Nada cuesta imaginar la desilusión de un joven aficionado del Manchester United.
Ferguson, entre retirarse al final de la temporada o seguir 15 años más.
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Digamos que se llama James, que tiene 10 años y que su padre le ha llenado la cabeza con historias de hazañas gloriosas, en particular la remota (para él) triple corona de 1999: liga inglesa, copa de la asociación y liga de campeones europeos.
Ese es el recuerdo más vívido de su vida, aunque no está seguro de haber visto realmente el partido esa noche del 26 de mayo de hace seis años: tal vez, como dice su hermano mayor, siempre aguafiestas, lo que recuerda son las imágenes del vídeo que su padre grabó esa noche mágica.
"Qué injusta es la vida", se dice James. "Justo cuando puedo contar mi edad en dos dígitos, cuando más puedo gozar de los triunfos de mi equipo, resulta que sólo me da fracasos."
Los niños tienen la memoria corta, por supuesto. El último título de la Premier League llegó hace dos años, dos largos años, toda una vida para un hincha de 10 años.
Algo anda mal
El Manchester United terminará esta temporada en tercer lugar en el campeonato inglés. Algo anda mal: el entrenador envejece, el equipo pierde partidos y la junta directiva no sabe a qué santo encomendarse ante la oferta de compra de un multimillonario de Florida.
El problema más urgente, para James, es el de la sucesión de Alex Ferguson, el entrenador más exitoso del fútbol inglés en las últimas décadas.
La noche anterior, durante la cena, James escandalizó a su madre cuando comparó el proceso de reemplazo de Ferguson con el de la elección de un nuevo papa.
"Tiene razón, a su modo", intervino su padre. "El United también es una Iglesia".
"Y la junta directiva es como el colegio de cardenales", intervino Mark, el hermano mayor. "Todos son conservadores y elegirán a un entrenador con mucha experiencia, no se van a arriesgar tomándole la palabra a Ferguson, que ha propuesto a Roy Keane."
No es vitalicio
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Lo más interesante de Moyes (...) es que la pérdida de Rooney no fue un golpe fatal para el Everton: por el contrario, esta temporada mejoró su rendimiento y está en cuarto lugar
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El Manchester es una iglesia, como no, pero también es una empresa comercial, de modo que su papa no es necesariamente vitalicio, como el de la Iglesia Católica.
Ferguson lleva 19 años en el trono de Matt Busby y el año pasado llegó a decir que pensaba quedarse otros 15.
Ahora, tras sufrir dos derrotas consecutivas ante Norwich City y Everton, un confidente de Ferguson, David Meek, dijo a BBC Deportes que lo más probable es que se retire al finalizar la próxima temporada, dejando encaminada la formación de un plantel rejuvenecido.
De repente, algunas virtudes de Ferguson se han convertido en defectos.
Antes lo aplaudían por su empecinamiento en la senda marcada, su falta de compasión para desembarazarse de mediocres y rebeldes, su intolerancia ante los errores ajenos (contrapunto de su generosa disposición ante los errores propios), su astucia tan escocesa para administrar el empuje y la entrega del juego inglés.
Ahora le reprochan las mismas cosas.
Un favor de amigo
David Meek le hace un flaco favor a su amigo al predecir su retiro al finalizar la temporada 2005/06. Su autoridad, que era absoluta, se reducirá durante los próximos meses, a medida que se multipliquen las versiones sobre la sucesión.
Imaginemos a Benedicto XVI anunciando uno de estos días que piensa retirarse al cumplir 80 años, dentro de dos años. Al día siguiente todos estarían hablando del sucesor.
De modo que todos hablan ahora del próximo papa del Manchester.
Los candidatos
Hasta Eriksson aparece en la lista, claro, después de Alemania 2006.
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Roy Keane, el favorito de James, señalado como papabile por Ferguson, no tiene posibilidades, por su falta de experiencia.
Carlos Queiroz, otro papabile de Ferguson, fracasó en el Real Madrid y volvió al Manchester con la cola entre las piernas.
Sven Goran Eriksson podría quedar disponible en julio de 2006, al concluir el Mundial de Alemania. Si el seleccionado inglés hace un buen papel, la elección del sueco sería popular entre los aficionados.
Steve McClaren, del Middlesbrough, tiene buen ambiente en Manchester, donde trabajó varios años como ayudante de Ferguson.
Martin O'Neill, entrenador del Celtic, es el favorito de los apostadores y tiene excelentes relaciones con importantes accionistas del club, pero esto no le sería útil si el multimillonario Malcolm Glazer tiene éxito en su campaña para adquirir el paquete accionario.
Otro escocés
David Moyes, del Everton, otro escocés de Glasgow, como Ferguson, sería aceptable para todos, entre otras cosas por su estrecha relación con Wayne Rooney, el hombre del futuro en el United, cuya carrera encaminó y protegió con un celo encomiable.
Lo más interesante de Moyes (y esto lo reconocería Glazer, a pesar de su total ignorancia en cuestiones futbolísticas) es que la pérdida de Rooney no fue un golpe fatal para el Everton: por el contrario, esta temporada mejoró su rendimiento y está en cuarto lugar.
Fabio Capello, el papabile italiano, estudia inglés desde hace mucho tiempo, para cumplir su sueño de ganar títulos en las tres ligas más importantes de Europa.
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Fabio Capello, el papabile italiano, estudia inglés desde hace mucho tiempo, para cumplir su sueño de ganar títulos en las tres ligas más importantes de Europa
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José Mourinho, habría llegado a un acuerdo con el Chelsea, que lo haría el monseñor mejor pagado del mundo, y también cree que la ambición y los amplios bolsillos de Roman Abramovich le permitirán convertir al club de Londres en el principal aspirante natural a los títulos ingleses y europeos.
El padre de James está convencido de que el próximo entrenador de los diablos rojos será Moyes.
"Es una cuestión de fe", dice. "Moyes es escocés, igual que Ferguson, igual que Busby".