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Sábado, 13 de septiembre de 2003 - 20:22 GMT
La borrachera del hooligan
Raúl Fain Binda.
Raúl Fain Binda
Columnista, BBC Mundo

Violencia durante la Eurocopa 2000
Ya todo el mundo, desde Pekín hasta Ushuaia, identifica al hooligan con cierto tipo de hincha de fútbol, casi siempre inglés

Qué hace a un hooligan. De qué pecho mama, de qué se nutre, qué le pasa por la cabeza.

Ningún inglés me lo ha podido explicar. Es una pequeña minoría, dicen unos, es un carbunco, dicen otros, como un ántrax del alma.

El hooligan, nos dicen los diccionarios, es una persona que comete actos inciviles para molestar a los demás, sobre todo en la vía pública.

El hooligan es un matón, un gamberro, un vándalo, un borracho, un... sí, también es un hincha de fútbol.

En líneas generales, el hooligan es un hombre joven, que suele pertenecer a un grupo informal, gran bebedor, que perpetra actos de vandalismo, destroza vidrieras, instalaciones, mesas, sillas, y busca pelea con miembros de otros grupos informales, en particular si son forasteros o de otra capilla futbolística.

La competencia

Ya todo el mundo, desde Pekín hasta Ushuaia, identifica al hooligan con cierto tipo de hincha de fútbol, casi siempre inglés.

Esto parece injusto, si tenemos en cuenta la formidable competencia que el hooligan inglés tiene en otros países.

La brutalidad existe en todas partes, claro. Sin ir más lejos, los enfrentamientos en el fútbol argentino, con muertos y todo, suelen ser mucho más graves que los peores que hayamos visto en Inglaterra.

¿Por qué no hablamos de un hooligan argentino, entonces?

No lo hacemos porque la agresividad de las "barras bravas" argentinas pasa por la delincuencia y el matonismo político.

Profesionales y aficionados

Según la descripción del periodista argentino Carlos Ares, las barras bravas son "grupos de choque", surgidos de la manipulación de ciertos dirigentes de clubes, con intereses políticos, que al principio "los utilizaron como mano de obra barata para trabajos menores o sucios", pero que ahora "son organizaciones autónomas dedicadas a la reventa de entradas con que los sobornan los dirigentes, al robo, a la venta de drogas y al cobro de peajes. Responden a líderes propios y trabajan para el mejor postor".*

Es decir que la brutalidad del barrabrava es la brutalidad del criminal, mientras que la brutalidad del hooligan es la brutalidad del borracho.

El barrabrava es o puede ser un profesional de la violencia, mientras que el hooligan es o puede ser un aficionado, un aficionado repugnante, claro, pero aficionado al fin.

La forma de beber

El hooligan es brutal pero su motivación no es necesariamente deshonesta. Le quiere partir la cabeza al hombre que tiene enfrente por el placer de la pelea, no para robarle.

Al hooligan inglés le ha salido mucha competencia en otros países.

El combustible que mueve al hooligan es el alcohol, por supuesto. Un hooligan abstemio o ulceroso no existe, los términos se contradicen.

Y aquí llegamos a otra característica que distingue a los hooligans y tiene que ver con la forma de beber de los europeos del norte y de los europeos del sur.

Se suele distinguir entre las formas de beber de los ingleses y los franceses.

La forma "inglesa" de beber (la forma patológica, claro) es el "binge-drinking", llegar a un pub y beberse todo, desde las botellas de las estanterías hasta los toneles del sótano. El objetivo es emborracharse y ya se sabe que el objetivo del borracho suele ser la pelea.

Visto desde esta perspectiva, el borracho inglés no bebe por el placer de beber, sino por el placer de la pelea que buscará una vez que esté borracho.

Cirrosis y arritmias

La forma "francesa" de beber es hacerlo lentamente, saboreando, por el placer de beber en vez del efecto intoxicante de la bebida. El francés termina bebiendo mucho más que el inglés, pero en un lapso más prolongado.

Por esta razón, nos dice el doctor Thomas Stuttaford, médico consultor del Times, los franceses suelen padecer de cirrosis pero muy rara vez están borrachos.

"El desarrollo de la cirrosis requiere años de abuso. El francés que bebe cognac tras el desayuno y luego una botella de vino con el almuerzo y la cena, jamás estará borracho", escribe.

Y el médico agrega "el hábito del norte de Europa del binge-drinking, de emborracharse el viernes y el sábado y abstenerse el resto de la semana, puede causar enfermedades cardiovasculares, ataques cardíacos, derrames cerebrales, presión alta y arritmias."**


* Revista Debate, 4/4/03.
** The Times, 31/7/03.


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