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Jeremy McDermott
BBC, Medellín
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Álvaro Uribe debe su popularidad a su política de línea dura.
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Una prestigiosa Organización No Gubernamental (ONG) colombiana acaba de hacer público un estudio analizando las estadísticas del gobierno con respecto a los éxitos recientes de las Fuerzas Armadas en el conflicto civil que lleva 44 años.
El presidente, Álvaro Uribe, con seis años en el poder, debe su popularidad fenomenal a su dura política de "Seguridad Democrática", pero la Consejería en Derechos Humanos y Desplazamiento (CODHES) sugiere que, si bien han habido grandes avances, las afirmaciones del gobierno son muy exageradas.
Uribe aún cuenta con un 70% de aprobación popular, y esto se debe a su éxito en expulsar a las facciones guerrilleras de las ciudades donde viven la mayoría de los colombianos y por asestar golpes demoledores a los rebeldes marxistas.
Sin embargo, el estudio de CODHES ataca la base misma del gobierno de Uribe sugiriendo que las estadísticas de los enemigos asesinados, capturados o que se han entregado son simplemente no creíbles.
Números que no cierran
El reporte titulado "Los números no suman" revela que las estadísticas gubernamentales listan más de 114.000 miembros de los ejércitos ilegales asesinados, capturados o que se han rendido en los últimos seis años.
Pero esas guerrillas, de acuerdo a estimados gubernamentales previos, no excedían los 30.000 miembros.
Aún permitiendo el reclutamiento para compensar las bajas en las filas, las cifras del gobierno sugieren que ocho miembros de las facciones guerrilleras son asesinadas cada día en Colombia, algo que no está corroborado por ninguna otra fuente.
Uribe y su política de seguridad son objeto de ataque en varios frentes.
Muchos colombianos creen ahora que ha llegado el tiempo de hablar de paz, algo que el presidente de línea dura, cuyo padre fue asesinado por los guerrilleros marxistas, ha rehusado considerar seriamente.
Además, hay pruebas sobradas de que miembros de las fuerzas de seguridad han matado a cientos de civiles anónimos y los han presentado como miembros de los ejércitos ilegales muertos en combate.