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Sábado, 30 de marzo de 2002 - 17:18 GMT
Entre la quiebra y el escote
![]() ¿Qué interesa más: las noches salvajes de Flitcroft o la crueldad y rencor del mercado?
Escribe Raúl Fain Binda.
En el cambalache del fútbol y la justicia tenemos dos temas fresquitos. A ver cuál les gusta más. Uno es el colapso del canal de "pague por ver" ITV Digital, que puede significar un golpe de muerte para varios clubes de las divisiones inferiores del fútbol inglés y cuyas repercusiones son temidas por no pocos clubes de la Premier League (y también de algunas ligas europeas). Otro es la decisión judicial de no seguir sosteniendo el recurso de amparo interpuesto por Garry Flitcroft, capitán del Blackburn Rovers, de la Premier League, que impedía al periódico dominical Sunday People revelar su identidad en el relato de las jugosas confidencias de dos de sus amantes, una bailarina y una maestra de jardín de infantes. El designio de este artículo es casi sobrehumano: me propongo persuadir a los internautas lectores de que el escándalo de una quiebra es más interesante que el bullicio del adulterio y el escote. Noches salvajes Hoy los diarios informan con lujo de detalles de las picardías de Flitcroft. Una corte de apelaciones decidió que el "derecho a la intimidad" no protege sus relaciones amorosas extramatrimoniales, como había entendido el juez de primera instancia.
Cuando se conoció la verdadera identidad del "joven futbolista casado, más generoso en la cama que en la cancha", la Nación se llevó un chasco, como si de repente se enterara de que el almirante Nelson, después de todo, siempre fue fiel a su insignificante esposa. ¿Flitcroft? ¿A quién le importan las escapadas de Flitcroft? Eso dicen ahora. Dinero, dinero El poder de Flitcroft, tanto ante la justicia como entre las bailarinas, era el que le daba el dinero. A pesar de ser un jugador virtualmente desconocido fuera de este país, y de que su equipo está al borde del descenso, Garry es un ricachón que gana por lo menos US$22.500 por semana, US$90.000 por mes, un millón por año. Y esto sin contar bonificaciones, contratos por publicidad y prebendas de todo tipo. Dado que el dinero le sale por las orejas, se puede dar el lujo de contratar abogados caros, y encima el sindicato de futbolistas profesionales se hace cargo de la mitad de los honorarios.
La empresa tenía un contrato por valor de casi US$500 millones para transmitir los partidos de las divisiones primera, segunda y tercera. La perversa lógica inglesa determina que primera sea segunda, la segunda sea tercera y la tercera sea cuarta, ya que se parte de la Premier League, que es la "primera" real. La Premier League está protegida por una serie de contratos con otras empresas de TV, por valor de miles de millones de dólares. Un quebranto en este plano parece imposible... o mejor dicho lo parecía hasta hace un par de días, cuando ITV Digital se dio por vencida. Lo cierto es que ITV Digital pretendía cobrar muy caro por el derecho de ver partidos que nadie quería ver. Una cosa es Manchester United-Arsenal, o Chelsea-Liverpool; otra, muy diferente, es Huddersfield-Kidderminster Harriers. Los clubes, cebados con el dinero de la televisión, se lanzaron a reforzar sus planteles, con lo cual introdujeron en las divisiones inferiores la grotesca inflación de la Premier League y otras ligas europeas. Mercado cruel y rencoroso
La avidez de los jugadores y la irresponsabilidad de los dirigentes (¿quién no sería ávido si unos señores gordos y desesperados salen a la calle ofreciendo su dinero como si los billetes fueran golosinas?) desquició las finanzas de los clubes, que ahora sólo se pueden sostener con el dinero de la televisión... que ya no llegará. En la primera (segunda) división, por ejemplo, el Watford, de propiedad de Elton John, negoció todos sus contratos con los jugadores a partir del ingreso que esperaba de la TV. Su egreso en salarios esta temporada llega a 7 millones y medio de dólares, y el año que viene deberá desembolsar 14 millones... que no tendrá.
Vender no es una solución satisfactoria, porque la mercadería es vulgar y además el mercado estará lleno de vendedores angustiados. ¿A cuánto un Flitcroft? En Inglaterra ya se dice que esta crisis puede revertir la inflación de los salarios. Tal vez, pero hace unos días el Manchester United, que parecía ajustarse a un presupuesto más o menos sensato, levantó las compuertas: pagará a Keane US$150.000 por semana y negocia un contrato similar con Beckham. En Italia, la crisis financiera afecta a varios clubes. Los que cotizan en bolsa ya no saben a qué santo encomendarse, porque el mercado es más cruel y rencoroso de lo que imaginaban. En España, la lozanía financiera del Real Madrid resulta de los afeites y los pases de magia de su nuevo presidente, Florentino Pérez, un empresario de la construcción que vendió los terrenos de la ciudad deportiva. Sin esa maniobra, que no tiene nada que ver con el fútbol y el arte de financiarlo, el Madrid estaría tan quebrado como el Watford. |
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