Tal vez cuando alguien lea estas líneas falten diez para las nueve de la mañana en Londres y sea siete de julio y haga calor como el año pasado.
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Cientos quedaron heridos de muchas formas, y el miedo anduvo con ellos y nosotros por la calle durante varias semanas, algunos meses quizá
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En la ciudad, en el reino, en medio mundo, se recuerda a las víctimas de los ataques de ese otro julio cuya violencia no permite olvidar. Fueron cincuenta y dos los que murieron donde habían vivido, en el camino a su quehacer o su costumbre cotidianos.
Cientos quedaron heridos de muchas formas, y el miedo anduvo con ellos y nosotros por la calle durante varias semanas, algunos meses quizá, y un día dejamos de pensar en esas cosas, hasta hoy.
Pero era una amnesia protectora, porque lo primero que uno aprendió en cabeza ajena y en carne propia es que todo ataque, en cualquier parte del mundo, es terrible con razón o sin ella.
Habrá dos minutos de silencio y de miradas bajas.
No es cosa de números
Después continuará el debate sobre los musulmanes y el Reino Unido. Para algunos es un diálogo de sordos en el que nadie habla claro porque la situación es tan delicada que no puede decir lo que en verdad piensa.
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Habrá dos minutos de silencio y de miradas bajas
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Y además está el video de Shehzad Tanweer, el muchacho de Leeds que hace un año subió a un tren del metro y detonó una bomba que lo mató a él y a otros siete e hirió a más de cien.
El video de Shehzad, que difundió Al Jazeera, muestra a un jovencito barbado y amenazante que anuncia nuevos ataques y daños terribles, y una mano sin rostro que dibuja círculos en un mapa de Londres.
También se ven las manos de alguien que vierte líquidos en frascos y probetas, aunque no me dí cuenta si salía humo de la mezcla. Y hay llamas, hombres armados, explosiones, y tiene las nubes del sello de Al Qaeda.
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Uno no puede condenar a más de un millón y medio de musulmanes por lo que hicieron cuatro de ellos
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Es propaganda de quienes saben los efectos de la propaganda en Occidente, porque hacer marcas en un mapa y mezclar líquidos no significa nada si se mira bien, y significa todo si se mira sin atención.
La única parte que no parece manipulada es la brevísima escena en la que Shehzad emite su amenaza.
Pero uno no puede condenar a más de un millón y medio de musulmanes por lo que hicieron cuatro de ellos, aunque el problema no sea cosa de números.
Las quejas de Blair
Y el primer ministro Tony Blair pasó dos horas y media ante un comité especial integrado por los presidentes de los comités de la Cámara de los Comunes, y habló sobre los musulmanes del Reino Unido.
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Tal vez tiene que pasar el tiempo para que unos y otros se den cuenta de que pese a todo los musulmanes del mundo cargan con la responsabilidad de lo que han hecho unos cuantos
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Blair se quejó de que los líderes de las comunidades no censuran como deberían los métodos de los extremistas, y no hacen mucho por aclarar que las quejas de muchos musulmanes no tienen fundamento.
Quizá el Primer Ministro se equivoca. Tal vez no hay líderes en las comunidades musulmanas, cuyos rostros y grados de compromiso religiosos son variados, como son los rostros y los grados de compromiso de los cristianos o de quienes practican o profesan otras religiones..
Tal vez las quejas de muchos musulmanes tienen fundamento, pese a que hay quienes consideran que explicar lo que pasa es justificarlo, pero en todo caso no le corresponde al gobierno decir qué está justificado y qué está equivocado.
Pero también tal vez tiene que pasar el tiempo para que unos y otros se den cuenta de que pese a todo los musulmanes del mundo cargan con la responsabilidad de lo que han hecho unos cuantos.
Y de que lo mismo sucede con Occidente en lo que algunos se empeñan en llamar guerra contra el terrorismo, este viernes y otros viernes igualmente terribles de julio y de otros meses que todavía no hemos vivido.
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