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Jueves, 12 de marzo de 2009 - 04:30 GMT
Cono Sur tras espía argentino
Verónica Psetizki
Verónica Psetizki
Montevideo

Banderas de Argentina y Uruguay
El pirata informático argentino pidió asilo en el país vecino.

Uruguay le negó este martes asilo político a un hacker argentino sobre el que pesa un pedido de extradición solicitado por Buenos Aires y cuyo caso ha concitado la atención de todo el Cono Sur.

El pirata informático, que espió los correos electrónicos de políticos y autoridades de los gobiernos argentino, uruguayo y chileno, se llama Iván Velázquez y dice ser un ex miembro de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) argentina y ex director de Contrainteligencia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) de ese país.

Llegó a Uruguay en mayo de 2008 junto con un colega, Pablo Carpintero, y ambos pidieron asilo ante la Cancillería.

Según el diario uruguayo El Observador, que tuvo acceso al expediente judicial -que ahora se mantiene en estado reservado-, Velázquez declaró que estaban siendo perseguidos políticamente porque "denunciaron en Argentina la actividad de espionaje ilegal que llevaban adelante los servicios de inteligencia" contra grupos sociales, políticos y religiosos.

En un principio la cancillería uruguaya otorgó a Velázquez la condición de refugiado, pero el caso fue revisado y este martes se le negó definitivamente su pedido.

Espionaje de autoridades

Investigaciones informáticas determinaron que Velázquez tenía en su poder las direcciones de correo electrónico con sus respectivas contraseñas del ex presidente argentino Néstor Kirchner, del ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, del canciller Jorge Taiana y del ex ministro de Justicia, Gustavo Béliz, entre otros.

También, según el expediente, los peritos constataron que había intervenido correos electrónicos de políticos uruguayos como los del senador Rafael Michelini, de varios diputados y del embajador de Argentina en Uruguay, Hernán Patiño Mayer.

Para nosotros es un prófugo de la justicia que hemos reclamado. En el exhorto de la jueza se habla de un ciudadano argentino pero yo, al menos, no tengo conocimiento de que haya ocupado puestos en el Estado
Hernán Patiño Mayer, embajador de Argentina en Uruguay

Consultado por BBC Mundo, el diplomático argentino dijo no tener conocimiento de que su cuenta hubiera sido objeto de piratería y también indicó que no sabía que el espía hubiera trabajado para los servicios de inteligencia de su país.

"Para nosotros es un prófugo de la justicia que hemos reclamado. En el exhorto de la jueza se habla de un ciudadano argentino pero yo, al menos, no tengo conocimiento de que haya ocupado puestos en el Estado", aseguró.

Versiones de prensa aseguran que Chile también está analizando la posibilidad de pedir a Uruguay la extradición del pirata informático ya que, según las investigaciones, habría accedido sin autorización a 38 correos electrónicos de varios funcionarios del gobierno chileno, incluyendo los del ex ministro de Defensa, Jaime Ravinet, y de la secretaria privada de la presidenta Michelle Bachelet.

Por un soborno

Velázquez fue primero procesado sin prisión por cohecho, por haber sobornado a un policía para obtener información clasificada.

Enrique Moller, abogado del acusado, dijo a BBC Mundo que el mismo policía que aceptó dinero de parte de Velázquez a cambio de información estaba involucrado en otro caso. "No es que se estuviera investigando ningún caso de espionaje, sino la entrega de documentos (de migración) supuestamente fraudulentos para ciudadanos indios. Así fue como comenzó todo", indicó.

Planta de Botnia
Velázquez también interceptó correos vinculados a la disputa por la papelera de Botnia.

Una vez que las autoridades comenzaron a investigar a Velázquez, comprobaron que el experto en informática había copiado un registro de armas de la Policía uruguaya y fue enviado a prisión por el delito de obtención fraudulenta de documentos reservados.

Moller explicó que Velázquez dice haber ido a la Oficina de Contralor de Armas (OCA) de la Jefatura de Policía de Montevideo para solicitar un permiso de tenencia de armas para un supuesto campeonato de tiro. Allí observó que el personal trabajaba con pocas computadoras y les ofreció donar una computadora y crearles un programa informático para registro de armas.

Más adelante surgió un problema con la computadora y los policías llamaron a Velázquez para que lo solucionara, y fue allí cuando aprovechó la oportunidad para copiar información clasificada. La subcomisaria a cargo de la OCA está siendo investigada.

"Colaboré con Uruguay"

Las pericias indicaron que Velázquez también interceptó correos electrónicos de los diplomáticos que mediaron en el conflicto entre Uruguay y Argentina por la instalación de la papelera Botnia en Uruguay, incluyendo el del facilitador designado por el Rey de España.

Moller dijo a BBC Mundo que su defendido asegura que quiso colaborar con Uruguay en agradecimiento por haberle dado refugio.

Según El Observador, en el expediente judicial consta que Velázquez dijo: "Colaboré con Inteligencia Militar y con Relaciones Exteriores al aportarles información que manejaba el gobierno argentino en relación con eventuales atentados con explosivos por parte de grupos armados argentinos contra la planta de celulosa Botnia".

El abogado dijo que es difícil estimar cuánto tiempo llevará el proceso judicial. "Recién se está empezando. Todavía no hay acusación fiscal y se está pidiendo ampliación de pruebas", explicó.

En caso de que Uruguay otorgue a Argentina la extradición de Velázquez, éste deberá cumplir primero su condena en Uruguay.



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