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Viernes, 24 de diciembre de 2004 - 02:12 GMT
Cincuenta y dos viernes han pasado

Miguel Molina
Columnista, BBC Mundo

Como los calendarios nos permiten pensar que algo termina el 31 de diciembre y algo empieza el primero de enero, a estas alturas uno hace un examen de conciencia y reflexiona en las cosas que han pasado en una docena de meses, para ver si la vida es mejor o peor que antes. Y descubre que la vida es mejor, pero es peor.

Publicidad por el Sí y por el No
El 15 de agosto los venezolanos salieron a votar por la democracia.

Cincuenta y dos viernes hemos escuchado la noticia de que las enfermedades nuevas y viejas que siguen diezmando a todos, pero especialmente a los pobres del mundo. Tres millones cien mil personas -uno de cada cinco era menor de edad- murieron por el sida. Otros cinco millones contrajeron el mal.

Cerca, en el mismo lapso, hubo dramas nacionales, como la consulta popular sobre el presidente de Venezuela, que por lo pronto parece haber dejado sin argumentos a sus opositores, o como el de Bolivia que sigue buscando una salida al mar sin conseguirla.

Hubo sacudimientos recientes como el de Chile que se apresta a procesar al general Augusto Pinochet. Hubo crisis interminables como las de Argentina. Hubo asesinatos y secuestros y negociaciones y reformas en Colombia. Hubo y hay un gobierno socialista en Uruguay. Hay, por fin, un bloque comercial sudamericano.

Lejos, hubo muerte, como antes de enero pasado. El final de la vida, que es colectivo como la vida misma y no tiene nombres propios en Irak, es otra cosa en otras partes y contribuye a que cambie el mundo. Hay quienes piensan que no es verdad que todo termina cuando todo termina, pero ya es lo de menos en nuestro tiempo.

Yasser Arafat
Murió a los 75 años, sin cumplir su sueño de un Estado independiente palestino.

Con la muerte de un hombre en Palestina, de un ex presidente que fue actor en Estados Unidos, de quienes contrajeron el virus de la influenza aviar, de los que murieron en Madrid, de la anciana asesinada por celos de su esposo en un lugar de Extremadura de cuyo nombre no quiero acordarme, de la muchacha que fallece de amor en alguna parte, uno muere un poco.

Como la democracia es cosa de moda, hubo elecciones. Parece que hubo elecciones en todo el mundo, porque la democracia es cosa de nunca acabar, y la muestra es que cuando uno festeje lo que uno festeja a estas alturas, en Croacia van a estar ocupados eligiendo presidente, y en otras partes van a elegir a otros que comenzaron siendo iguales a todos y pueden terminar siendo como los otros, porque la democracia es asimismo una ciencia imperfecta.

El clima es igual aunque haya cambiado. Hizo calor y va a seguir haciendo calor hasta que todos nos asemos, literalmente, y nos ahoguen los humos que hemos producido, y cambie el clima y haga calor donde antes se tiritaba y uno tiemble porque el clima cambia, y porque nadie puede hacer nada para impedirlo. Ni siquiera los acuerdos internacionales.

Atentado en Madrid
El atentado de Madrid dejó un saldo de más de 200 muertos y millones de lágrimas en el mundo.

Otros deportistas probaron drogas, otros intelectuales se hicieron famosos, otros artistas ganaron sus quince minutos de fama. Las iglesias occidentales no lograron ponerse de acuerdo sobre la homosexualidad ni muchas otras cosas. Ni el deporte ni la cultura ni el arte ni las religiones son mejores que antes, aunque sigan viviendo con el espejismo de que son diferentes.

Los corruptos siguen siendo corruptos porque son poderosos. Los poderosos siguen en el poder. Y uno se preocupa por las cosas que tienen remedio, como la escuela para los hijos, el hospital para los enfermos, la vivienda para quienes no tienen techo, las pensiones para quienes ya trabajaron toda una vida...

Algo me dice que el Estado se acerca a su etapa final, que la solidaridad social se va muriendo, y que el futuro es cosa de lo que haga uno individualmente porque los gobiernos son una vaina que ya no sirve de mucho. Lo bueno, lo malo, lo mejor, lo peor, es que quedan muchos viernes sin usar y uno no sabe si van a ser como los de antes o como nunca han sido.

Feliz navidad, felices fiestas, salud. La vida es breve, y es mejor aunque no sea tan buena.


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