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Miércoles, 25 de julio de 2001 - 06:13 GMT
Guatepeor
Restos en Guatemala
La guerra de 36 años dejó 200.000 muertos y un millón de problemas en Guatemala.
Uno despierta con la noticia de que Yassmin Barrios se fue a vivir a España. No faltará quien señale que todos los días alguien se va a vivir a España y nadie dice nada. Pero en este caso sí hay que decir algo, porque hasta el fin de semana -y de hoy en adelante para siempre- Yassmin Barrios fue la jueza en el caso del asesinato de monseñor Juan Gerardi en Guatemala.

El mes pasado, Barrios mandó a prisión a tres militares y a un sacerdote responsables de la muerte del obispo que sacudió la conciencia del país poniéndole en la cara el espejo de la memoria histórica: nadie debería olvidar que las fuerzas armadas de la nación tienen un pasado sucio, manchado por años de asesinatos y ejecuciones.

Juan Gerardi
Monseñor Gerardi fue asesinado tras divulgar un informe sobre la guerra civil guatemalteca.
No distraeré al lector con detalles del informe que preparó y publicó monseñor Gerardi. La reacción de quienes tienen las armas fue recurrir a un método que ya habían usado antes, y el coronel retirado Byron Lima Estrada, su hijo el capitán Byron Lima Oliva y José Obdulio Villanueva -quien había sido guardaespaldas de la Presidencia (sic)- asesinaron al obispo en 1998 con la complicidad del sacerdote Mario Orantes.

Pero el día en que la doctora Barrios sentenció a los asesinos del religioso a 30 años de cárcel, sabía que ella misma se estaba imponiendo una pena que terminaría pagando con el desarraigo y el riesgo de la propia vida. Otros dos magistrados que habían intervenido en el caso recibieron amenazas de muerte, y la propia jueza sufrió un atentado antes de iniciar el juicio.

Hasta aquí la anécdota. Lo que revela esta historia, como las historias que reunió e hizo públicas el religioso asesinado, es que en Guatemala las cosas están mal porque todavía no están peor.

El caso de Guatemala -como el de Chile- muestra que hay un país en el que, pese a los discursos y los reconocimientos al proceso de paz, la ley no se ha podido imponer. No sólo es claro quién o quiénes están detrás de la campaña contra los jueces guatemaltecos, sino que además es evidente que las autoridades no quieren o no pueden hacer nada.

Si no pueden, malo. Si no quieren, peor. Los guatemaltecos seguirán yéndose a donde puedan cuando llegue la ocasión, y desde lejos lamentarán lo que pasa en su país. Quién sabe qué pensarán cuando vean en la prensa que hay tribunales internacionales para crímenes de guerra, y que las instituciones presionan para detener y procesar a militares que tomaron parte en la campaña de los Balcanes, por ejemplo.

En silencio

Yassmin Barrios
La jueza Barrios debió exiliarse en España, cansada de las amenazas.
¿Se oye la voz de la Organización de Estados Americanos pidiendo investigación y castigo para los responsables de tanta y tanta muerte? ¿Se ha hecho pública la indignación del gobierno de Estados Unidos, que tanto supo de las cosas que pasaron en Guatemala cuando todavía había ideologías?

Nadie ha dicho nada. La Misión de Verificación (¿qué verifica?) de las Naciones Unidas en Guatemala, Minugua, tiene dos posiciones. Una, que cualquiera puede leer entre líneas de las declaraciones de sus funcionarios, es que la cosa está mal. La otra, por increíble que parezca, es de optimismo.

El secretario general adjunto de la ONU, Ikbal Risa, visitó Guatemala no hace mucho y sugirió que se establezca un diálogo nacional. La idea de Risa movería a lo mismo si no fuera porque la cosa es trágica, y muestra que la ONU -o Risa- no se ha dado cuenta de que los problemas de ese país se deben, precisamente, a que entre los círculos guatemaltecos del poder no ha habido diálogo y hay más armas que razones.

"La comunidad internacional (¿qué es, quién es?) no puede tener dos posiciones ante situaciones similares", apunta Mario Alfaro, guatemalteco como pocos y como muchos. "Si se puede juzgar a Slobodan Milosevic, se puede juzgar a los generalotes y los generalitos latinoamericanos que participaron en las guerras sucias de la región, locos o cuerdos".

Comparto en principio la opinión de mi amigo. Mientras no suceda, Guatemala, como otros países, seguirá atrapada en un círculo vicioso pese a globalizaciones y libre comercio y ayudas del exterior y proyectos de desarrollo y cosas así. Para gente como Mario Alfaro y la jueza Yassmin Barrios, quienes se quedaron pasaron a guatepeor sin salir del país en que viven.


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