"La modelo está en su última pasarela, pero esta vez sin cobrar y sacrificando jugosos contratos."
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He aquí tres verdades aparentes, que ocultan más de lo que revelan:
1) El mundo de la moda repudia a Kate Moss tras la revelación de su consumo de drogas.
2) A pesar de su genio, Beethoven era grosero, sucio y desaliñado.
3) El fútbol inglés atraviesa una crisis de resultados predecibles, juego negativo y baja concurrencia de espectadores.
El caso de Kate Moss se explica por la hipocresía: ese "mundo de la moda", tan moralista hoy, sabía todos estos años que ella vivía como vivía. La modelo está en su última pasarela, pero esta vez sin cobrar y sacrificando jugosos contratos.
En 1809, Beethoven, ese genio sublime, cometió el error de recibir a un tenaz admirador, el barón de Tremont, que golpeó a su puerta y virtualmente forzó su paso hasta el aposento donde trabajaba.
Debajo del piano
La descripción dejada por el aristócrata se hizo célebre: "El lugar más oscuro y desordenado que pueda imaginarse. El cielorraso con manchas de humedad; un piano vetusto cubierto de polvo (¿) y debajo del piano (¡y no exagero!) un orinal sin vaciar".
¡Ahhh! Desorden, polvo, manchas de humedad, orinal. Ustedes imaginan el resto: Beethoven quedó retratado para siempre como el genio grosero.
Beethoven, talentoso pero sucio, según la fama que se hizo.
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El barón de Tremont también era un hipócrita, porque prestaba más atención a lo que estaba debajo del piano que al sonido que emergía del instrumento.
En forma similar, en las últimas semanas se ha puesto de moda denunciar una crisis de decadencia en el fútbol inglés. Esto tiene valor noticioso porque hasta poco tiempo antes todos hablaban de la Liga Premier como la más exitosa y atractiva de Europa.
Todos saben que no es noticia hablar de la decadencia de la Bundesliga o la Serie A.
Pero esto de la Liga Premier en decadencia es el equivalente deportivo del hombre que muerde al perro.
El hombre al perro
La alarma se inflamó cuando el estadio del Chelsea estuvo a medio llenar en un partido ante el Anderlecht belga (1-0, gol de Lampard) por la Liga de Campeones Europeos, el 13 de setiembre.
De allí se marchó cuesta abajo. (Consultar artículo de Mandeep Sanghera)
La concurrencia a las canchas ha disminuido este año. Los clubes más afectados son Aston Villa, Blackburn Rovers, Manchester City y Middlesbrough.
En otros casos la concurrencia ha mejorado: Arsenal, Chelsea (levemente), Everton (antes de caer en picada, por el colapso del equipo) y Liverpool.
Se ha dicho que los motivos del alejamiento de los aficionados son la falta de goles, el predominio del Chelsea, el exceso de partidos televisados y la esterilidad de las tácticas adoptadas por los principales equipos.
Goles y televisión
En realidad, el promedio de goles ha fluctuado en los últimos años entre 2,61 tantos por partido en la temporada 2000/1 y 2,57 en la temporada pasada. En lo que va de esta temporada la tendencia es a la baja, pero todavía es prematuro para una oración fúnebre.
La alarma ante el predominio del Chelsea se debe básicamente a que tiene una reducida base de aficionados. Nadie se alarmaba por la salud del fútbol inglés cuando prevalecían el Manchester United en los '90 o el Liverpool en los '80.
Chelsea está dominando la Liga Premier.
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La televisión, que de repente parece tener un efecto negativo, es la base de la prosperidad sin precedentes del fútbol inglés.
La Liga Premier, iniciada en 1992 para explotar al máximo los ingresos por televisión, ha visto desde entonces un aumento de 65% en la recaudación de taquilla y una multiplicación de los ingresos por TV, de US$71 millones a US$980 millones por temporada.
La Liga y la televisión habían llegado a un acuerdo sobre el número ideal de partidos "en vivo" por temporada, pero la Comisión Europea, con el argumento de la libre competencia, forzó un aumento, de 106 a 138 partidos.
Las fronteras del crecimiento
En este sentido es una crisis: el fútbol inglés está descubriendo sus fronteras.
El punto de inflexión es la concurrencia de tres elementos: el precio de las entradas, el elevado número de partidos televisados en vivo, y el enorme gasto en salarios de jugadores.
Lo que realmente ocurre es que se está llegando al límite del crecimiento.
Sí, es cierto, la modelo tenía un estilo de vida disipado.
Y Beethoven no era un ejemplo de buenos modales.
Del mismo modo, el fútbol inglés está en crisis, con el orinal sin vaciar debajo del piano.
Lo alarmante, lo realmente alarmante, es cuando el orinal, en vez de estar debajo, está arriba del piano, junto con el té y las galletitas, como es el caso del fútbol italiano.
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