El paso de tormentas y huracanes por la isla, el año pasado, causó cientos de víctimas y acabó con el 60% de las cosechas.
La comunidad haitiana en Estados Unidos marchará este sábado en Miami contra la decisión del gobierno de Washington de deportar a cerca de 30.000 ciudadanos de la isla que se encuentran en el país en situación irregular.
Las autoridades de Puerto Príncipe han pedido a EE.UU. que posponga el envío de los deportados porque no cuentan con los medios para afrontar su llegada, ya que necesitan más tiempo para recuperarse de los devastadores huracanes que asolaron la isla el año pasado.
El gobierno estadounidense suspendió en septiembre pasado las deportaciones debido a la grave situación humanitaria que se vivía en la isla, pero éstas fueron reanudadas en diciembre.
Ahora, las deportaciones se han interrumpido porque el gobierno de Haití no está entregado la documentación necesaria para que los ciudadanos haitianos puedan ser enviados de vuelta al país.
Desde Puerto Príncipe insisten en que no regresen para no agravar la situación económica del país.
Destrucción
Haití es el país más pobre de América Latina.
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El paso por la isla de las tormentas tropicales Fay y Hanna y los huracanes Gustav e Ike entre finales de agosto y comienzos de septiembre causó cientos de víctimas, acabó con el 60% de las cosechas y destruyó caminos, puentes y poblaciones enteras.
Los habitantes de Haití -el país más pobre de América Latina- ya tenían serios problemas alimentarios incluso antes de la catástrofe.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos afirma más de 600 haitianos permanecen detenidos y cerca de 250 están siendo monitoreados con brazaletes electrónicos a la espera de ser deportados.
El presidente haitiano, Rene Preval, ha solicitado incluso que EE.UU. establezca un estatus especial para los haitianos ante la gravedad de la situación económica en la isla.
Según la activista haitiana Lucie Tondreau "es imposible que Haití pueda recibir a los deportados".
"Todavía hay caos en Haití. Las fuerzas de Naciones Unidas siguen patrullando. El Departamento de Estado de EE.UU. aconseja que no se viaje a la isla debido a que la situación es peligrosa", asegura Tondreau, quien reside en Miami.
Además, según la activista, "debe hacerse público el trato que reciben los haitianos en Florida, especialmente en comparación con el que reciben los ciudadanos cubanos".
"Cuando los haitianos llegan a EE.UU. son enviados de vuelta inmediatamente. Cuando los cubanos llegan en balsas se les extiende la alfombra roja".
En cualquier caso Tondreau se muestra confiada en que "el gobierno de Oabama hará lo adecuado".
"Parece saber cuál es la situación en la isla y ha mostrado que es un hombre de palabra".