BBC Página Principal (en inglés) BBC Noticias (en inglés) BBC Deportes (en inglés) BBC Servicio Mundial (en inglés)
versión texto | escríbanos | ayuda
BBC Mundo
Noticias 
América Latina 
Economía 
Ciencia 
Miscelánea 
Foros 
Especiales 
Aprenda inglés 
Nuestros socios 
Quiénes somos 
BBC Radio
Programación 
Cómo sintonizar 
  Miscelánea
Jueves, 31 de enero de 2002 - 13:20 GMT
París, capital del arte subterráneo
Catacumbas de París.
Son muy pocos quienes tienen la oportunidad de admirar el arte de las catacumbas.
Escribe Manuel Toledo, de BBC Mundo, desde París.

En estos momentos, la Academia Real de las Bellas Artes de Londres presenta una exposición titulada "París: capital del arte 1900-1968".

Uno de los criterios para llamarla así, según algunas reseñas de la prensa británica, es que misteriosamente el arte de vanguardia desapareció de París con los últimos estertores de la revolución estudiantil de 1968.

Catacumbas de París.
Cerca de 300 kilómetros de galerías subterráneas esperan a los aventureros.
En la actualidad, la mayoría de las galerías parisinas, como las londinenses y las de cualquier otra parte de Europa, se dedican a mostrar lo que agrada a la vista y se puede vender.

Por eso, resulta poco sorprendente descubrir que algunas de las obras más provocativas del arte parisino contemporáneo se realizan no en cuartuchos de Montparnasse o del Quartier Latin, sino donde no llegan los destellos de la Ciudad Luz: en sus entrañas.

Artistas urbanos

Como algunos luchadores de la resistencia durante la II Guerra Mundial (y varios "colaboradores" de la ocupación alemana después), un grupo de artistas anónimos ha buscado refugio en las catacumbas de París para producir su obra.

A todas luces (es un decir), ellos no tienen mucho interés en que ésta llegue al público selecto que podría pagar una fortuna por tener algo similar en sus paredes.

Por el contrario, es precisamente del consumismo y de la masificación del arte que escapan.

Y de las fuerzas de la policía especial que, desde hace décadas, tratan en vano de detener a los "cataphiles" -los amantes de las catacumbas- y a los artistas urbanos.

Catacumbas de París.
Muchas de las pinturas y graffiti se hacen eco del discurso antiglobalizador.
Las catacumbas de París, otrora emblema de la marginalidad criminal, se han convertido en símbolo de la marginalidad cultural, en un espacio donde una cultura doblemente underground sobrevive y florece.

Los nuevos artistas son, aunque no todos lo reconozcan, herederos de la generación que cubrió de "Hagamos lo imposible" los muros de París en el 68.

No es, pues, una coincidencia que muchas de las pinturas y graffiti de las catacumbas se hagan eco del discurso antiglobalizador y de una búsqueda por revalorizar la cultura contemporánea.

Podría decirse que la iconografía occidental, cuyas manifestaciones más tempranas quedaron en otras catacumbas, las de Roma, ha realizado un círculo completo.

La conciencia de la ciudad

"Mañana vamos a pasar la noche en las catacumbas. ¿Quieres venir?", me preguntó mi amigo Guillaume, un estudiante de ingeniería de la École des Mines de París.

Catacumbas de París.
Descendiendo "al infierno".
Aunque, desde la década de 1950, se han cerrado prácticamente todas las entradas a las catacumbas y se requiere un permiso especial para visitarlas, los alumnos de la antigua escuela de ingeniería civil en minas (donde ahora también se estudian otros tipos de carreras técnicas) conservan -o se atribuyen- el privilegio de explorarlas.

Ahora puedo escribir lo que no confesé a mis amigos: hasta el momento de descender al "infierno", me lo imaginaba como lo describe Víctor Hugo en Los Miserables y sentía una extraña mezcla de curiosidad y pavor.


La cloaca es la conciencia de la ciudad. En este lugar hay oscuridad, pero no hay secretos

Víctor Hugo: Los Miserables.
"La cloaca es la conciencia de la ciudad. En este lugar hay oscuridad, pero no hay secretos", dice Hugo.

No habrá secretos, pero en los más de 300 kilómetros de galerías subterráneas hay millones de ratas y aguas pestilentes y esqueletos y criminales y falta de aire, pensaba yo mientras nos dejábamos caer por un minúsculo agujero al lado de una línea de ferrocarril en desuso.

Y me imaginaba a Jean Valjean cuando iba a encontrarse con Marius, o a Thenardier, el personaje que tenía las llaves del portón de hierro, al acecho.

Fantasmas y mapas

Las ratas -si las hay- nos dejaron en paz y la mayoría de los esqueletos de las catacumbas, unos seis millones, descansan ahora en el osario Denfert-Rochereau, aunque encontramos una tibia en uno de los pasadizos.

Catacumbas de París.
"Me parece que es por aquí...no, mejor por acá...".
Las aguas recuperaron su transparencia años después de que un tal Pierre Bruneseau comandara la limpieza de la cloaca, a principios del siglo XIX, aunque en muchas partes llegan hasta la cintura y en otras, como en la "piscina", es necesario nadar para atravesarlas.

Varios fantasmas sí continúan recorriendo los pasillos, algunos de ellos al ritmo del rap que emana de sus grabadoras portátiles.

"Vengo desde hace apenas diez años", nos dijo una de las apariciones, "pero tengo amigos que han recorrido esto de punta a cabo durante más de dos décadas".

Catacumbas de París.
Podría decirse que la iconografía occidental ha realizado un círculo completo.
Son ellos, según me contó Gaspar, nuestro guía, quienes semana tras semana vienen a pintar las paredes o a hacer esculturas a la luz de sus linternas y faroles, mientras sueltan bocanadas de humos prohibidos y beben vino en "la bodega" (le cellier), uno de los lugares más encantadores que visitamos, para llegar al cual es necesario, literalmente, arrastrarse.

Gaspar, a quien Víctor Hugo o Dante habrían descrito como un ángel rubio condenado por alguna maldad inconfesable a desandar por las entrañas del infierno, ya las ha visitado casi una treintena de veces, con un mapa que bajó de la internet.

Reloj de cadena

Cada vez que se detenía a consultar el mapa y decía "Me parece que es por aquí...no, mejor por acá...", en las paredes de las cavernas retumbaba mi espanto.

Pero ellos, que hablaban de matemática euclidiana y programación de neuronas mientras degustábamos un vino de no recuerdo qué año, sabrán entender estos mapas, me susurraba la parte optimista de mi cerebro.

Catacumbas de París.
Los nuevos artistas son herederos de la generación del '68.
Poco antes de salir, al hermano de Guillaume se le rompió su reloj de cadena y lo colgó al lado de una placa que rezaba Rue de la Voi-Verte D1864-1865.

"Tal vez alguien crea que lo olvidó el conejo blanco que Alicia perseguía en el subsuelo", le dije.

Hubiera preferido quedarme unas horas más, descubrir otras muestras del arte rupestre de los albores de la edad digital, pero arriba ya era de día, estaba a punto de terminar la semana de la moda parisina y teníamos que deslumbrar a los primeros transeúntes con nuestros trajes.

Afortunadamente, cuando emergimos de las profundidades, el inspector Javert, cansado de esperarnos, ya se había ido a dormir.



Búsqueda en BBC Mundo
Claves de búsqueda

Notas relacionadas:

Arriba ^^  
 
 escribanos@bbc.co.uk
© BBC
BBC World Service
Bush House, Strand, London WC2B 4PH, UK.

Servicio Mundial de la BBC:
temas de actualidad e información institucional en más de 40 idiomas: