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Viernes, 6 de febrero de 2009 - 03:07 GMT
Tras los pasos de Williamson
Valeria Perasso
Valeria Perasso
BBC Mundo, Buenos Aires

Monasterio en La Reja
La polémica alteró la habitual tranquilidad de La Reja.

"Ite Missa Est", proclama el sacerdote, y dirige su mirada a los fieles para indicar que la misa ha concluido. Lleva casi una hora de espaldas, con la mirada fija en el altar. "Deo gratias", murmuran, casi inaudible, los asistentes, y se arrodillan para un último rezo mientras la iglesia queda en penumbras.

Es una mañana lluviosa como cualquier otra en la localidad de La Reja, a 50 kilómetros de Buenos Aires, y los feligreses católicos cumplen con su ritual ajenos a la polémica desatada por el obispo Richard Williamson, integrante de la Fraternidad San Pío X, quien en estos días vive recluido en el edificio que está justo detrás de la iglesia.

El clérigo, de origen británico y radicado en Argentina, está en el centro de la polémica tras negar los 6 millones de vidas que costó el Holocausto judío, así como la existencia de cámaras de gas como herramientas de exterminio en los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

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Sus dichos causaron indignación y alarma en distintos ámbitos, desde organizaciones judías alrededor del mundo hasta el gobierno alemán. Tanto, que el Vaticano dio el miércoles un ultimátum al obispo negacionista y le ordenó que emitiera una retractación "pública e inequívoca" a sus reflexiones sobre la Shoah.

Y la controversia eclesiástica alteró la calma suburbana de La Reja, donde se encuentra el seminario que Williamson dirige desde 2003, y en el que se forman sacerdotes bajo las enseñanzas ultra conservadoras del cardenal disidente Marcel Lefebvre.

Estamos a la defensiva con todo lo que pasó
Sacerdote Álvaro Calderón
Los llamados lefebvristas, agrupados en la Fraternidad Pío X, tienen aquí el único centro de formación de sacerdotes en español, donde hoy conviven una veintena de seminaristas. Todos ellos parecen dispuestos a proteger con su silencio el hermetismo de Williamson, a quien nadie ha visto por el barrio desde que trascendieron sus polémicas opiniones.

"Estamos a la defensiva con todo lo que pasó", dice a BBC Mundo el sacerdote Álvaro Calderón cuando sale a saludar a la comunidad tras la misa de media mañana. Viste, como todos aquí, una sotana negra hasta el piso, y se lo adivina nervioso, atento a la orden de no hacer comentarios sobre el tema recibida de sus superiores.

"Está todo muy turbulento. Supongo que Williamson y la Fraternidad estarán elaborando una declaración sobre lo que pasó, no lo sé", agrega el clérigo, quien es profesor del seminario. No quiere dar detalles sobre el británico, aunque revela que éste cumple con sus rutinas y da misa "como siempre".

La Tradición

Según las enseñanzas del francés Lefebvre, quien quedó fuera de la Iglesia católica por negar las reformas que el Concilio Vaticano II introdujo a finales de los años 60, los aspirantes al sacerdocio siguen a pie juntillas lo que dicta la Tradición. Así, con mayúsculas.

Los integrantes de este movimiento, que se estiman son unos 600 sacerdotes y 400 mil fieles en todo el mundo, no aceptan el principio de diálogo interreligioso o el ecumenismo, ni las nuevas formas de la liturgia propiciadas por el Concilio modernizador de 1965.

Tres veces al día, la iglesia del seminario Nuestra Señora Corredentora abre sus puertas para oficiar misa en latín, según el rito tridentino. De espaldas al pueblo, el sacerdote se planta frente a varias decenas de devotos, que los domingos suman un centenar.

La mayoría de los asistentes son mujeres que visten falda y mantillas sobre la cabeza para cumplir con el pedido de "velar por la decencia" que figura en un cartel a la entrada.

Monasterio en La Reja
Es una misa silenciosa, en un templo descomunalmente grande para el número de asistentes
Es una misa silenciosa, en un templo descomunalmente grande para el número de asistentes. Se escucha sólo el murmullo del sacerdote leyendo del misal en latín, y el tintineo incesante de la campanilla, a cargo de un monaguillo.

"Vengo desde hace diez años, porque me gusta el tradicionalismo, seguir la doctrina de la iglesia tal cuál fue", dice Jorge Ramón González a BBC Mundo, mientras se acomoda un grueso rosario de cuentas de madera alrededor del cuello.

"¿Ustedes no son periodistas, no?", se defiende una mujer vestida de negro, que atiende el local de ventas de libros junto al templo. "Al movimiento siempre lo critican, pero nosotros no ocultamos nada, sólo somos católicos apegados a la tradición", se queja. Dice que es difícil conseguir los misales en latín.

"No somos antisemitas"

Desde que Williamson llevó a los lefebvristas a las portadas de todos los periódicos argentinos, los integrantes habituales de la comunidad conviven con los curiosos que llegan hasta este edificio, un templo neocolonial que se levanta, bucólico, en medio del campo. Una escultura de la Virgen corta el verde del paisaje y, más allá, la granja que mantienen los mismos seminaristas.

"Dicen mentiras, nosotros no somos antisemitas. Nos han criticado mucho, pero es una gracia de Dios estar dentro del movimiento", expresa un aspirante a sacerdote venido de Francia, que tiene 24 años y está aquí desde los 19.

Dicen mentiras, nosotros no somos antisemitas. Nos han criticado mucho, pero es una gracia de Dios estar dentro del movimiento
Seminarista
El obispo Williamson -que fue excomulgado hace 20 años por un motivo distinto al de sus opiniones sobre el Holocausto y rehabilitado recientemente, junto con otros tres obispos lefebvristas, por el Papa Benedicto XVI- ha pedido disculpas por sus declaraciones, hechas en una entrevista con la televisión sueca, pero no se ha retractado de su posición ni ha ofrecido una disculpa a la comunidad judía.

La última declaración en el blog semanal que escribe desde su claustro expresa pesar por "las angustias y los problemas" que causaron sus comentarios "imprudentes".

"Está preocupado por el impacto que causó y por las repercusiones", confirma a BBC Mundo el sacerdote Álvaro Castrillón.

En tanto, el superior para el distrito de América del Sur de la Fraternidad San Pío X, Christian Bouchacourt, se encargó de dejar constancia de que el grupo conservador no está "de acuerdo en nada con las declaraciones de Williamson", según recogió un diario argentino.

Tarea social

Lo cierto es que los sacerdotes lefebvristas y sus seguidores gozan de buena reputación entre los habitantes de La Reja, muchos de los cuales se benefician con las actividades culturales y las obras de asistencia coordinadas desde el seminario.

Monasterio en La Reja
"Son unos vecinos más", señaló la gente del lugar.
"Son unos vecinos más", opina Marina, una profesora de inglés que vive justo en la entrada del predio de Nuestra Señora Corredentora. "A nosotros nos sorprendieron las declaraciones, porque son muy fuertes y no sabíamos que podían pensar así. Pero eso no cambia nada, salvo lo que comentan los vecinos que van a la iglesia... como la señora Silvia, de la esquina, que es muy devota. No sé que pensará ella", dice a BBC Mundo.

El portón de la casa de Silvia está flanqueado por un mosaico gigante de la Virgen de Guadalupe. Las ventanas de la casa están abiertas de par en par... pero al sonido del timbre sólo responden los perros.

Más allá, Marcelo Martínez, quien vive en la zona desde 2000 y trabaja "haciendo un poco de todo", defiende la tarea pastoral, e incluso a Williamson. "Yo creo que tiene derecho a expresar su opinión. Yo no voy a la iglesia, pero soy católico y los respeto. Creo que su sistema de educación es bueno", expresa.

El seminario tiene también una escuela, en la que el orden y la disciplina son pilares básicos de la educación de los niños. Según Martínez, en este barrio de casas bajas y calles de tierra, la acción de "los curas" marca una diferencia.

"Dan clases de guitarra, por ejemplo... y los chicos que asisten a su escuela parecen salidos de una película. Son mucho más educados, uno lo nota enseguida", compara este vecino.

Todavía no ha empezado el ciclo lectivo. Para cuando lleguen los niños, muchos vecinos, y seguramente los habitantes del seminario, esperan que la calma haya retornado a La Reja. Todos coinciden en que "ojala el problema (con Williamson) se resuelva", y los que recorren el camino hasta el templo blanco sólo lleguen hasta aquí para escuchar misa en latín.



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