| versión texto | escríbanos | ayuda | |
|
Miscelánea: | |||||||||||||||||||||
|
Miércoles, 23 de abril de 2003 - 15:17 GMT
Guerras desde que nací
![]() "Heidelberg, una de las ciudades que nadie se atrevió a bombardear durante la II Guerra Mundial".
Escribe Miguel Molina, columnista de BBC Mundo
Pensaba decir que fuimos a Alemania para escapar de la guerra, de las imágenes de la guerra, de las palabras que se usan para hablar de la guerra, pero no es cierto. Fuimos a la boda de unos amigos y aprovechamos para vagabundear una semana, aunque no pudimos olvidar que en Irak se muere y matan. Llegamos a Ladenburg la misma tarde que comenzó el saqueo de Bagdad. Bajamos del tren con al aire cauteloso de quien acaba de llegar a tierra desconocida, y caminamos por las calles empedradas del pueblo cobijados por el sol tibio y azotados por el viento frío de la tarde alemana.
A principios de nuestra era comenzó a poblarse de romanos y por tanto de mercados, teatros, baños públicos, más o menos cuando Artajerjes comenzó a formar el imperio que terminó por convertirse en el rival más importante de Roma en los siguientes cuatro siglos, aunque eso no importa ahora. Eleanor y Wolfgang se casaron un viernes sin decirle a nadie, y el sábado a mediodía aparecieron sonrientes y todos aplaudimos y comenzamos a tomar fotografías. Nosotros ya estábamos preparados porque habíamos pasado la mañana viendo la boda del hijo del rey de Bélgica con la hija de míster Bruce de Gran Bretaña, que se transmitió en vivo en francés, en flamenco, en inglés y oímos traducida al alemán.
Durante el día caminábamos por calles antiquísimas, nos aventuramos en caminos y obras que han perdurado siglos, y nos maravilló la precisión teutona. Antes de dormir veíamos en la televisión la pesadilla que vivió Bagdad, la ciudad donde transcurrieron las mil y una noches y ahora había niños con los brazos y las piernas amputados, edificios destruidos y saqueados, y voceros militares estadunidenses diciendo una extraña verdad: que no sabían nada y además no podían hacer nada para evitar el caos. De Bad Wimpfen nos fuimos a Heidelberg. En Heidelberg, una de las ciudades que nadie se atrevió a bombardear durante la Segunda Guerra Mundial, nos maravillaron los edificios, las piedras de las calles, los colores que el tiempo puso en las colinas, el camino en que los filósofos pensaban. El camino funciona. Me hizo pensar que desde que nací no ha habido paz en el mundo, aunque eso no tenga que ver conmigo sino con la naturaleza humana. No es poca cosa, aunque sea cosa de otros.
Y después de la que acabamos de ver vendrán otras. En Frankfurt pudimos confirmarlo: el presidente George Bush detuvo los preparativos de su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, quien ya organizaba la guerra contra Siria, y el ministro británico de Relaciones Exteriores Jack Straw negó que Siria fuera el siguiente país en la lista de las guerras que faltan. A esas alturas ya habíamos agotado la oferta culinaria local y catado al menos parte de sus treinta clases de cervezas. Al otro día regresamos a Londres, más o menos purificados por el viaje y por un concierto de Moustaki que nos hizo olvidar lo que pasa en otra parte del mundo. |
|
|||||||||||||||||||||
| Arriba ^^ |
escribanos@bbc.co.uk |
| © BBC BBC World Service Bush House, Strand, London WC2B 4PH, UK. |
Servicio Mundial de la BBC: temas de actualidad e información institucional en más de 40 idiomas: |
|