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Jueves, 5 de abril de 2007 - 21:49 GMT
Un día de abril a las trece horas
Miguel Molina
Miguel Molina
Columnista, BBC Mundo

Hombre que iba a dejar una lata de cerveza en un banco
Pronto habrá cámaras parlantes en 20 zonas del Reino Unido.
El hombre deja la lata vacía de cerveza en la banca donde estuvo bebiendo y se va con su fiesta a otra parte.

El hombre no ha dado tres pasos cuando oye una voz que le dice que recoja la lata y la ponga en la basura.

El hombre descubre la cámara de circuito cerrado de televisión que lo observa y le ordena, recoge la lata y la pone en la basura.

El hombre hace una reverencia y se va, pensando en lo que pasó. En algún lugar alguien lo ve alejarse y mira otra pantalla.

El hombre está en Middlesbrough. Es el cuarto día de abril y sin duda los relojes acaban de dar las trece horas.

Lo más probable es que nadie se haya dado cuenta de la ironía.

Aniversario

La cámara le habló al hombre en la fecha y en la hora en que comienza "1984".

David Buck, en el papel de Winston Smith, en "1984".
Winston Smith, el protagonista de "1984", trata de oponerse, en vano, al Gran Hermano.
George Orwell vio una sociedad controlada mediante la tecnología, vigilada día y noche por pantallas omnipresentes que le dicen a todos y a cada uno qué hacer, qué decir, qué pensar.

Uno piensa de inmediato en Gran Bretaña, y no sólo por las cámaras de circuito cerrado que vigilan y amonestan.

Después de todo, todavía está fresca la noticia de que el gobierno laborista piensa evaluar si los niños del país pueden convertirse en delincuentes cuando crezcan.

Específicamente, se trata de establecer un sistema de revisión durante la infancia para identificar a los menores que corran más riesgo de violar la ley, cualquier ley.

Y hay leyes de donde escoger. En diez años de gobierno, los laboristas han emitido medio centenar de leyes penales y han clasificado como delitos varios miles de conductas.

Orwell, quien conoció el ministerio británico de Información en la Segunda Guerra, también vio que se puede reescribir la historia porque vio cómo se escribe. Y fue productor del Servicio Mundial de la BBC.

Pero la similitud de la vida con la ficción va más allá de Orwell y más allá de Gran Bretaña.

Distopias y utopías

Jack London también se ocupó de los cambios que podía experimentar la política y terminaría por sufrir la sociedad.

George Orwell, en la BBC
Orwell, cuyo nombre real era Eric Blair, trabajó en la BBC.
A principios del siglo XX, London ofreció la visión de un mundo gobernado por oligarquías de Estados Unidos, de Asia, cuyo sureste conquistaba Japón, y de Canadá, de Cuba y de México.

Las pequeñas empresas terminaban quebrando ante el peso de las grandes y los productores acababan reducidos por su tamaño.

El monumento de las oligarquías de London era la ciudad de Asgard, opulenta, cómoda, tranquila, hermosa, que terminaban en 1984 miles de personas que vivían en ella sin disfrutarla.

Ernest Callenbach publicó en 1975 "Ecotopia", su visión de un mundo social y ambientalmente responsable y posible para finales del siglo.

La novela describe a una nación formada por los estados de Oregon y Washington, y el norte de California, que decidieron abandonar el pacto federal de Estados Unidos en 1980.

Callenbach propuso un estilo de vida que implicaba cambios profundos en lo colectivo y en lo personal, y quizá es el único que propone un curso de acción positivo para hacer frente a calamidades sociales y de otras.

Nada nos preparó

Uno tiende a buscar y a encontrar similitudes entre lo que lee y lo que vive porque así la vida es diferente, y porque cuando uno sabe en qué termina todo sabe también si todo ha valido la pena.

Imagen tomada por una cámara de circuito cerrado en Exeter, Reino Unido
Gran Bretaña está vigilada por más de cuatro millones de cámaras.
Las utopías y las distopias nos permiten ver cómo habría sido todo y cómo podría ser, pero a la vez nos ayudan a darnos cuenta de cómo es.

Uno las lee, las analiza, las discute, las medita y en general termina por olvidarse de ellas.

Pero nada nos prepara para un día como el miércoles pasado.

Gran Bretaña está vigilada por más de cuatro millones de cámaras de circuito cerrado que han comenzado a emitir órdenes. Luego será el mundo.

Y en cualquier momento uno puede convertirse en el hombre que deja su lata vacía de cerveza en una banca.

Secuencia del hombre que iba a dejar una lata de cerveza en un banco

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