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Viernes, 12 de enero de 2007 - 23:22 GMT
Tarde o temprano
Miguel Molina
Miguel Molina
Columnista, BBC Mundo

Jubilados protestan contra los planes del gobierno británico.
Miles de jubilados se han opuesto a los planes del gobierno británico.

Comencé a pensar en el socialismo cuando vi la noticia de que el gobierno británico piensa reducir la asistencia a los ancianos.

Al parecer, la idea es destinar más recursos a los niños y los jóvenes y dejar que los viejos se las arreglen como puedan, o casi.

Y en eso están muchos. Si usted tiene cosas o propiedades que valgan más de US$41.000, en un país donde hay garajes que cuestan cuatro veces esa cantidad, también tiene que vérselas sin ayuda del Estado.

La idea clásica era que uno pagaba las pensiones de otros, y otros pagarían las pensiones de uno, y todos pagaríamos para ayudar a todos, pero más a quienes tenían poco o nada. Pero ya no es así.

El año pasado más de 70.000 personas se vieron obligadas a vender sus casas para pagar la ayuda que necesitan, y la cifra va a aumentar sin duda este año por la sencilla razón de que los años pasan.

El contrato social que consiste en dar para que otros den, en hacer para que otros hagan cuando llegue el momento, en dar para que otros hagan lo necesario, en hacer para que otros den, y para que todos vivan mejor, es cosa de otro tiempo.

Cada quien tendrá que arreglárselas como pueda, porque de eso se trata el capitalismo.

El clásico y el sistema

Uno podría pensar que la respuesta a la frialdad capitalista en la que todos somos una cifra es un sistema en el que tanto la propiedad como la distribución de la riqueza estén bajo control social.

Carlos Marx
Marx se equivocó en alguna parte de los cuatro tomos de su razonamiento (...) El clásico no previó que el sistema podía corromperse
Y aunque en teoría los trabajadores son dueños de los medios de producción no son dueños de nada, como dice el clásico. El Estado posee todo aunque no es nadie. Y uno se convierte en una cifra.

Para Karl Marx, quien vivió y murió en Londres en el siglo XIX, la vida sería mejor si no hubiera dinero ni mercados, porque el trabajo dejaría de ser algo que compra y se vende.

La idea era que el capitalismo terminaría por agotarse y el mundo adoptaría el socialismo, que a su vez provocaría la venida del comunismo, una forma de organización social en que todo es de todos y por eso a nadie le falta nada.

Pero Marx se equivocó en alguna parte de los cuatro tomos de su razonamiento.

La Unión Soviética, laboratorio del socialismo, demostró que el poder va más allá de las ideas, y que la naturaleza humana no resiste los encantos del poder.

El clásico no previó que el sistema podía corromperse.

En nombre de Jesucristo

Y en eso pensaba cuando leí las palabras del presidente de la república bolivariana de Venezuela el día en que asumió el poder por tercera vez.

El teniente coronel Hugo Chávez, golpista y golpeado, juró por Jesucristo, a quien considera el primer socialista de la historia, que en Venezuela habrá patria, socialismo o muerte.

Hugo Chávez
El teniente coronel Hugo Chávez, golpista y golpeado, juró por Jesucristo, a quien considera el primer socialista de la historia, que en Venezuela habrá patria, socialismo o muerte
Sin embargo, para que los venezolanos sean dueños de todo lo que hay en Venezuela deben otorgar poderes especiales al presidente para que emita leyes en vez de someterlas al Congreso.

Más de uno encontrará motivo de inquietud en esos plenos poderes, y más de uno interpretará como quiera o como pueda las declaraciones de Chávez, pero pocos podrán explicar lo que pasa.

Hay quienes, como James Surowiecki en The New Yorker, señalan que hay una brecha grande entre las palabras y las obras del presidente de Venezuela.

Según Surowiecki, el discurso de Chávez contra el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, no ha tenido ninguna consecuencia de peso ni ha afectado la balanza comercial entre los dos países, y ni siquiera ha limitado la presencia de empresas estadounidenses en Venezuela.

Pese a todo, el semanario The Economist concluye que no todos los venezolanos que votaron por Chávez votaron por el socialismo sino por un sistema financiado con los ingresos petroleros y basado en la experiencia cubana.

Y uno ya no sabe qué hacer. Pero piensa cómo vivirán los ancianos bajo un gobierno como el de Venezuela, y ve cómo viven los ancianos en un gobierno como el del Reino Unido.

Y uno piensa que tarde o temprano todos seremos ancianos.

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