El canciller brasileño es cauto a la hora de hablar sobre la reunión bilateral.
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Sin las grandes expectativas de todo encuentro inaugural, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, llega a Washington para reunirse con su colega estadounidense Barack Obama.
Este sábado Lula se convertirá en el primer latinoamericano que será recibido por la nueva Casa Blanca de Obama.
En Washington fuentes diplomáticas cercanas a la organización de la reunión aseguraron a BBC Mundo que el hecho que el encuentro vaya a realizarse el sábado "demuestra una gran deferencia por parte de Obama", de quien aseguran pretende respetar lo más posible el espacio de los fines de semana.
Algunos creen que como Lula y Obama comparten una historia personal similar -el primer obrero en lograr la presidencia en Brasil y el primer afroamericano en llegar a la Casa Blanca- eso podría ayudar a mejorar aún más las buenas relaciones bilaterales.
En una entrevista con la BBC en vísperas de la visita, el canciller brasileño Celso Amorim aseguró que esas coincidencias no son "un factor menor", aunque hay que decir que quizá tampoco sean suficientes como para diseñar una estrategia diplomática basada en afinidades personales.
Aunque por aquello de que las primeras impresiones cuentan, la reunión de este sábado podrá determinar cuán rápido se avanza en el futuro inmediato en torno a los temas de la agenda bilateral, hemisférica y global.
El "Elián brasileño"
Sin embargo, en medios locales los preliminares de la visita han pasado desapercibidos, como suele suceder por estos días por la avalancha de noticias sobre el desarrollo de la crisis económica.
Apenas en su edición de este viernes
The Washington Post
hace referencia a la llegada de Lula, pero destacando sólo el tema de la custodia de un niño estadounidense-brasileño que está en debate desde hace cinco años, Sean Goldman.
El caso de Goldman ha sido etiquetado como el "Elían brasileño" por algunos medios, recordando a Elían González, el niño que en 2000 fue centro de una batalla legal y diplomática entre su padre en Cuba y la familia de su fallecida madre en Florida.
La situación de Goldman está en manos de la justicia brasileña y ya el gobierno de Lula le ha dejado claro al de Obama que nada puede hacer sobre el tema, aunque reconozca que la manera como la madre se llevó al niño a Brasil violó los derechos del padre.
Salidas económicas
Lo que sí será predominante en la agenda del encuentro Lula-Obama será la búsqueda de salidas a la crisis económica y mecanismos para evitar futuras reincidencias.
Según fuentes de prensa de la Casa Blanca, ambos líderes buscarán planteamientos comunes para llevar a la Cumbre de las 20 mayores economías que se realizará en abril en Londres, cuya preparación ministerial empezó este viernes en la capital británica.
Algunos creen que Lula y Obama comparten una historia similar, lo que ayudaría a la relacion mutua.
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Brasil no está en recesión, como la mayoría de los países del G-20. Aunque en el último cuarto del 2008 su crecimiento se redujo drásticamente a 1,3%.
Dado el tamaño de su economía es poco lo que podría hacer para ayudar en una reactivación global, reconoció a BBC Mundo Paulo Sotero, director del Instituto Brasil del Centro Woodrow Wilson, un centro de estudios políticos en Washington.
"Pero por su experiencia con crisis financieras de los 80 y 90 Brasil ha desarrollado mecanismos de regulación del sistema financiero que puede ser beneficioso para la discusión en Londres", afirmó Sotero.
Un conocimiento que podría ser útil o al menos interesante al gobierno estadounidense que ha dejado clara la necesidad de establecer mayores controles sobre los mercados financieros, cuya desregulación considera parcialmemte culpable de la actual crisis.
Chávez en la agenda
También se espera que se toquen temas regionales, como el futuro de relaciones con Cuba, país que Brasilia quiere ver reincorporado en la comunidad americana, o el de Venezuela, uno de sus principales socios comerciales en el continente.
En días pasados el presidente venezolano Hugo Chávez dijo "haber dado luz verde" a Lula para que hablará con Obama sobre el enfoque que dará el nuevo gobierno estadounidense a las deterioradas relaciones con Venezuela.
Chávez, quien a mediados de abril coincidirá con Obama en la Cumbre de las Américas de Trinidad, dejó claro que no ha encargado a Lula una mediación.
Brasil podría mediar para mejorar las relaciones entre EE.UU. y Venezuela, dicen especialistas.
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"Brasil no tiene la pretención de ser intermediario, pero si puede facilitar un diálogo entre Washington y Caracas lo hará porque está en su interés nacional" afirmó Sotero, recordando que el intercambio comercial venezolano-brasileño alcanzó los US$ 8.000 millones en 2008.
Algunos analistas internacionales aseguran que EE.UU. puede usar a Brasil como fuerza de equilibrio en un hemisferio del que sus responsabilidades globales lo han alejado en los últimos años y ponerlo a "controlar" gobiernos "díscolos" como el venezolano, o el de Bolivia.
Sin embargo Paulo Sotero, del Centro Woodrow Wilson, aseguró a BBC Mundo que Lula ni se presenta como un guardián, ni buscará "permiso de Obama" porque "Brasil es un país en cuyo interés nacional está la estabilidad de América del Sur".
Etanol
Otro tema que quedará por tratarse en la hora que está previsto que dure el encuentro será el estacando proceso de negociación de la Ronda de Doha para liberalizar el comercio internacional.
Con una previsión en la caída del comercio mundial del 3% en 2009, según proyecciones de la Organización Mundial de Comercio, algunos consideran "urgente" un acuerdo, sobre todo lo referente a subsidios a la agricultura (una queja brasileña) y la apertura de mercados (una queja estadounidense).
En asuntos estrictamente bilaterales figura la profundización del acuerdo firmado en 2006 entre ambos países para destrabar la venta del biocombustible etanol producido en Brasil en el protegido mercado estadounidense.
De Washington, Lula viajará el domingo a Nueva York para participar en una ronda de negocios y tratar de atraer inversionistas estadounidenses a Brasil, aunque se sabe que los tiempos que corren han hecho extremadamente precavidos a los capitales.
Pero ya habrá tiempo para finiquitar lo que quede sin tratar, porque esta reunión de Washington será la primera de tres que se darán en un corto periodo.
Ambos líderes se encontrarán en Londres en el G20 en abril y días más tarde en Trinidad y Tobago en la Cumbre de las Américas.