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Miscelánea: Columna Miguel | ||||||||||||||||||||||||||||||||
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Domingo, 16 de junio de 2002 - 21:13 GMT
Historia de nunca acabar (Segunda parte)
![]() Hay quienes creen que el movimiento natural de personas debe frenarse.
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Quienes hacen el viaje de México al sur de Estados Unidos piensan que se trata de un peregrinaje de vuelta a casa, a la manera del aliyah judío, porque después de todo una historia no se acaba ni se corrige donde comienza otra. El movimiento de personas es un movimiento natural.
Puede ser que tengan razón en una cosa, pero están equivocados en las dos. Los latinoamericanos forzados por la necesidad económica o la urgencia política o el miedo se van a Estados Unidos, y allá hacen trabajos que pocos estadounidenses aceptarían.
Europa no se parece a Estados Unidos. Tradicionalmente, el continente se ha abierto a la migración y ha ejercido con nobleza su derecho de asilo. México era así. Pero el libre movimiento de las personas, es decir la mano de obra, entre las naciones integrantes de la Unión Europea no está sujeto a discusión ni artificio legal ni artimaña política, como en el NAFTA.
Occidente lleva décadas promoviendo su estilo de vida cada vez que puede por los canales que puede, dicen los analistas cínicos o reposados. La propaganda funcionó, aunque parece que las clases políticas europeas no contaron con eso, y ahora se asustan, como se puede ver en sus declaraciones.
La migración es mala porque ocupa recursos públicos e interrumpe la vida cotidiana de las comunidades. Los que vienen de fuera sólo quieren aprovechar los beneficios sociales que ofrece el país. Más que nada, son distintos. Eso dicen las derechas. Las izquierdas están concentradas en otras cosas. El mensaje es claro. 2 La derecha, los conservadores de oficio y beneficio, pero también sus simpatizantes tímidos que habían optado por la moderación, ha ganado terreno en Europa gracias a temas como las migraciones, que son un blanco cómodo porque no afectan a contribuyentes ni a votantes.
Son, cuando mucho, números en el país de las estadísticas. Quienes permiten que los grandes capitales alteren las vidas de países -Argentina es un ejemplo reciente pero no definitivo- advierten que los valores nacionales están en peligro, y no les tiembla la voz cuando lo hacen. La gente les toma la palabra. El pueblo se equivoca. Por lo general, cuando un pueblo se equivoca lo reconoce demasiado tarde, y casi nunca hace nada por enmendarlo. 3 La Unión Europea va a Sevilla esta semana no a ver los toros sino a tratar de tomarlos por los cuernos. Eso dice la UE.
Por ejemplo en Inglaterra, que no en el Reino Unido, el gobierno habla de segregar a los hijos de los solicitantes de asilo a escuelas especiales, y al mismo tiempo se queja de que las comunidades de extranjeros no se asimilan al resto de la sociedad. El gobierno asegura que sus propuestas no son un garrote sino una zanahoria. Mala metáfora para un animal cansado y urgente. 4 Pero ya lo sabíamos. En el verano de 1993, Samuel Huntington publicó un ensayo sobre el Choque de las civilizaciones, en el que establecía la nueva tendencia de los conflictos mundiales, porque para eso es profesor en Harvard.
Esto dijo: "Mi hipótesis es que la fuente fundamental de conflicto en este nuevo orden mundial no será primariamente ideológica ni económica. Las grandes divisiones entre la humanidad y la fuente dominante del conflicto serán culturales". "Las naciones-Estado seguirán siendo los más poderosos actores de los asuntos mundiales, pero los principales conflictos de la política global se producirán entre naciones y grupos de diferentes civilizaciones".
El resto del ensayo explica cómo y por qué. |
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