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Jueves, 17 de febrero de 2005 - 11:57 GMT
Habría que ver si fue Siria

Miguel Molina
Columnista, BBC Mundo

Todavía no se extinguía el humo de la bomba que mató a Rafik Hariri en Beirut cuando se comenzaron a alzar los dedos acusadores apuntando hacia Siria.

Entierro de Hariri
Los asistentes al entierro de Hariri entonaron cantos contra Siria.

Después de todo, Siria mantiene una fuerte presencia militar en Líbano al menos desde 1976, aunque las diferencias étnicas y religiosas que hicieron estallar el conflicto sean de mucho antes, y su participación contribuyó agudizar la guerra tanto como a establecer una paz precaria que duró, entre sobresaltos, más de diez años.

Hariri, un musulmán sunita multimillonario con intereses y lazos económicos en Arabia Saudita, no era el político favorito de los sirios ni de muchos grupos, ni de varios gobiernos.

Y aunque no se unió abiertamente a la oposición contra Siria, mantenía una relación tensa con el presidente Emile Lahoud, cuya simpatía por Damasco era evidente.

Renunció en octubre del año pasado en respuesta a una enmienda constitucional que, por presiones sirias, prolongaba tres años más el gobierno de Lahoud.

Habría que ver

Habría que ver qué beneficio podría obtener Siria si, como sospechan los partidarios de Hariri, el gobierno de Damasco mandó asesinar al ex primer ministro.

Lo más probable es que cualquier consideración política siria haya estado matizada por la certeza de que muchos buscarían la mano del vecino, como fue.

Habría que ver si el grupo Verdad y Jihad de la Gran Siria fue el que verdaderamente planeó y ejecutó el atentado contra Hariri, como sostuvo un militante solitario en un video que circuló en la televisión árabe primero y después en el resto del mundo.

Lugar del atentado
Sólo un cráter queda en el lugar del atentado.

Habría que ver si es verdad lo que piensan quienes advierten que la información, la cantidad de explosivos y la organización que requiere un ataque como el que mató a Hariri tuvo que haber sido asunto de algún servicio de inteligencia.

Por lo pronto ya se vio que la diplomacia no tiene mucho espacio en Medio Oriente. Como no puede señalar directamente a Damasco como responsable o cómplice del atentado, el discurso de los neoconservadores de Estados Unidos comenzó a repetir ecos de los argumentos que se usaron para justificar la invasión a Irak.

Por lo pronto, el razonamiento dice que no hay pruebas de que Siria haya metido la mano en un lugar donde ya tiene metidas muchas otras cosas, pero de todos modos la resolución 1.559 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas recomienda entre otras cosas que se retiren las fuerzas extranjeras de Líbano.

Y dice más el razonamiento, aunque no lo diga. Dice que Siria es la que debe retirarse, y que como por el momento las tropas sirias tienen una presencia importante en el país, son los sirios quienes deben asumir la responsabilidad de lo que pase en el Líbano.

Casi como sucede en Irak...

Declaraciones incendiarias

Pero la verdad es que no se sabe.

Y mientras no se sepa resulta irresponsable lanzar acusaciones en un ambiente tan volátil como el de Medio Oriente, donde están en juego no sólo la frágil tregua que anunciaron Ariel Sharon y Mahmoud Abbas la semana pasada (aunque no se puede decir lo mismo de todos los israelíes ni de todos los palestinos), sino además el pedregoso proceso de formación de un nuevo Estado iraquí, y los resquemores que con razón o sin ella tiene Irán.

Rafik Hariri, ex primer ministro libanés
Hariri advertía en abril pasado sobre la importancia de las soluciones políticas.

Las declaraciones incendiarias y las acusaciones sin base sólo sirven a los fines de quienes quieren guerra porque se benefician de ella dondequiera que haya alguien dispuesto a usar las armas en vez de las palabras.

La guerra, como la paz, puede producirse en cualquier momento. Ya lo advertía el propio Hariri en abril del año pasado cuando lo entrevistó Rod Norland para la revista Newsweek:

"Durante la guerra en Líbano aprendimos que en ausencia de una solución política puede suceder cualquier cosa. Cualquier cese el fuego o cualquier tregua se pueden romper en cualquier momento. Pero los auspicios bajo los que se llegue a una solución política son extremadamente importantes, ya sea que la impongan las fuerzas ocupantes o que se reconozca y se respete internacionalmente".

Lo triste es que Hariri no vivió para ver si nacía un Estado palestino, si Estados Unidos y Gran Bretaña se retiraban de Irak, si los sirios se iban de Líbano, si los glaciares se derretían, si el verano era más caliente.

Y si uno piensa en Líbano tiene que recordar los versos de Ali Ahmad Saiid, conocido como Adonis, poeta que nació en Siria y eligió Líbano para vivir: "Nada queda para quienes vienen de lejos con el eco y muerte y hielo en esta tierra de resurrección".


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