Estábamos en México, específicamente en Cancún, y la decisión más difícil que se nos presentaba era tomar un coctel margarita o un daiquiri.
Más de lo mismo.
|
Como nuestra elección era más sencilla, pedimos margaritas y esperamos a que ciento veinte millones de estadounidenses decidieran a quién querían como presidente.
"Ganó el miedo", dijo un diario mexicano al otro día, como dijo la
prensa estadounidense cuando los españoles votaron por un gobierno nuevo.
Pero los estadounidenses no votaron por nada nuevo sino por más de lo mismo.
Ahora hay que ver qué es lo mismo.
Para comenzar, el resultado de la votación evidenció que el pueblo de Estados Unidos sigue estando profundamente dividido.
Como hace cuatro años, la distancia entre quienes eligieron a George Bush y quienes votaron por el candidato Demócrata sigue siendo muy pequeña.
 |
Lo que Washington haga más allá de sus fronteras nos afecta a todos, y esos efectos seguirán siendo los mismos.
|
No sé si los estadounidenses hayan estado tan divididos durante tanto tiempo en su historia, salvo en la Guerra Civil, aunque la división actual bastaría y sobraría para preocupar a cualquier gobierno, a cualquier pueblo, a cualquier nación, excepto a Estados Unidos.
El duro sol del Caribe me permitió ver con claridad algunas otras cosas que seguirán igual con la reelección del presidente Bush, cuyo gobierno tiene otros cuatro años para seguir buscando a Osama bin Laden sin distraerse en su misión de hacer que el mundo sea cada vez más seguro, y por eso es lógico que el gobierno de Estados Unidos mantenga su política exterior.
Como desde 2000, el gobierno de Estados Unidos tiene cuatro años para reformar la seguridad social, mejorar los estándares educativos, fortalecer los sistemas de ayuda a las pequeñas empresas, transformar el sistema fiscal y hacer que la economía del país se convierta en la más competitiva del mundo.
Más de lo mismo, menos dinero.
Lo que pase en Estados Unidos es cosa de los estadounidenses.
Como algunos hacían notar, resulta paradójico que muchos de quienes votaron por la reelección de Bush serán los más afectados por las decisiones económicas y políticas que adopte el gobierno.
Pero lo que Washington haga más allá de sus fronteras nos afecta a todos, y esos efectos seguirán siendo los mismos.
El país está muy dividido.
|
La prensa mexicana, por ejemplo, destacó declaraciones del presidente Vicente Fox y del canciller Luis Ernesto Derbez, quienes señalaron más temprano que tarde que la cuestión migratoria volvería a la agenda bilateral.
Una nota perdida daba cuenta de que Bush habló por teléfono con
Fox durante cinco minutos.
Sin embargo, lo que suceda en ese sentido será poco, como antes. Lo más probable es que la política práctica migratoria termine más o menos en manos de los estados fronterizos, uno de cuyos ejemplos es Arizona.
En todo caso, para Estados Unidos se trata del mismo problema menor.
Como dijo el presidente Bush antes, durante y después de las
elecciones, lo verdaderamente importante es continuar haciendo lo mismo.
La lucha contra el terrorismo, el conflicto entre israelíes y palestinos, cosas así, que se había comprometido a resolver desde 2001, siguen pendientes, como siguen pendientes Irak, Corea del Norte, Irán, y demás.
Aunque nadie, ni Bush ni sus secretarios ni sus asesores han mencionado un problema que sigue siendo el mismo que antes, y es el económico.
"Es su futuro, vote por él", dice esta pancarta en una base del ejército estadounidense.
|
El gobierno que heredó un presupuesto con superávit se gastó lo que había y más, mucho más, muchísimo más.
Sin dinero no hay ni puede haber reformas ni en la seguridad social ni en la educación ni en ninguna parte.
Quienes pagan impuestos en Estados Unidos podrían despertarse un día con la noticia de que tienen que pagar más de lo que imaginaban para recibir las cosas a las que todavía tienen derecho.
O peor, que la seguridad social es cada vez más pequeña y sus
beneficios empezaron a desaparecer, y que la reforma educativa deja atrás a muchos más que antes, como ya comenzó a suceder.
O todavía peor en el caso de una nación agobiada por sus enemigos, reales o imaginarios, que sin dinero no hay defensa ni guerra ni invasiones.
Y no tendrán elección.
Escríbale a Miguel:
La BBC se reserva el derecho de editar y publicar su mensaje. Los datos provistos no serán entregados a terceros.