| versión texto | escríbanos | ayuda | |
|
Miscelánea | ||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Domingo, 17 de marzo de 2002 - 03:39 GMT
Los golpes de Rififi
![]()
Escribe Raúl Fain Binda.
Muchos creen que X tiene el mejor trabajo del mundo. X viaja mucho, para en los mejores hoteles y se codea con gente importante, que le hace confidencias peligrosas. Él retribuye con frases ambiguas y amables. Al otro día, sus anfitriones se lamentan por "no haber pensado en X antes".
Se lo puede ver en Milán, en París, Londres, Madrid. Habla poco, porque no le gusta hacerse notar. Cuando lo adulan, sonríe y protesta, porque "el mérito es de los muchachos". Preguntas vitales X vive pendiente de esos muchachos. A veces le quitan el sueño. ¿Son responsables y talentosos? ¿Son valientes y resistirán con serenidad al adversario? Y más importante: ¿les temblará la mano a la hora de liquidar al enemigo? Son preguntas vitales, porque él está formando un equipo en el verdadero sentido de la palabra.
De vez en cuando, X reúne a un grupo de expertos en diversas especialidades y da un golpe quirúrgico, una especie de ensayo general para "el gran trabajo", ese que le permitirá retirarse joven y cargado de gloria. Las oportunidades son pocas: para X y gente como X, un "trabajo" de real importancia sólo se presenta cada dos o cuatro años. Gente honrada X es muy rico. A pesar de que está de brazos cruzados durante largos periodos, cierta organización de hombres grises y taciturnos le paga un salario principesco y otras le prometen el cielo y la tierra.
X es como Jules Dassin, el director de Rififi: un gran organizador, un genio en el arte de poner en marcha los proyectos inmóviles y equilibrarlos en la cuerda floja sobre el precipicio. Los Rififi del fútbol son gente honrada. Ellos no tienen la culpa de que el mercado haya enloquecido y les pague fortunas absurdas por un trabajo supuestamente sencillo. A fin de cuentas, presidentes de grandes empresas, que hacen mucho menos, ganan mucho más. El sueco de los taparrabos Sven Goran Eriksson, seleccionador de Inglaterra, podría ser X.
El sueco de los taparrabos británicos (una imagen publicitaria ya lo muestra con la Union Jack en sus calzoncillos, a pesar de una objeción de los escoceses) promoverá automóviles, teléfonos celulares, mermeladas, jugos, sopas y vaya uno a saber qué otras cosas. Lo maravilloso de todo esto es que, si bien el valor de la imagen de Eriksson como mercadería publicitaria depende del buen rendimiento del seleccionado inglés, no es imprescindible que "saque" campeón mundial a Inglaterra: bastará con un buen papel en Japón-Corea.
La Asociación Inglesa de Fútbol (FA) paga a Eriksson un salario de más de cuatro millones de dólares, con una bonificación de unos 800.000 dólares si gana el mundial. La FA prohíbe a su empleado la publicación de libros de memorias mientras dure la vinculación y se reserva el derecho de impugnar cualquier otro contrato comercial, aunque nadie cree que vaya a objetar éste con IMG. Tiempo libre Ocurre que Eriksson, como muchos de sus colegas, tiene suficiente tiempo libre a su disposición y además los "trabajos" colaterales no son demasiado exigentes. He aquí algunos ejemplos:
Cuando está fatigado, Eriksson se retira a su mansión de 5 millones de dólares en Regent's Park (cerca de la mía, debo aclarar), donde goza de la compañía de una mujer inteligente y hermosa. En esto último, él y yo nos parecemos. Pensándolo bien, Eriksson y yo nos parecemos en un par de cosas. Ahora, de las diferencias... pues de ellas no quiero hablar. |
Otros temas:
|
||||||||||||||||||||||||||||||||
| Arriba ^^ |
escribanos@bbc.co.uk |
| © BBC BBC World Service Bush House, Strand, London WC2B 4PH, UK. |
Servicio Mundial de la BBC: temas de actualidad e información institucional en más de 40 idiomas: |
|