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Sábado, 3 de diciembre de 2005 - 17:05 GMT
El fútbol como factor de unión
Raúl Fain Binda
Raúl Fain Binda
Columnista, BBC Mundo

Campaña contra el racismo en Italia.
Campaña contra el racismo en Italia.

Una buena pregunta para responder el fin de semana: ¿está mejorando o está empeorando el problema del racismo y de la violencia en el deporte, en particular el fútbol?

Casos recientes de racismo en Italia y España parecen sugerir que la situación empeora, pero en La Vida es Juego disentimos: creemos que estos casos hacen ruido justamente porque los anticuerpos sociales están poniendo vallas a la intolerancia racista.

O mejor dicho: mucha gente comienza a ser intolerante con los intolerantes. Se comienza a tomar conciencia del problema, que antes era barrido debajo de la alfombra.

En líneas generales, la percepción del problema depende del punto de vista inicial sobre el fenómeno deportivo, en particular del fútbol: ¿es unificador o disgregador?

¿Une o divide?

Estos casos (de racismo) hacen ruido justamente porque los anticuerpos sociales están poniendo vallas a la intolerancia
Los que piensan que el fútbol es disgregador, le atribuirán la corrupción de los intolerantes, de los racistas y los violentos. Los que piensan que es unificador, dirán que da aliento y socorro a las personas de buena voluntad que se oponen a los corruptos.

¿Usted a cuál grupo pertenece?

La distinción es importante, porque tiene que ver con la responsabilidad social de una de las actividades más apasionantes de la vida moderna.

El interrogante del millón de dólares, ¿el fútbol une o divide, puede resolver conflictos sociales?, forma parte de la cobertura en Contragolpe a la Violencia, un servicio especial en estas páginas de BBC Mundo. El aporte de los lectores es bienvenido.

Cobertura especial

En Contragolpe a la Violencia, concebido sobre la base de una serie de tres programas realizados por nuestro colega Luis Fernando Restrepo (que todavía pueden escuchar por Internet), se dan numerosos ejemplos de la acción unificadora del fútbol, del deporte.

Creemos que este servicio es uno de los más completos y certeros sobre uno de los problemas básicos del fútbol como actividad y espectáculo de masas.

Por nuestra parte, ofrecemos un enfoque complementario, para quienes se resistan a reducir el problema a sus dos opuestos lógicos, bueno o malo, lleno o vacío.

Como sugerimos al comienzo de este artículo, la naturaleza del fútbol depende de la naturaleza de los hombres y de las mujeres, no al revés.

Conciencia moral

Nando Rafael, del Hertha Berlín.
Nando Rafael en acción para el Hertha.
En otras palabras, el fútbol, por sí mismo, no tiene conciencia moral ni responsabilidad ética, como sí las tienen los seres humanos, aunque a veces parezca mentira.

En esto, el fútbol es como el sexo, que también puede unir o dividir a hombres y mujeres.

En Football Against the Enemy (Fútbol contra el enemigo), un libro ya clásico, Simon Kuper cuenta una de las anécdotas más deliciosas y terribles al mismo tiempo, que refleja todas las aristas del problema.

El Muro de Berlín fue levantado entre gallos y medianoche, en 1961, dividiendo familias, amigos, amantes y, también, a los hinchas de los dos clubes de fútbol de la ciudad: Dynamo Berlin y Hertha BSC.

Dynamo era una criatura de la ocupación soviética, de modo que sus instalaciones y la mayoría de sus seguidores quedaron en el sector oriental, pero el Hertha, el club tradicional de la ciudad, tenía muchísimos hinchas desparramados en todos los barrios.

Los fieles del Hertha

El estadio del Hertha quedó en el sector occidental, a pocos metros del muro, y era un magneto para los hinchas que quedaron en el sector oriental.

Durante varios meses, centenares de personas se congregaron los días de partido al lado del muro, escuchando ansiosamente y estallando de júbilo cuando a lomos del viento llegaba el sonido del festejo de un gol o una buena jugada del club de sus amores.

El fútbol, por sí mismo, no tiene conciencia moral ni responsabilidad ética, como sí las tienen los seres humanos, aunque a veces parezca mentira
Los guardias del muro pusieron fin a esta conmovedora muestra de fidelidad, que ellos encontraban "disgregadora", abriendo entonces las puertas a otras formas de tráfico sentimental: el de camisetas y recuerdos del Hertha y otros clubes de la Bundesliga.

Cuando el muro cayó, miles de alemanes orientales cruzaron al sector occidental, luciendo con orgullo sus camisetas de clubes del oeste, muchas llenas de agujeros.

¿El fútbol o la gente?

No fue el fútbol lo que dividió a los berlineses: lo hizo una decisión política tomada por los hombres.

Tampoco fue el fútbol el que derribó el muro y unificó a los alemanes, pero contribuyó a que esa gente siguiera soñando su sueño de unión.

Los burócratas de Alemania Oriental manufacturaron a fuerza de entrenamiento y dopaje muchos campeones de atletismo y natación, pero no pudieron crear buenos futbolistas.

Esto habla mucho y muy bien de la base popular del fútbol.

A fin de cuentas, el fútbol es lo que la gente quiere que sea.


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