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Escribe : Raúl Fain Binda
  Miscelánea
Sábado, 23 de marzo de 2002 - 17:14 GMT
El pecado de extranjería

Arsene Wenger, medio francés, medio alemán... pero ¿nada inglés?
Escribe Raúl Fain Binda.

"Si los franceses fueran realmente inteligentes, hablarían inglés".

(Atribuido a muchos ingleses, entre ellos Winston Churchill)

"Los ingleses hablan poco porque no tienen nada que decir".

(Atribuido a muchos franceses, entre ellos Charles De Gaulle)

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Este asunto de los extranjeros y del daño que provocan a la causa nacional es historia antigua, pero se renueva todos los días.

Es algo eterno y puntual, como la migración de los gansos.

En el año 410, Alaric, rey de los visigodos, tomó Roma y asombró a mucha gente al abstenerse de poner a degüello a media población. Entre las razones de la caída del Imperio los historiadores mencionan un hecho casi olvidado en el siglo XXI: el ejército romano de entonces tenía una elevadísima proporción de soldados alemanes o hijos de alemanes.


El Inter ganó al Valencia en la competición europea.
Ahora se anuncia la decadencia y caída del calcio italiano, una catástrofe de magnitud semejante entre cuyas razones se menciona la presencia masiva de mercenarios extranjeros, en particular argentinos, brasileños y uruguayos.

En ambos casos se cree que la presencia de extranjeros diluye la voluntad colectiva y cierra el paso a los jóvenes patriotas. Ningún italiano se pregunta por qué el fútbol español está tan rozagante con tantos o más extranjeros en sus filas.

(Conviene señalar, de paso, el amor por el Danubio como un sentimiento común a los futbolistas uruguayos y al conquistador de Roma: Alaric nació en esa región, mientras que Álvaro Recoba, Fabián Carini y Marcelo Zalayeta se formaron en el club Danubio; Zalayeta lleva su devoción al extremo de llamarse Marcelo Danubio.)

Alemanes en Roma

Hace unos días, Paul Ince (ex jugador del Liverpool, Manchester United e Inter de Milán, ahora en el Middlesbrough) dijo que el Liverpool se sentía más a gusto en Europa que en la Copa de la Asociación Inglesa, "porque está lleno de extranjeros que no se dan cuenta de su valor".

Igual que los alemanes de las legiones romanas.


A Clemente no le gusta casi nadie: ni periodistas, ni jugadores, ni técnicos extranjeros.
Hace unos días, Javier Clemente, ex entrenador del seleccionado español de fútbol, se cobró una vieja deuda con su rival John Toshack: al ganarle con su Tenerife a la Real Sociedad de Toshack, provocó indirectamente la destitución del técnico galés.

Clemente detesta a medio mundo, en particular a los técnicos, jugadores y periodistas extranjeros. Cualquier nacionalidad le viene bien, aunque se esmera con los latinoamericanos en general y argentinos en particular.

Pero en esto Clemente es un integrista, mientras que la mayoría de sus compatriotas reserva la pólvora para disparar sobre un blanco predilecto: los italianos.

Contra los italianos

El comentarista español más sosegado, más imparcial, más tolerante, comienza a echar fuego por la boca y otros orificios a la mera vista de un futbolista italiano. La actitud cautelosa, defensiva, el contragolpe, las chicanas, las mañas de los italianos sacan de quicio a los españoles de esta generación.


Ferguson dice que Wenger debería ir a tomar con él después de los partidos.
El Inter de Milán visitó el jueves pasado al Valencia y le ganó 1 a 0 (2 a 1 en agregado) por los cuartos de final de la Copa UEFA. Tras un gol tempranero, el Inter se defendió con uñas y dientes y salió vencedor a pesar de que le expulsaron al arquero Toldo, que había sido un héroe.

Los españoles, en vez de criticar al Valencia por no marcar uno o dos goles, condenaron "la mezquindad" o algo peor del Inter por defenderse. Se nos ocurre que de haber ganado el Valencia, la actitud defensiva del Inter hubiera tomado un carácter más digno y respetable.

En Inglaterra, las tensiones entre nacionalidades también están a flor de piel.

A diferencia de España, donde ya son raros los técnicos extranjeros, la moda en Inglaterra es importar sabios foráneos: el sueco Eriksson al seleccionado, los franceses Wenger, Houllier y Tigana al Arsenal, el Liverpool y el Fulham, el italiano Ranieri al Chelsea...

Incluso Ferguson

Se podría decir que el Manchester United también tiene un técnico extranjero, el escocés Alex Ferguson, pero en los misteriosos meandros de estos asuntos, cuando en el cuadro ingresan los "verdaderos extranjeros" se afirma la identidad británica (frágil en otros aspectos), cerrando las diferencias entre ingleses y escoceses.


Toshack ya no será más el entrenador del Real Sociedad.
A esta altura de la temporada, los técnicos más astutos suelen lanzar andanadas sibilinas contra sus enemigos más peligrosos.

Alex Ferguson es el maestro indiscutible en esto de sacar de quicio a los rivales: en una ocasión memorable provocó un ataque público de histeria en Kevin Keegan, entonces entrenador del Newcastle, que perdió una ventaja considerable y con ella el título. Adivinen quién se quedó con él.

Ferguson no tenía rivales en Inglaterra... hasta que llegó Arsene Wenger, un alsaciano, mitad francés mitad alemán, un tipo que trabaja como un japonés y piensa como un jesuita.

Wenger profesa una profunda admiración por el fútbol inglés, pero desde su llegada al Arsenal se desprendió de los jugadores ingleses (salvo un puñado de ellos, casi todos por jubilarse) e incorporó exclusivamente extranjeros, en particular franceses.

En esto la lógica de Wenger es admirable: nos está diciendo que la mejor forma de jugar a la inglesa es con jugadores franceses.

Whisky escocés

Pues bien, el duelo verbal entre Ferguson y Wenger es para alquilar balcones. Ferguson apretó el torniquete y Wenger le retribuyó arrancándole una oreja.

Así las cosas, Ferguson perdió la calma y acusó a su rival de un pecado propio de extranjero: "Si nos respetara un poco, vendría después de los partidos a tomarse un trago con nosotros. Esto es una tradición en este país", dijo.

Wenger también se sacó los guantes: "La próxima vez que lo vea le voy a comprar una botella de whisky", replicó, sin molestarse en encubrir la alusión a la nacionalidad escocesa de Ferguson.

Dado que Ferguson se quedará un par de años más en el Man United y Wenger también ha renovado con el Arsenal, tenemos el espectáculo asegurado por mucho tiempo.

Los mantendré informados. Pero no de los partidos, porque ¿a quién le importan?


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