Antúnez llevaba casi un mes en huelga de hambre.
El disidente cubano Jorge Luis García, conocido como Antúnez, fue ingresado este viernes de urgencia en el hospital provincial de la localidad de Placetas, en el centro de la isla, afectado por la huelga de hambre que realiza desde hace casi un mes, según informaron fuentes opositoras.
El periodista disidente Guillermo Fariñas dijo a BBC Mundo que, al mediodía, "Antúnez comenzó a hablar incoherencias, tenía la mirada perdida y las pulsaciones en 49 por minuto", razón por cual lo trasladaron al centro de salud.
Según la misma fuente, los médicos del hospital le hicieron un electrocardiograma que resultó alterado, igual que el ritmo cardíaco y la presión arterial, y decidieron ingresarlo en la sala de cuidados intensivos para su recuperación.
En este momento Antúnez se encuentra allí junto a su esposa y fuera del hospital espera un grupo de disidentes de diferentes provincias que se encontraban en Placetas para apoyar su huelga de hambre, iniciada el pasado 25 de febrero.
"Fin de la represión"
Jorge Luis García es el presidente del grupo "Presidio Político José Luis Boitel". Estuvo en prisión durante 17 años y salió en libertad en 2007. Inmediatamente reinició sus actividades opositoras, fundamentalmente enfocadas al tema de los presos políticos.
La huelga de hambre, que ya cumple 25 días, fue en reclamo de "una vivienda digna para todos los cubanos", "por el cese del hostigamiento a su cuñado preso, Mario Pérez" y "por el fin de la represión contra los opositores y los presos políticos".
Al parecer, las autoridades cubanas no lo han molestado en medio de su protesta pero tampoco han respondido a sus reclamos, razón por la cual algunas organizaciones opositoras culpan al gobierno cubano de sus problemas de salud.
"Hacemos responsable al gobierno de cualquier cosa que le ocurra por no dar respuesta. Es como si lo quisieran dejar morir, es un crimen", dijo a BBC Mundo Guillermo Fariñas, quien realizara una huelga similar reclamando el derecho a tener acceso a Internet.
Normalmente, en estos casos las autoridades toman cartas en el asunto cuando el opositor llega al hospital, allí se le atienden las afecciones, se lo alimenta de forma intravenosa y se lo trata de convencer de que abandone la huelga.
Sin embargo, no hay antecedentes de opositores que hayan logrado que el gobierno ceda a causa de este tipo de medidas de presión. Todas las huelgas de hambre y los ayunos anteriores finalizaron sin alcanzar sus objetivos.
Protagonismo
De todas formas, la acción de Antúnez le da a la disidencia algo del protagonismo perdido durante el último año, durante el cual su actividad se ha limitado a la elaboración de documentos y su presentación ante la prensa extranjera.
Ninguna de las personalidades de las que visitaron Cuba -una docena de presidentes y los enviados del Papa y de la Unión Europea- aceptaron las invitaciones de la oposición para reunirse con ellos ni mencionaron públicamente a la disidencia interna.
La huelga de hambre de Antúnez puede darles a los disidentes nuevamente relevancia en la prensa internacional, pero no dejará de ser un hecho puntual.
Lo cierto es que la oposición no parece haber logrado todavía elaborar una estrategia que le permita adaptarse a la nueva realidad cubana.
Más aún cuando Estados Unidos, su aliado principal en la lucha contra el gobierno, empieza a revisar su política hacia Cuba, afloja la presión y afirma, como lo hizo Barack Obama durante su campaña, que está dispuesto a negociar con Raúl Castro.