Skip to main contentAccess keys helpA-Z index
BBCMundo.com
OTROS IDIOMAS
English
Português
mas idiomas
Viernes, 22 de junio de 2007 - 10:32 GMT
Mi relación con Gordon Brown
Miguel Molina
Miguel Molina
Columnista, BBC Mundo

Nos encontramos en la estación Manchester Piccadilly un martes en que los trenes no iban a ninguna parte.

Gordon Brown
Gordon Brown asumirá la próxima semana el cargo de primer ministro.
Se bajó del vagón arreglándose el saco. Me vio, nos vio, sonrió. Hola, dijo. Bienvenido, le dije. Los agentes de seguridad se nos quedaron viendo. Nos fuimos a donde íbamos.

Ese fue el principio y el final de mi relación con Gordon Brown, quien dentro de una semana se convertirá en Primer Ministro del Reino Unido.

Fue cosa de un momento que no volverá a repetirse. Uno es un rostro que es muchos rostros que no es ninguno en la memoria de un político.

Pero era martes y el viaje a Londres dura dos horas.

Uno termina por pensar en el oficio del reportero. Y, sobre todo ahora que la BBC está enfrascada en un ejercicio colectivo de reflexión sobre la imparcialidad, en la relación que uno tiene con los lectores.

Explicación de trabalenguas

Uno escribe lo que piensa, o lo que ha pensado, o cosas en las que cree, o sobre hechos que están a la vista, pero siempre acerca de otras personas, o lo que hicieron o dijeron o trataron de ocultar.

El trabajo del periodista es una vaina de no creerse, y tiene una explicación de trabalenguas.

Conferencia de prensa en los territorios palestinos
El trabajo de los periodistas es como un trabalengua....
Consiste en ver qué dicen o qué piensan los demás, y ofrecer a todos, pero sobre todos a uno mismo, una imagen de lo que está pasando según todos. Al menos según todos los que pueda conseguir.

Los lectores critican o elogian. Ven y leen y entienden lo que quieren. Y escriben cartas con cosas que no le dirían a nadie, con seudónimos tristes o iracundos. Y enmiendan erratas, corrigen tonterías y censuran banalidades.

Pero el placer de esas cartas, como dijo el clásico, está en el ojo del que mira, y el ojo es de uno, y nadie más mira.

Otro tipo de complicidad

Sin embargo el ejercicio es incompleto. Ya no basta con que uno diga y los lectores escriban cartas que nadie tendría tiempo de responder.

Hasta ahora uno se ha dado el gusto de contar historias, de compartir recuerdos, de proponer ideas y ocurrencias, de hacer señalamientos y de no publicar correspondencia buena o mala.

La tarea de opinar pide otro tipo de complicidad.

Pero eso va a cambiar a partir de la próxima entrega de este Diario de un reportero, que hoy aparece por última vez como columna y renacerá, ay, la semana próxima en forma de blog.

Y es que el nuevo formato tiene que ver con la imparcialidad que buscamos en la BBC.

Qué dicen los otros

Hasta el momento la cosa era como encontrarse con Gordon Brown, saludarlo, seguir cada quien su camino sin saciar la gana de hacerle un comentario, plantear una pregunta, contar un chiste malo, proferir un insulto.

Pero uno no es Gordon Brown. Quien se detiene a leer porque natura o menester le inclinan se acoge al derecho de decir lo suyo y asume la responsabilidad de ver qué dicen los otros.

Un público imparcial merece una prensa imparcial. De poco sirve una prensa que sólo dice lo que uno piensa o que no piensa en uno.
Tal vez, en este momento de incertidumbres, en eso resida la imparcialidad que permite presentar puntos de vista y ofrece el espacio para hacerlo, y recibe la atención que merece.

Un público imparcial merece una prensa imparcial.

De poco sirve una prensa que sólo dice lo que uno piensa o que no piensa en uno.

Lo difícil, lo verdaderamente difícil, es no tomar parte sino informar para que el lector, el auditorio, el público, sepan qué pasa y decidan qué pensar de lo que pasa.

En todo caso, uno no sabe qué decirle ese martes a Gordon Brown que ahí va, un poco pálido, poniéndose el saco, alisándose el pelo, perdiéndose entre la pequeña nube de asistentes, pensativo y sonriente.

Quizá un día pueda uno hacerle un comentario, plantearle una pregunta, contarle un chiste malo. Con esa imagen nos quedamos.

Esa es la historia de mi relación con Gordon Brown y lo que pensé después y lo que pienso ahora.

Visite el nuevo blog de Miguel Molina




 

BBC MUNDO - PRODUCTOS Y SERVICIOS


banner watch listen