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Sábado, 24 de enero de 2009 - 17:30 GMT
Ponchos Rojos, ¿milicia indígena?
Max Seitz
Max Seitz
BBC Mundo, enviado especial a Achacachi, Bolivia

Rufo Yanarico
Los Ponchos Rojos son acusados de ser una milicia violenta y temible. ¿Lo son?

En la ciudad de Achacachi, ubicada a 80 kilómetros al norte de La Paz, sobresale una estatua de Túpac Katari, un líder aymara que en el siglo XVIII se levantó contra las autoridades coloniales españolas en el Alto Perú.

El monumento no es casual, porque esta localidad de la provincia de Omasuyos es el bastión de los llamados Ponchos Rojos.

Se trata de un grupo indígena radical que apoya decididamente la refundación de Bolivia propuesta por el presidente Evo Morales en la nueva Constitución, especialmente las ideas de dar mayor poder a la mayoría indígena y expropiar tierras sin uso.

Estatura de Túpac Katari
Los Ponchos Rojos son la de la misma zona que Túpac Katari, quien luchó contra los españoles.

Los Ponchos Rojos, cuyo número se estima en miles, están formados por voluntarios jóvenes y adultos, muchos de ellos con posiciones relevantes en sus comunidades.

De ellos se dicen muchas cosas: que son una milicia violenta y temible, que están armados y dispuestos a pelear hasta las últimas consecuencias para apoyar a Morales y reivindicar a la nación aymara, y que algunos de sus integrantes reciben entrenamiento militar en Venezuela, Colombia o Cuba.

También se afirma que en sus comunidades ejercen justicia por mano propia, superponiéndose a las funciones del Estado.

¿Pero qué hay de cierto en todo esto? Para averiguarlo viajamos a Achacachi. Partimos desde La Paz y atravesamos el altiplano hacia el norte. La ciudad se encuentra entre el Lago Titicaca y el comienzo de la Cordillera Real, a 4.200 metros de altura.

"Sangre derramada"

En Achacachi nos salió al encuentro Rufo Yanarico, funcionario municipal y reconocido miembro de los Ponchos Rojos.

Cultivos de la zona
La reforma agraria está en la base de las peticiones de los Ponchos Rojos.

El color del poncho es característico de la provincia de Omasuyos y Yanarico dijo a BBC Mundo que representa "la sangre derramada para conseguir la liberación de los indígenas".

"Los Ponchos Rojos buscamos el autogobierno de los aymaras, evitar que los que han venido de afuera (los blancos) sigan subyugándonos. Cuando llegaron los españoles destruyeron nuestra organización social y política, y nos saquearon. Nosotros queremos recuperar lo que nos pertenece", señaló.

Claro que la reforma agraria también está en la base de sus reclamos. Los cerca de 70.000 campesinos que habitan en la zona cultivan papa, haba, cebada, trigo, quinua, lechuga, cebolla y zanahoria. Además crían un escaso número de vacas, ovejas, cerdos y llamas. Lo hacen en pequeñas parcelas.

"En esta región somos todos pobres, pero no por incapacidad o flojera, sino porque la poca tierra que tiene cada familia apenas alcanza para sobrevivir", explicó Yanarico.

Es tanto por el tema agrario como por el indígena que los Ponchos Rojos se han alineado con las transformaciones impulsadas por Morales, quien también es aymara. Sin embargo, la naturaleza del respaldo al gobierno ha generado varias interrogantes.

Junto a las FF.AA.

En 2007, los Ponchos Rojos participaron en un desfile militar y Morales los instó a defender, junto a las fuerzas armadas, la unidad y la integridad del territorio boliviano frente a los intentos autonomistas del oriente del país, lo que inquietó a empresarios, políticos opositores y mandos militares.

Alejandro Huanca
Una vez que me pongo el poncho estoy listo para luchar y dar mi vida por defender a mi Bolivia y a mis hermanos
Alejandro Huanca
Poco después, en un acto público, este grupo degolló a dos perros, lo que fue interpretado como una señal amenazante a todo aquel que reniegue de la política oficial.

En Achacachi, los Ponchos Rojos no son reconocibles a simple vista porque no usan cotidianamente la vestimenta que los identifica. Muchos llevan el poncho en un bolso o un maletín para colocárselo cuando es necesario marchar o actuar en defensa de sus principios y sus comunidades.

"Una vez que me pongo el poncho estoy listo para luchar y dar mi vida por defender a mi Bolivia y a mis hermanos", aseguró a BBC Mundo Alejandro Huanca, otro miembro del grupo.

Armas

Huanca admitió que los Ponchos Rojos poseen distintas clases de armas: chicotes, hondas y hasta viejos fusiles Mauser de origen alemán.

Los rifles -en gran parte defectuosos- los heredaron de sus padres y abuelos que participaron en la Guerra del Chaco (1932-1935).

En respuesta a las críticas por supuestamente dar estatus militar a los Ponchos Rojos, el presidente Morales decidió desarmar a los indígenas y lanzó un plan de canje de armas por alimentos. Muchos entregaron sus fusiles pero aparentemente muchos, también, siguen sin cederlos.

Evo Morales
Morales impulsó un plan para canjear las armas de los Ponchos Rojos por alimentos.
Cuando le preguntamos a Huanca y a Yanarico si la agrupación recibe entrenamiento, dijeron que sí aunque no quisieron precisar de qué tipo.

También reconocieron que algunos de sus compañeros han viajado al exterior, pero no confirmaron ni rechazaron las versiones de que los Ponchos Rojos son adiestrados en otros países sudamericanos.

"Me da la impresión de que, más allá de la retórica y algunas demostraciones de fuerza, los Ponchos Rojos no tienen estrategias definidas para la defensa del gobierno. Dicen que están dispuestos a luchar por las reformas de Morales pero no sabemos exactamente cómo", comentó a BBC Mundo el antropólogo Álvaro Diez Astete.

"Creo que su reivindicación es más étnica que política, porque el sentido de comunidad es permanente y esencial entre los aymaras. En el nivel comunitario sí tienen una decisión clara de protegerse y hasta administran una justicia paralela a la del Estado", completó.

Esa lealtad originaria hace pensar a algunos que su respaldo el gobierno no es incondicional ni definitivo.

El Poncho Rojo Yanarico es cauto cuando habla del futuro: "A partir de la nueva Constitución, habrá que esperar varios años hasta que nuestro pueblo tenga una verdadera voz en las decisiones nacionales".

La contraparte

La fecha de origen de los Ponchos Rojos es difícil de determinar. Hay coincidencia en que sus inicios se vinculan con la lucha sindical de los campesinos e indígenas.

Desde Omasuyos salieron en 1952 las milicias que participaron en una revolución y lograron una reforma agraria un año después.

Comienzos
Hay coincidencia en que los inicios de los Ponchos Rojos se vinculan con la lucha sindical de los campesinos e indígenas.
Durante la década de 1970, Achacachi fue el centro del grupo rebelde de izquierda Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK), del que fue miembro el actual vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera.

En 2003 los Ponchos Rojos se enfrentaron al ejército, en medio de la llamada "guerra del gas". Este conflicto estalló por la decisión del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada de exportar gas natural a Estados Unidos y México a través de Chile.

Campesinos e indígenas se oponían a la idea por considerar que antes debía garantizarse el abastecimiento interno y que los precios de venta del hidrocarburo eran bajos. La "guerra del gas" precipitó la renuncia de Sánchez de Lozada.

Los Ponchos Rojos se hicieron más visibles en los últimos años como contraposición al renovado activismo de la Unión Juvenil Cruceñista, un grupo radical del rico departamento de Santa Cruz que algunos consideran como el brazo armado de la oposición en esa región.



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