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Miércoles, 17 de marzo de 2004 - 23:11 GMT
Pienso en España mientras espero el tren
Miguel Molina
Miguel Molina
Columnista, BBC Mundo

I

En la estación de Leeds guardaron tres minutos de silencio por España. Todos, o casi todos, dejaron de hacer lo que estaban haciendo, cerraron los negocios, se pusieron de pie y se quedaron callados durante tres minutos con la vista fija en algún lugar que no era Leeds sino otra parte.

Atentados en Madrid
Los atentados dejaron un saldo de 201 muertos y cientos de heridos.

El silencio se oyó más allá de esta isla, y se extendió por Europa y por lugares insospechados porque después del jueves ya todos somos un poco españoles, y nos puso a pensar en lo que pasa.

No resulta exagerado decir que el silencio también sirvió para que uno viera que la violencia es real y el riesgo es alto. Muchos dejaron de creer que éste es un mundo más seguro después de las guerras, como declaran una y otra vez los gobiernos que echaron del poder a Sadam Hussein y ocupan Irak, aunque ya había millones que nunca lo creyeron.

II

Varios de esos millones viven en España, y fueron ellos quienes votaron para que el Partido Popular dejara de ser gobierno y para que los socialistas tomaran el poder. Las elecciones fueron libres y los resultados fueron claros.

Nadie protestó por la derrota ni nadie se regocijó en el triunfo en un momento tan serio y tan importante para los españoles, porque todos tenemos las mismas lágrimas frente a la tristeza, como advertía el poeta. Pero no todos.

Mientras guardaba silencio en la terminal de Leeds pensé que la coalición había dejado sola a España y que ninguno de los líderes había acompañado a José María Aznar en la marcha silenciosa e incrédula del viernes, con las excepciones de Silvio Berlusconi, Jean Pierre Raffarin, Bertie Ahern, José Manuel Durao Barroso y Romano Prodi.

Tony Blair, primer ministro de Gran Bretaña y George W. Bush, presidente de EE.UU.
"Mientras guardaba silencio en la terminal de Leeds pensé que la coalición había dejado sola a España".

El lunes, cuando el ganador José Luis Rodríguez Zapatero confirmó su promesa de campaña y anunció que está dispuesto a sacar de Irak a los soldados españoles, también me di cuenta de que la prensa británica -el servicio doméstico de la BBC incluido- y la de Estados Unidos comenzaron a cuestionar la decisión del pueblo español y a repetir que es la primera vez que un grupo radical consigue dirigir el voto de una nación.

Hay periodistas británicos y estadounidenses -y lectores que escriben cartas a los periódicos- que han llamado cobardes a los españoles porque el nuevo gobierno no está de acuerdo con la guerra ni la ocupación de Irak, y porque su retirada equivale a rendirse ante el terrorismo. Creo que están equivocados.

Pocos se han preocupado en aclarar que (así como nadie ha encontrado armas de destrucción masiva) nadie ha probado que haya una relación entre la guerra y el extremismo, al menos no en este caso.

Criticar la invasión a Irak como hace el nuevo gobierno español no equivale a colaborar con Osama Bin Laden sino a expresar desacuerdo en algo que se considera ilegal.

III

En la terminal de Leeds, los tres minutos duraban para siempre. La gente había comenzado a ver a su alrededor, donde el silencio era más intenso, y todos tenían la expresión de quien no sabe qué hacer.

Pude ver que nuestro tren estaba retrasado. Me sentí mal, aunque los retrasos de los trenes no me perturban tanto como la insolencia, el insulto y los malos modales de la prensa o de quien sea.

Osama Bin Laden
"Criticar la invasión a Irak no equivale a colaborar con Osama Bin Laden".

Nos instalamos en el vagón inmóvil y leímos los diarios mientras pasaba el tiempo. Sin decirlo, pensamos que el mundo ya no es seguro. Lo que vivimos no es un conflicto territorial ni una pugna política ni una maniobra económica, como antes, sino un enfrentamiento de ideas y de formas de ver la existencia propia y ajena, y quienes tienen esas ideas no dudan en usar la fuerza y la violencia para imponerlas.

Pienso en España mientras espero que el tren se eche a andar.


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