| versión texto | escríbanos | ayuda | |
|
Miscelánea: | |||||||||||||||||||||
|
Lunes, 03 de febrero de 2003 - 15:21 GMT
La sombra de la melancolía
![]() La depresión se consideró en un tiempo una expresión satánica.
Escribe Miguel Molina, columnista de BBC Mundo
Un día nos viene una gana inmensa de no hacer nada, de no ir a ningún lado, de no ver a nadie, de llorar por algo que ni siquiera tiene nombre. Al principio sobreviene la confusión, que más tarde termina por convertirse en miedo si tales estados de ánimo se repiten y se prolongan. No es nada nuevo. Se trata de un episodio de melancolía. Una vez, hace tiempo, la melancolía se llamaba Demonio Meridiano, y adoptaba las formas de la desesperación y la divagación, pero también las de la pusilanimidad, la verbosidad y la inestabilidad, aunque su número era legión. Ahora se llama depresión y sigue siendo melancolía, tan vieja como el hombre mismo y -salvo el dolor de muelas- uno de los padecimientos más atroces. Los textos de la Edad Media, que pueden ser equivocados pero son minuciosos, mencionan entre los síntomas de la melancolía una gama que va del ánimo pequeño (cuando el ser pusilánime se retrae turbado por el compromiso de la existencia), y a la desesperación (cuando se tiene la vana certeza de estar ya condenado anticipadamente, y se ensimisma uno en la obsesiva contemplación de la propia ruina). Si la pusilanimidad es vivir con reticencia, la desesperación es morir muchas veces antes de la definitiva.
Nada de ésto es cosa de risa, al contrario. Muestra que desde hace siglos hay gente que sufre depresiones y gente que se interesa en observar para ver si puede aliviarlas. Tan es así que la depresión pasó de ser combinación de humores corporales a ser manifestación satánica o divina, y de ahí a ser un proceso de la conciencia o del inconsciente, y desde hace medio siglo se considera consecuencia de procesos químicos deficientes. Pero sigue siendo la misma cosa, algo que no se puede ver con claridad aunque sea claro que se trata de algo que uno padece.
Hay quienes, como yo, sospechan que la definición de la depresión y su tratamiento han ido cambiando por las estrategias de mercadotecnia de las empresas farmacéuticas y no por las necesidades reales del paciente, pero esa es otra historia. Por el momento basta lo que ya se ha dicho y la deprimente perspectiva de la guerra que viene. Pero la depresión es cosa seria. La cifra de quienes sufren este padecimiento es alta aunque nunca pueda llegar a ser precisa. La gente se deprime. Más gente se deprime más, pero no viceversa. Y entonces le dan a uno una píldora para que todo vuelva a ser como antes. La píldora hace que todo vuelva a ser como antes aunque en realidad no lo sea, porque ya nada vuelve a ser como antes. Y mañana hay que tomarse otra. |
|
|||||||||||||||||||||
| Arriba ^^ |
escribanos@bbc.co.uk |
| © BBC BBC World Service Bush House, Strand, London WC2B 4PH, UK. |
Servicio Mundial de la BBC: temas de actualidad e información institucional en más de 40 idiomas: |
|