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Jueves, 23 de noviembre de 2006 - 21:24 GMT
La pipa de la Reina
Miguel Molina
Miguel Molina
Columnista, BBC Mundo

La Reina Isabel II y el jefe indígena Bruce 'Dos Perros' Bozsum
El jefe indio entregó la carta a la Reina.
A la reina Isabel II le dieron una pipa de la paz.

Era un miércoles húmedo. La reina y el duque de Edimburgo bajaron de su vehículo, saludaron al jefe del gobierno de Londres Ken Livingstone, y al Muy Reverendo Colin Slee, dean de la catedral de Southwark, y entraron al templo.

Una ceremonia religiosa recordó al jefe Mahomet Weyonomon, el jefe del Pueblo de los Lobos que cruzó el mar en 1735 para entregarle al rey Jorge II una carta en la que denunciaba el daño que hicieron los británicos a su tribu.

Los mohegan, como ellos mismos se llamaban, vivían cerca de otro río Támesis, y tuvieron para sí vastos bosques y llanuras, y los peces de los lagos y los ríos y las aves del cielo, hasta el día en que vinieron los británicos y les dejaron diez kilómetros cuadrados para cazar y sembrar.

Así que tan pronto como llegó, y con la ayuda de amigos, Mahomet comenzó a buscar contactos que le abrieran el camino a la presencia real, pero no logró su cometido porque se enfermó de viruela en Londres y murió sin haber hablado con Jorge II.

Como era extranjero, un cortejo fúnebre lo acompañó a la luz de las antorchas por las calles de Londres, cruzó el río en London Bridge y terminó en una de las fosas de santa María, en Southwark, donde sus restos estuvieron en paz hasta hace poco.

Una carta de 1735

Después de la ceremonia religiosa del miércoles, quizá bajo la lluvia, la reina y su comitiva salieron al atrio y vieron a Bruce Dos Perros Bozsum y otros indios con penachos de plumas de pavo y de águila y perneras de piel de venado.

La Reina Isabel II y el jefe indígena Bruce 'Dos Perros' Bozsum
Después de ver al norte, al sur, al este y al oeste, Bruce 'Dos Perros' Bozsum, le dio la pipa a la Reina.
Isabel II develó el monumento. Es una roca grabada con las formas que tienen los caminos de la montaña, y Bruce Dos Perros Bozsum y sus compañeros bailaron en torno a la piedra con batir de tambores y el quejido de la caracola.

Cuando todo quedó en silencio, el jefe indio se acercó a la reina, hizo una genuflexión y le entregó la carta que no pudo entregar su antepasado hace más de dos siglos y medio.

Después se volvió hacia el norte, que el es lado de la medicina, hacia el sur, que es el lado de los ancestros, hacia el este, que es el lado donde comienza lo nuevo, y hacia el oeste, donde todo termina.

Y le entregó la pipa.

Lo que sabemos

Uno quisiera que la historia contara en detalle los por qué y los cómo y los cuándo, pero la historia no cuenta todo.

Sabemos que quedan poco menos de mil mohegan. Sabemos que fueron protagonistas de guerras que ganaron y perdieron, y que su lengua murió en 1908 con Fidelia Fielding.

La Reina Isabel II e indígenas mohegan
Los representantes de los mohegan bailaron 'con batir de tambores y el quejido de la caracola'.
Sabemos que en las reservas territoriales que les concedieron en Estados Unidos hay casinos que abren de las siete de la mañana a las dos de la madrugada.

Sabemos que como otras tribus indígenas de América del Norte, los mohegan tienen problemas de alcoholismo y drogadicción.

Sabemos que no son felices, pese a que su jefe descansa por fin en paz. Pero no sabemos más. Su recuerdo se ha perdido en la historia, y sus historias se extraviaron en el olvido.

No nos habríamos enterado de su existencia si no hubiera sido por la danza fúnebre que bailaron un miércoles frente a la reina, y por la pipa que le dieron a una persona que no fuma ni piensa en el pasado.

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