BBC Página Principal (en inglés) BBC Noticias (en inglés) BBC Deportes (en inglés) BBC Servicio Mundial (en inglés)
versión texto | escríbanos | ayuda
BBC Mundo
Noticias 
América Latina 
Economía 
Ciencia 
Miscelánea 
Foros 
Especiales 
Aprenda inglés 
Nuestros socios 
Quiénes somos 
BBC Radio
Programación 
Cómo sintonizar 

Escribe : Raúl Fain Binda
  Miscelánea
Sábado, 08 de septiembre de 2001 - 16:18 GMT
O pecado mais grande do mundo
Felipe Scolari
Scolari jura que Brasil se clasificará para el mundial. ¿A qué precio?
Escribe Raúl Fain Binda

"Faltou malandragem", dirá el epitafio de Luis Felipe Scolari.

Pelé necesitó más de mil goles para consolidar un prestigio que este señor Scolari derrumbó con dos palabras. Así están las cosas.

El entrenador se defenderá diciendo que usó la palabra "malandragem" en su acepción de "picardía", una virtud para argentinos y uruguayos, o "cattiveria", la suprema cualidad para los italianos, pero todos entendieron "deshonestidad" y saben que quiso decir "no dimos suficientes patadas, todavía queda en nosotros demasiado de brasileño".

Así lo interpretó Rob Hughes, uno de los periodistas más respetados de Europa, columnista de The Sunday Times y el International Herald Tribune.

Hughes es el sumo sacerdote del culto internacional al fútbol brasileño. Tanta veneración le tiene y tan elocuentes han sido sus homilías, que Itamaraty lo hizo condecorar hace algún tiempo.

Pues bien, a Hughes casi le dio un soponcio al enterarse de que Scolari había dicho "cuando un hombre cae en el campo es preciso que caigan otros tres o cuatro".

Rivaldo y Ayala disputan la pelota en el último Brasil - Argentina.
Scolari cree que falta malandragem y sobra picardía.
En su columna del Herald Tribune del 7 de setiembre, con todo el dolor de un creyente defraudado, califica a Scolari de "ignorante" y se pregunta si no sería mejor que "el país futbolístico más grande de todos se quede fuera del mundial."

Mil jugadas de Pelé y Garrincha, cien exhibiciones por las canchas del mundo... hasta que vino este señor Scolari con su propuesta de cancha arrasada. ¡Si hasta Tiradentes lo haría mejor!

Pero este enfoque de la traición de un filisteo es un desvío sentimental. Lo importante es determinar si el hombre llamado a resolver el problema es parte del problema o de la solución.

Scolari creyó (sigue creyendo) que la solución del "problema brasileño" pasa por el cinismo y el oportunismo.

Nada de serenatas al pie de la ventana: a la amada se la conquista entrando por la fuerza y llevándola como los romanos tomaron a las Sabinas.

Este Rómulo Scolari no lo dice, pero cree que esa ha sido la fórmula que le dio resultado a los argentinos.

Se equivoca, claro. Marcelo Bielsa ha demostrado que él es parte de la solución, no del problema.

Uno de los mayores problemas argentinos es cómo organizarse en un marco de anarquía y "sálvese quién pueda".

Justamente porque es tan difícil, el problema ha aguzado el ingenio de mucha gente.


El futbolista es como un niño: cuando hace algo bien, quiere felicitaciones, cuando lo hace mal, espera justificaciones

Quedándonos en el pequeño mundo del fútbol, es asombroso comprobar el elevado número de buenos organizadores argentinos desperdigados por el mundo.

Muchos de ellos tienen un enfoque similar al de los dos técnicos más exitosos del momento, el argentino Bielsa con el equipo de su país y el sueco Sven Goran Eriksson con el seleccionado inglés.

El primer problema de un flamante entrenador es de personalidad: los jugadores deben aceptarlo como su líder y compartir su proyecto técnico.

Scolari, acosado por el calendario, eligió el camino de la mano dura y el insulto. Eriksson, con un problema de tiempo igualmente acuciante, ofreció serenidad y sensatez.

El brasileño les dijo a sus hombres que se equivocaban y que debían jugar de otra forma. El sueco les dijo a los ingleses que iban por buen camino y que con un par de correcciones llegarían a la meta.

La famosa "tensión creativa" de los gerentes (y entrenadores) norteamericanos de los años '70 es un pecado mortal en los vestuarios del siglo XXI, nos dicen los psicólogos deportivos.

Esto es particularmente cierto en el caso de los seleccionados nacionales, cuyos entrenadores ven a sus hombres de vez en cuando y los deben tratar con guantes de seda.

Bielsa agradece a cada rato el "espíritu amateur" de su plantel, mientras que Eriksson, el gran responsable del buen momento del seleccionado inglés, se hace el modesto y dice que todo es mérito de los jugadores.

Así debería ser, pero todos sabemos que no lo es. (El futbolista es como un niño: cuando hace algo bien, quiere felicitaciones, cuando lo hace mal, espera justificaciones.)

En realidad, Eriksson aplica en el fútbol el tradicional sistema sueco de gestión empresarial, con un énfasis especial en el llamado "samlat", que consiste en escuchar al subordinado, alentar las objeciones y llegar a propuestas de consenso (suponemos que el arte consiste en dar a ese "consenso" el contenido que quiere el conductor).

Sven Eriksson
Eriksson le da el mérito a sus jugadores.
Lo que más llama la atención del estilo de Eriksson es que no elude los temas delicados, en contraste con el tradicional estilo inglés, que consiste en sortearlos para que se diluyan con el tiempo.

El sueco enfrenta los problemas, sí, pero con afabilidad, nunca en forma combativa.

Bielsa no da la sensación de afabilidad, sino de timidez. Le sobra firmeza, sin embargo: en una sociedad que repudia al fracasado, defendió a Passarella después de Francia '98 y seleccionó virtualmente a sus mismos hombres.

La gran diferencia es lo que hizo con ellos: del planteo especulativo y de contragolpe de Passarella, pasó a uno de ataque permanente, de "aceleración y vértigo", como dicen algunos colegas argentinos que lamentan "la falta de pausa" en el medio campo.

Esto sugiere que para ciertos analistas Bielsa también es un filisteo dentro de la escuela argentina. César Luis Menotti dijo hace unos días que el seleccionado "es efectivo, pero no me emociona ni me divierte".

Pero gana atacando y sin dar patadas, algo que deja un buen sabor en la boca. Scolari, en cambio, propone un "malandragem" que se le atraviesa en la garganta a todos los aficionados de América Latina.


Búsqueda en BBC Mundo
Claves de búsqueda

Vínculos:

Nota: el contenido de las páginas sugeridas no es responsabilidad de la BBC.
Arriba ^^  
 
 escribanos@bbc.co.uk
© BBC
BBC World Service
Bush House, Strand, London WC2B 4PH, UK.

Servicio Mundial de la BBC:
temas de actualidad e información institucional en más de 40 idiomas: