla de todo en una atmósfera abierta. Estos talleres le insumen mucho tiempo, teniendo en cuenta sus compromisos en Berlín y Chicago...
Trato de darles algo que les pueda servir para el resto del año, y no solamente preparar un programa del concierto. ¿Qué le dice la gente por esta experiencia? ¿Recibe muchas críticas, muchos elogios? Críticas para este proyecto no. Para otras cosas sí.
En esos 52 años de vida profesional, adquirí un cierto nombre. Ese nombre, o la fama, no le hace sentir a nadie mejor antes de acostarse; al apagar la luz también somos todos iguales. Pero, el hecho de ser conocido, de tener una cierta fama, nos da no sólo la posibilidad y el derecho sino también la responsabilidad de hacer oír nuestras voces para cosas que nos parecen importantes, y eso es todo. La nueva escalada de violencia entre israelíes y palestinos ya lleva dos años, y la paz parece cada vez más lejana. ¿Aún cree posible una reconciliación? Sí, porque no hay otra forma. Tiene que haber un arreglo, porque la única solución son dos estados que vivan uno al lado del otro, con la seguridad necesaria para los unos y los derechos necesarios para los otros. No se trata de un problema de tolerancia; primero hay que hablar de igualdad de derechos. |
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