El gobierno quiere trasladar la ciudad ante la amenaza del volcán.
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Un Nuevo Chaitén, al norte del furioso volcán. El gobierno de Chile anunció un proyecto de refundación de la localidad patagónica arrasada por una erupción volcánica hace nueve meses, que destruyó viviendas e infraestructura y obligó a emigrar a la mayoría de sus habitantes.
El plan para el Chaitén, presentado por el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, contempla la creación de una nueva ciudad en la localidad de Santa Bárbara, en el borde costero, unos 10 kilómetros al norte del emplazamiento original.
El lugar, según las autoridades, fue escogido siguiendo las recomendaciones de un equipo de urbanistas y arquitectos, encargados de evaluar proyectos de reconstrucción post-catástrofe y de medir su impacto socio-ambiental.
"Vamos a dotar a esa zona de luz eléctrica y agua potable (...) vamos a instalar un sistema de telefonía celular y un retén de carabineros, en forma provisoria", expresó el ministro Yoma, quien estimó que el proceso podría comenzar en un plazo de tres meses.
Miles de pobladores desplazados del Chaitén aguardaban el anuncio del gobierno, después de haber abandonado sus hogares en mayo de 2008.
Por entonces, el volcán que da nombre al poblado entró en actividad después de 450 años, y obligó a la evacuación de la mayoría de los 4.500 habitantes hacia las ciudades cercanas de Puerto Montt, Chiloé y Futaleufú.
Hace algunos días, otras 150 personas fueron trasladadas, y el gobierno amenazó con proceder a una evacuación por la fuerza de aquellos que se negaban a partir ante una "alerta roja" por nuevas señales de actividad del gigante de lava.
Ciudad ecológica
La propuesta de reubicación del Chaitén ha sido diseñada, según el gobierno, tras descartar toda posibilidad de reconstrucción en la zona original, considerada de alto riesgo. Allí, a la amenaza de erupción volcánica se suma la posibilidad de aluviones y desbordes del río, y los movimientos sísmicos.
La erupción del volcán obligó a emigrar a la mayoría de sus habitantes.
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Frente a la necesidad de refundar un poblado entero, los urbanistas vieron una oportunidad única: diseñar una ciudad modelo, a tono con los principios del desarrollo sustentable.
"La zona es patrimonio ecológico de la humanidad y el futuro de la región depende del medio ambiente. Por eso, esta catástrofe puede considerarse como una oportunidad para que la nueva ciudad reduzca su huella ecológica", dijo a BBC Mundo el arquitecto Pablo Allard, al frente del grupo de expertos de la Universidad Católica y la Universidad Austral que asesoró al gobierno chileno.
Entre las alternativas "verdes", se cuentan el uso de energía geotérmica y solar, el diseño de edificios con máxima aislación térmica, y el reciclado de residuos domiciliarios para generar energía y cubrir una porción de la demanda eléctrica de la misma ciudad.
Pero, además de atender a las cuestiones de infraestructura, los expertos pensaron un modelo que permita al Chaitén, una localidad tan pintoresca como remota, disminuir su dependencia de otras ciudades más grandes. Para impulsar el desarrollo y el repoblamiento, proponen también un sistema de incentivos impositivos y subsidios estatales.
Así, la nueva ciudad -que aspirará a recobrar su estatus de capital provincial, perdido tras la evacuación- será una que "mantenga el ADN del Chaitén", según expresa un informe al que tuvo acceso BBC Mundo.
Para ello, asegura Allard, se ha atendido a las tradiciones y costumbres de los chaiteninos a la vez que a los criterios de eficiencia en el uso de recursos e integración con el entorno natural, propios de las nuevas tendencias en urbanismo.
Vivir con el volcán
Sin embargo, un grupo de chaiteninos se ha negado, por nueve meses, a abandonar sus casas en la localidad semi-destruida.
La erupción volcánica destruyó viviendas e infraestructura en el pueblo.
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Al conocer detalles del plan gubernamental de refundación, aseguraron a BBC Mundo que se negarán a la expropiación de sus tierras.
"No estamos de acuerdo con la nueva ciudad, queremos recuperar un Chaitén activo en este lugar, en el Chaitén histórico. Somos libres de elegir dónde vivir", expresó, enfática, Rita Gutiérrez, del grupo Hijos y Amigos del Chaitén.
Los pobladores que resisten el traslado, unos 40 en total, se han enfrentado al gobierno en otras ocasiones, desde la evacuación masiva de 2008.
Días atrás, un abogado presentó un recurso de protección en favor de estos pobladores, en el que señalaba que el desplazamiento forzado vulnera "el derecho a la vida, a la salud (...) el derecho a propiedad, a transitar libremente y a reunirse sin permiso previo".
El gobierno, por su parte, aseguró que tomará medidas para evitar que los chaiteninos que resisten la evacuación "se suiciden colectivamente", tal como expresó el portavoz del gobierno, Francisco Vidal.
Para Gutiérrez, sin embargo, la mudanza no es una alternativa viable, sobre todo para aquellos que, como ella, no han perdido sus casas con la catástrofe.
"Nosotros hemos vivido muchos años con el volcán y ahora tenemos que acostumbrarnos a vivir con el volcán en actividad", aseguró a BBC Mundo.
Familias de regreso
El volcán Chaitén ha dado nuevas señales de actividad.
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En tanto, el ministro Pérez Yoma anticipó que presentará un proyecto de ley para avanzar en la compra de casas y terrenos actuales de los habitantes del Chaitén, y no descartó la expropiación forzada.
Según sus cálculos, unas 400 familias podrían mudarse en una primera etapa a la nueva ciudad, que ha sido diseñada para albergar 1.500 familias en el futuro.
"La magnitud del retorno depende mucho de cómo se vaya consolidando este proceso. Creemos que al menos un tercio de los chaiteninos evacuados preferirá quedarse donde está hoy, en lugar de volver a mudarse", señala el urbanista Allard.
El informe entregado al gobierno estima que se necesitará una inversión de US$110 millones para el desarrollo del Nuevo Chaitén, de los cuáles US$70 millones se invertirán en una primera etapa, que incluye obras de infraestructura como caminos y un puerto.