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Domingo, 22 de marzo de 2009 - 20:28 GMT
Cuba, la disidencia y el mundo
Fernando Ravsberg
BBC Mundo, Cuba

Vladimiro Roca, Marta Beatriz Roque y Feliz Borne
Los disidentes acusaron públicamente a la UE y a Costa Rica de traición.

La reacción de la disidencia cubana contra la Unión Europea, a la que acusa de traición, es una respuesta de la oposición al aislamiento internacional en que están inmersos desde que el general Raúl Castro fue electo presidente el año pasado.

Durante los últimos 15 meses, ninguna de las personalidades políticas que visitaron Cuba se entrevistó con los opositores, a pesar de los repetidos llamados públicos que estos hicieron a la UE o las presidentas de Argentina y Chile, por ejemplo.

El último golpe lo reciben en el aniversario del encarcelamiento de 75 de sus compañeros, en el año 2003. El Comisario Europeo Louis Michel los ignoró totalmente y el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, anuncia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Sin embargo, mucha de la responsabilidad en esta falta de apoyo internacional podría estar en la misma disidencia interna, la cual no ha sido capaz de capitalizar políticamente la crisis económica ni el enorme apoyo que tuvo desde el extranjero.

La edad de oro

Comisario de la UE
El comisario europeo es blanco de la ira de la disidencia.
Durante años, y en especial desde el 2003 hasta el 2007, la oposición contó con un apoyo total de la comunidad internacional, prácticamente no había ningún visitante extranjero ilustre que no se reuniera con ellos a su paso por la isla.

Después de los arrestos del 2003, la Unión Europea comenzó a invitar a los disidentes a sus recepciones, lo que provocó que dejaran de asistir los funcionarios del gobierno cubano, en lo que la prensa llamó "La Guerra del Canapé".

Mientras los contactos diplomáticos oficiales llegaban a cero, la oposición se convirtió casi en el único interlocutor real de Washington y Bruselas. Los reclamos sobre derechos humanos y libertades políticas llenaban el espacio internacional.

Los únicos que no cambiaron en ese periodo fueron los disidentes cubanos, su agenda política fue exactamente la misma, se mantuvieron realizando actividades dentro de sus hogares y no lograron unirse a pesar de los llamados internacionales en ese sentido.

La agenda perdida

El aislamiento social en que vive la oposición dentro del país se debe en parte a la represión pero también a su agenda, basada en reclamos de índole político que no se corresponden con las principales aspiraciones de la población en esta etapa.

Disidencia con el embajador de EE.UU.
La prensa cubana publica a menudo fotos en las que la disidencia está con el embajador de EE.UU.
En lo fundamental, la plataforma disidente exige la liberación de los presos políticos, elecciones pluripartidistas, respeto de los derechos políticos y civiles, libertad de prensa y participación de los emigrados en el diseño de la futura nación cubana.

Sin embargo, los reclamos de la población son de índole económico: aumentos salariales, una mejor alimentación, construcción de viviendas, crecimiento del transporte y la recreación. Una realidad confirmada incluso por encuestas clandestinas del Partido Republicano de EE.UU.

El otro elemento que aísla a los opositores de la población es su vinculación con el gobierno de EE.UU., algo que las autoridades cubanas utilizan muy bien, mostrando regularmente en la prensa fotos y videos de los diplomáticos con los disidentes.

De todas formas, el propio gobierno de George W. Bush se encargó de hacer público el envío anual de decenas de millones de dólares a la oposición cubana, un dinero que "quema al que lo toca", según le dijo a la BBC el líder disidente Elizardo Sánchez.

Es que el diferendo histórico que separa a los dos países, incluso desde antes de la independencia, todavía hace mella en la conciencia de una buena parte de la población que considera inaceptable recibir cualquier tipo de apoyo o ayuda del "enemigo".

Mentes y corazones

En la actualidad la disidencia no parece adaptarse a los nuevos vientos de cambio que recorren el mundo. Sus lentos reflejos políticos no le han permitido acomodarse a una realidad internacional mucho más compleja, en la que podrían terminar quedando totalmente solos.

Jorge Luis García (Antúnez)
Antúnez le escribió a Obama pidiendo que no levante el embargo.
Como si nada hubiera cambiado en Washington, uno de los disidente más conocidos en Cuba, Jorge Luis García (Antúnez), le escribe una carta abierta a Barack Obama solicitando que no levante el embargo y criticando a los que vienen a visitar a sus familiares en la isla.

Una propuesta que parece hecha para aislarse aun más de la comunidad internacional que reclama el fin del embargo, de los cubanos de Miami que mayoritariamente quieren visitar Cuba y de la población de la isla que sufre las penurias del bloqueo económico.

La oposición se siente traicionada por Latinoamérica, por la Unión Europea y muy pronto sentirán lo mismo por Estados Unidos. Sin embargo, el gran reto sigue siendo conquistar las "mentes y los corazones" de sus conciudadanos. Sólo así podrán tener el espacio que reclaman.



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