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Lunes, 19 de enero de 2009 - 14:32 GMT
"Quiero ver a mi hijo. Fidel Castro me lo impide"
Fernando Ravsberg
Fernando Ravsberg
BBC Mundo, La Habana

La doctora Hilda Molina fue la protagonista en 2004 de un incidente diplomático entre La Habana y Buenos Aires. Cuatro años después, el origen del problema sigue sin resolverse y Molina le pide a la presidenta argentina Cristina Fernández que interceda ante el gobierno cubano para que le permitan salir de la isla.

Hilda Molina
La doctora Molina fundó un centro neurológico que fue durante años motivo de orgullo para Fidel Castro.

Molina fue la fundadora y directora del Centro Internacional de Restauración Neurológica, uno de los institutos de investigación que más enorgullecían a Fidel Castro. La posición de la especialista dentro de la estructura de poder era muy sólida, tanto que, además de ser militante del Partido Comunista, fue diputada al parlamento cubano.

Durante la etapa más dura de la crisis económica, en 1994, Hilda Molina decidió romper sus lazos con el gobierno pero, antes de hacerlo, autorizó la salida de su hijo, también médico de su centro, y le pidió que no regresara al país. Su hijo se trasladó a Argentina, donde creó una clínica de restauración neurológica.

El gobierno de Fidel Castro reaccionó prohibiendo la salida de Hilda Molina, que pide visitar a su hijo desde hace 15 años. Recientemente, después de muchas gestiones, la madre de Molina fue autorizada a salir de Cuba. Los últimos dos gobiernos argentinos han hecho repetidas gestiones a favor de la neuróloga cubana.

BBC Mundo habló con ella en La Habana.


¿Cuál es el problema que usted enfrenta en Cuba?

El problema es que yo quiero ir de visita a Argentina para ver a mi hijo, mis nietos, mi nuera y mi madre, que viven allí, y Fidel Castro me lo impide.

¿Por qué Fidel Castro no le permite salir de Cuba?

Puede ser una especie de escarmiento para advertir al resto de los científicos. Pueden estar vengándose porque yo renuncié a todo, entregué hasta las condecoraciones. Pero, en general, es todo muy irracional.

Funcionarios del gobierno dicen que usted traicionó la confianza de Fidel Castro, que sacó a su hijo del país y que este montó una clínica aprovechando las técnicas aprendidas en Cuba. ¿Qué hay de cierto?

Roberto Quiñones Molina y su esposa Verónica Scarpati. (Foto de archivo)
El hijo de la doctora Molina no ha vuelto a Cuba desde que dejó la isla en 1994.
Yo sí saqué a mi hijo de Cuba, salió para un postgrado en Japón y le pedí que no volviera y esperé a que saliera para renunciar a todo. Entonces mi hijo, que es una persona libre, creó una clínica.

Es que sus conocimientos no son propiedad del gobierno cubano, la restauración neurológica es un logro de la comunidad científica internacional.

Su madre finalmente logró viajar, ¿cómo fue posible eso?

A mi madre se le permitió salir por una gestión que realizó la presidenta Cristina Fernández y por un gesto de buena voluntad del general Raúl Castro, que ya era el presidente de Cuba. Fue un gesto de cordura y de piedad, mi familia se lo agradece a él y a la presidenta argentina.

Mucho nos imaginamos que, tras la salida de su mamá, saldría Ud. también, ¿por qué no fue así?

Lo lógico es que yo hubiera acompañado a mi mamá ya que soy médico y ella es una anciana enferma.

Después vino el pronunciamiento del Sr. Fidel Castro, diciendo que él no me va a dejar salir, lo dice en el prólogo de un libro sobre Bolivia.

Él me acusa de pretender ser la propietaria del centro de restauración neurológica si se caía la revolución. Algo falso porque si yo quisiera ser capitalista hubiera aceptado los contratos y ofertas que me hicieron de varias partes del mundo.

Dicen que los grandes odios provienen de antiguos grandes amores. ¿Cuál fue su relación con Fidel Castro?

Mi centro era uno de los más reconocidos por el Sr. Fidel Castro. Yo llego a ser diputada al parlamento en 1992.

Mi relación con (Fidel Castro) fue netamente profesional, no fui su novia como han dicho algunos periodistas

Fidel Castro visitaba con mucha frecuencia mi centro, veía a los enfermos, yo lo sentía como cautivado por ese centro, lo vi emocionarse con lo que estábamos logrando, con la mejoría de los enfermos.

Mi relación con él fue netamente profesional, no fui su novia como han dicho algunos periodistas.

¿Hay alguna posibilidad de que Ud. hable todo esto con la presidenta argentina, durante su visita?

El 16 de diciembre envié una carta a la embajada solicitando una entrevista para hablar sobre mis nietos.

Cristina Fernández de Kirchner
Ésta es la primera visita que la presidenta de Argentina realiza a Cuba.

Yo le pedí a ella que, como presidenta de mis nietos, intercediera ante el gobierno cubano, que me vea como la abuela de sus compatriotas.

De todas formas le dije que si la entrevista le crea problemas con el gobierno cubano se olvide de ella, pero que no deje de hacer su gestión por mis nietos.

Hasta ahora nadie me ha respondido, ni siquiera conozco al embajador.

¿Cómo ve su futuro?

Nuestra familia está en las manos de Dios. Yo siento mucho respeto por la presidenta de Argentina porque es una mujer que ha luchado por los derechos humanos y creo que ella va a saber plantear mi caso.

No me quiero morir sin contar todo lo que yo viví, ha habido tantos errores y tanta barbarie, que quiero escribirlo

Yo pienso que ella va a pedir por sus compatriotas pequeñitos, pero no sé lo que va a pasar.

Lo único que yo quiero ser en lo que me resta de vida es abuela y no me quiero morir sin contar todo lo que yo viví, ha habido tantos errores y tanta barbarie, que quiero escribirlo.



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